SAN J0SÉ,
ESPOSO DE LA VIRGEN MARIA
Monición de Entrada:
José, una vida escondida en Cristo: La solemnidad de San José en el interior de la Cuaresma, lejos de ser un obstáculo, ayuda a encontrar un modelo de respuesta generosa a la llamada de Dios. José es semejante a Abrahán en su fe sacrificada. Hombre justo y fiel a quien Dios quiso escoger para ponerlo al frente de su familia; creyó contra toda esperanza y en silencio cumplió la voluntad de Dios.
Canto de Entrada: "Reunidos en el nombre del Señor"
Reunidos en el nombre del Señor
que nos ha congregado ante su altar,
celebremos el misterio de la fe, bajo el signo del amor y la unidad.
Celebremos el misterio de la fe bajo el signo del amor y la unidad.
(Cantoral Litúrgico nacional n° A-9)
Acto penitencial:
Jesús, descendiente de David, Hijo de Dios. Jesús, nacido de María, confiado al cuidado de José. Jesús, Mesías y Rey, Salvador de los hombres.
LITURGIA DE LA PALABRA:
Primera Lectura: ,"El Señor Dios le dará el trono de David su padre"`sal 7,4-sa. 12-14a.16)
La promesa del trono: A los deseas generosos del rey David por hacer un templo al Señor, éste le responde con una promesa: la de establecer un descendiente suyo como rey y consolidad su reino para siempre.
Salmo Responsorial: Sal 88,2-3.4-5.27 y 29
R/ "Su linaje será perpetuo" (Libro del Salmista: pags,343-344)
Segunda Lectura: "Apoyada en la esperanza, creyó contra toda esperanza (Rom., 4,13.16-18.22)
Creencia en la promesa: Abrahán recibe la promesa de ser padre de muchas naciones por creer y fijarse plenamente de Dios. E1 será el modelo de los que crean en Jesús. Y José es el hombre que cree.
Evangelio: "José hizo lo que le habia mandado el ángel del Señor"(Mtl,16. 18-21.24a)
José, hijo de David y hombre creyente: Este relato hace el elogio mayor de José: es "el esposo de Maria, de la cual nació Jesús, llamado Cristo". Aquí está la grandeza de José: ser esposo de la Madre de Jesús.
LITURGIA EUCARISTICA
Canto de Comunión: "Donde hay caridad"
Donde hay caridad y amor,
allí está el Señor (2)
(Cantoral litúrgico nacional: n° 026)
Reflexión:
Dios acostumbra a organizar la vida y el mundo contando con los hombres. No es que los necesite, pero sus planes pasan siempre por el "sí" o "no" de los hombres elegidos para su realización. Así ocurrió con los personajes María y José.
José entra en el plan de Dios. acepta y colabora a lo que Dios quiere de él. Se sitúa en el punto crucial entre la promesa y su realización en el tiempo.
En él se acumulan la esperanza mesiánica y la fe del nuevo pueblo de Dios. E1 hombre de hoy se autodefine a sí mismo y no se caracteriza por aceptar los planes venidos de fuaa, le cuesta aceptar los de Dios.
José, hombre de fe, acepta el misterioso plan de Dios y lo acoge plenamente en su corazón.
De esta forma colabora en la obra de Dios. Su respuesta y compromiso personal hace que se reafirme como savidor de Dios y creyente.
Su existencia estuvo marcada por el designio divino. Quien acoge con fe la manifestación divina se instala en el plan de Dios.
SOLEMNIDAD DE 2 S 7,4-5a.12-14a
SAN JOSE Rm 13.16-18.22
Mt 1,16.18-21
Fe en el profeta
"En aquellos días recibió Natán la siguiente palabra del Señor: Ve y dile a mi siervo David..." (2 S 7,4)
Dios ha querido hablar a los hombres a través del hombre.
Es cierto que en ocasiones lo hace directamente, valiéndose de diversos recursos, como puede ser el sueño o haciendo resonar su voz en el corazón, de modo que no haya duda de que es Dios quien habla. En la Biblia vemos que eso ocurre con frecuencia. Con razón nos dice la carta a los Hebreos que de muchas maneras y en muchas ocasiones habló Dios a los hombres. Al mismo tiempo ha dado a los que escuchaban la fe necesaria para creer al profeta.
San Pablo se asombraba y daba gracias a Dios porque los fieles de Tesalónica recibieran su palabra, como lo que era, Palabra de Dios. No porque él no supiera que hablaba en nombre del Señor, sino porque los que le escuchaban creían que así era. Por eso el Apóstol da gracias al Señor y alaba la actitud de fe de aquellos primeros cristianos...Hoy en la fiesta de S.José recordemos su fe inquebrantable. El creyó al ángel que le habló en sueños y al anciano Simeón.
Justificación por la fe
"No fue la observancia de la ley, sino la fe...". (R 4,13)
La figura de Abrahán fue siempre un paradigma para los israelitas, un modelo cuya vida era un ejemplo que imitar. Así se manifiesta en los escritos rabínicos, esos estudios llamados deráshicos, en los que se trataba de encontrar el sentido profundo de las Escrituras, o los diversos significados que la Palabra de Dios puede contener pues, como ellos decían, la Torá tiene setenta caras. Con ello expresaban su fe en la riqueza teológica de la Revelación.
Por eso no es extraño que un mismo personaje se contemple desde diversas perspectivas que, en apariencia, pueden parecer contrarias. San Pablo, apoyado en la conducta de Abrahán, dice que la fe es la que justifica y no las obras. En cambio Santiago dice que la fe sin obras no justifica. Ambos tienen razón. S.Pablo se refiere a las obras de la ley mosaica, mientras que Santiago se refiere a las obras de la Ley contenida en el Decálogo. Ya no es obligatorio someterse a la normativa judaica, como es no comer carne de cerdo o el descanso sabático. En cambio si es necesario cumplir los mandamientos para estar en gracia de Dios.
Piedad familiar
"Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta dela Pascua..." (Lc 2,41)
Es cierto que nos gustaría saber mucho más de lo que ocurrió en la vida oculta del Señor. Conocer detalles de la infancia de Jesús. Pero cosas reales. No esas que los apócrifos nos narran. Más para subrayar la divinidad de Cristo que para dejar bien claro su Humanidad. Acontecimientos sencillos y ordinarios, gestos cotidianos, palabras de S.José de las que no sabemos ninguna. Y de la Virgen, y de Jesús Niño.
Sin embargo lo poco que nos dicen los evangelistas es muy significativo. Hoy nos habla el Evangelio de que todos los años por la Pascua iban en peregrinación a Jerusalén, cumplían con sus obligaciones de creyentes, amaban el culto y la liturgia, o lo que es lo mismo, practicaban s fe y su amor a Dios, iban con la esperanza cierta de que el Señor escuchaba sus oraciones... Un modelo y una lección fundamental para la familia, el amor a Dios, la piedad manifestada en unas normas y prácticas concretas, empezando por la santificación de las fiestas.