SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA
Monición de entrada:
A la escucha de la voz de Dios.- Dios habla al hombre. Abrahán escucha y obedece con fe a la Palabra de Dios (1ª lect).
El Padre exhorta a todos a escuchar la voz de su Hijo que camina hacia la muerte (Ev).
San Pablo dice que Dios está con nosotros y nos perdona en su propio Hijo (2º Lect).
Canto de entrada : "Haz brillar sobre nosotros el resplandor de tu rostro, Señor"
(
Cantoral litúrgico Nacional: nº 714)
Acto Penitencial:
- Por no haber escuchado con fe tus palabras de vida.
- Por haber despreciado tus inspiraciones a practicar el bien.
- Por dar más importancia a las palabras de los hombres que a las tuyas.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura: "E1 sacrificio de Abrahán, nuestro Padre en la fe (Gen 22,1-2.9-13.15-18),
Abrabán, obediente a la Palabra de Dios. Abrahán, creyente y obediente a la Palabra de Dios, está dispuesto a sacrificar a su hijo. El sacrificio de Isaac es símbolo del sacrificio de Jesús. Isaac fue sustituido por un cordero, Cristo es el verdadero cordero sacrificado para la salvación del mundo.
Salmo Responsorial : (Sal 115, 10 y 15.16-17.18-19)
R/ "Caminaré en presencia del Señor"
(Libro del Salmista pags 84 y 85)
Segunda Lectura: "Dios no perdonó a su propio Hijo " (Rm 8,31b-34)
El sacrificio de Jesús, Dios mismo entregó a su propio Hijo a la muerte para salvación y perdón de todos los pecados.
Evangelio: "Este es mi Hijo amado" (Mt 9,2-10)
Jesús se transfigura.- La transfiguración anuncia la gloria de Cristo resucitado. El es la voz del Padre que debe ser escuchada.
LITURGIA EUCARISTICA
Canto Comunión : "Oigo en mi corazón"
Oigo en mi corazón:
"buscad rni rostro"
Tú rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro (2)
(Cantral Litúrgico Nacional: nº 540)
Rreflexión:
El Tabor es un alto que Jesús hace en su camino hacia el Calvario.
Es el lugar donde Dios reconforta a sus amigos y les da las fuerzas necesarias para llegar también ellos a la cruz.
Jesús posee por un momento la gloria que le espera. No puede quedarse en el Tabor, como hubieran preferido sus amigos. Jesús desciende al valle de la humanidad para recorrer el camino que le conducirá a la Pasión y a la Muerte.
La creencia en la transfiguración nos tiene que llevar a transformar todo nuestro ser y transformar el mundo que nos rodea.
El mundo se transforma cada vez que escuchamos y aceptamos obedientes la Voz del Padre.
La celebración de la transfiguración nos invita a convertimos en testigos vivos de lo que nos espera. La humanidad se transfigura y renace cada día cuando escucha la Palabra y la pone en práctica.
DOMINGO II DE CUARESMA Gn 22,1-2.9-13.15-18
Rm 8,31b-3
Mc 9,2-10
Palabras vacías... " Y le dijo: Juro por mi mismo, palabra de Yahvéh..." (Gn 22,16).
Dios no se deja ganar en generosidad. Sus palabras no están vacias como las de los grandes -qué pequeños siempre- de la tierra. Sus palabras están llenas, dicen y hacen, son palabras sustantivas, eficaces. Abrahán estuvo a punto de sacrificar a su hijo único. Por eso el Señor le repite la promesa, una descendencia numerosa como las estrellas, un sin fin de hijos a cambio de uno que no llegó a sacrificar... Son las matemáticas de Dios. Por un poco que le demos de lo mismo que Él nos da, nos devuelve multiplicado por mil y por más ese poco que le entregamos.
Pero no acabamos de creerlo. Y regateamos la entrega. A lo más prometemos dar algo, si antes recibimos eso que deseamos. "Do ut des". Así nos portamos con el Señor, como si fuera un charrán cualquiera. Rompe, Señor, la exactitud de nuestras matemáticas raquíticas, pobres, estos teoremas y axiomas de los que no logramos desprendernos. Queremos no tener medida en el amor a Ti, ni ser roñosos, ni seguir apegados a esta moral estrecha que a menudo vivimos.
Si al menos una lágrima..."El que no perdonó a su Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros... "(Rom 8,32)
En estas palabras está el secreto de una esperanza siempre viva. Dios nos amó hasta el extremo último del amor. Lo dijo Jesús: "Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por el amado"... El Padre Eterno no escuchó la súplica del Hijo que pedía, hasta sudar de sangre, que pasara aquel terrible cáliz, aquella dolorosa pasión. Y el Hijo aceptó el plan de la salvación y caminó decidido, sin resistencia alguna, hacia el tormento supremo del abandono y del dolor.
Ante estos hechos, ¿cómo podemos permanecer insensibles, cómo podemos caminar de espaldas a Dios, cómo podemos vivir una vida tan mediocre y aburguesada, cómo podemos olvidar a quien tanto nos ama?... No hay respuesta adecuada. Sólo cabría decir que somos unos pobres miserables, indignos de tanto amor. Y si al menos dijéramos eso, si al menos sintiéramos un poco de dolor de amor herido, si al menos derramáramos alguna lágrima de arrepentimiento.
Escuchadle "Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan..." (Mc 9,1)
La grandiosidad de la cima del Tabor se llenó con la luz que Cristo irradiaba. Toda la gloria que se ocultaba tras los velos de su humanidad se dejó ver por unos instantes. La voz del Padre resonó desde la nube: Este es mi Hijo amado, escuchadle. El Amado, el Unigénito, la impronta radiante del Padre Eterno. Con razón se admiraba San Juan del grande amor que Dios tiene al mundo cuando por él entregó a su mismo Hijo, sabedor además de que lo clavarían en la Cruz, inmolando así al que nos traía la salvación y remisión de nuestros pecados.
Cómo no escuchar a quien tanto nos amó, cómo no atender a quien murió por salvarnos. Hemos de aceptar su doctrina luminosa, hacerla vida de nuestra vida. Cumplir con ilusión y esmero nuestros deberes de cada instante,grandes o pequeños, con la esperanza cierta de llegar a la cumbre y contemplar extasiados la gloria del Señor.