Fe y ciencia: Un nuevo enfoque

 

La búsqueda de la verdad no puede limitarse a un solo enfoque, por esta razón, es muy importante que se tomen en cuenta las aportaciones que brinda tanto la fe como la ciencia en lo que se refiere a la verdad que se relaciona íntimamente con nosotros mismos. Antiguamente ambas posiciones llegaron a tener serias rupturas, sin embargo, los tiempos cambian y resulta necesaria la reconciliación de ambas formas de concebir la verdad, desde luego, sin que alguna de las partes pierda su identidad, sentido y misión.

 

Aunque muchas personas lo ignoran, existen varios casos de personas religiosas que dieron importantes aportaciones a la ciencia como es el caso de Gregor Mendel, padre de la genética, y monje Agustino. Saber que Newton e incluso el propio Albert Einstein[1] no promovían el “cientificismo” nos permite entender que la relación entre la fe y la ciencia puede darse con el fin de unir fuerzas en vez de atacarse mutuamente.

 

La misma Iglesia se relaciona estrechamente con algunos científicos, de hecho, en la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos existe un equipo de médicos prestigiosos que se encargan de evaluar la veracidad de los milagros atribuidos a los y las candidatas a la Canonización , por esta razón, debemos romper el perjuicio de que la religión cristiana se dedica a perseguir a la ciencia como en algún momento de la historia llegó a suceder.

 

El Vaticano cuenta con su propio observatorio[2] donde un grupo de especialistas pertenecientes a la Compañía de Jesús (Jesuitas) se encuentran investigando al universo, lo anterior, prueba que la fe no está de pleito con la ciencia y que ambas pueden ayudarse a seguir ampliando el conocimiento que tenemos sobre el origen y funcionamiento de todos aquellos aspectos que forman parte de la creación. El universo es fascinante, por tanto, conocerlo es todo un desafío que puede enfrentarse desde un nuevo enfoque en el que la fe escuché a la ciencia y viceversa, lo anterior, con el fin de salir en busca de la verdad.

 

Carlos Díaz Rodríguez, laico de la Familia de la Cruz