octava de navidad

SANTA MARIA MADRE DE DI0S

 

Monicion de Entrada: 1a Bendicion del Señor: Al comcnzar un año nuevo, nos felicitamos y nos deseamos feliz año. Dios también nos felicita con su bedición: nos otorga la paz (la lect), nos hace sus hijos en su Hijo, nacido de mujer (2a lect) Maria, la bendita por Dios, recibe la visita de los pastores (Ev.)

Canto de Entrada: Virgen María, llena de gracia.

Virgen Maria, llena de gracia,

Dios te ha colmado de su favor,

Virgen humilde y agradecida,

todo lo guardas,

meditas todo en tu corazón.

(Cantoral Litúrgico Nacional nº 341)

 

Acto penitencial:

- Tú, que elegiste a María por Madre y la llenaste de gracia y Espíritu.

- Tú que recibiste el ''Si" total de María para ser Madre tuya y nuestra.

- Tú, que nos ofreces la Paz para que seamos portadores de Paz.

 

LITURGIA DE LA PALABRA:

Primera Lectura: "invocaran mi nombre sobre los israelitas y yo lOS bendeciré ''Núm. 6.22-27

1a felicitación de Dios.- Felicitar a una persona o bendecirla es desearle bien. Pero no es suifciente desearle bien, es preciso comunicarle este bien. Solo puede bendecir o felicitar el que comunica el bien. E1 Señor bendijo y bedice a su pueblo. La bendición divina siempre es una garantía de su presencia y una fuente de paz. Jesús es la gran bendición del Padre a toda la humanidad.

Salmo Responsorial: ".Sal 66, 2-3~. 5-6 y S"

R/ "El `Señor tenga piedad y nos bendiga " (Libro del Salmista:pags.63-64)

Segunda Lectura: "Dios envió a su Hijo nacido de una mujer" (Gál 4. 4-7

Dios nos bendice haciéndonos hijos por adopción: Cuando surgen nuevas formas de esclavitud, se proclama que el hombre es un ser libre y no un número. Cristo, nacido de María Virgen, ha revelado el valor y el sentido de cada vida humana. Se ha humanizado para divinizar al hombre. Misterio que se realiza en la plenitud de los tiempos Se concede a los hombres la filiación divina y la liberad de !a esclavitud. Cristo, nacido de mujer, salva y nos hace hijos de Dios.

Evangelio: "Encontraron a María y a José y al Niño.Al cumplirse los ocho días le pusieron por nombre Jesús".(Lc.2,16-21)

Jesús es la bendición del Padre.- Mientras todos se maravillan de lo que los pastores cuentan y glorifican a Dios, Maria, la Virgen-Madre, en silencio medita en su corazón todas estas cosas. La maternidad de Maria no termina en Belén, se prolonga hasta la cruz y a toda la Iglesia.

LITURGIA EUCARISTICA:

Canto de Comunión: "Cántico de María"

Mi alma glorifica al Señor, mi Dios,

gózase mi espiritu en mi Salvador.

Él es mi alegría, es mi plenitud.

Él es todo para mí.

(Cantoral litúrgicoNacional ,nº .321)

 

Reflexión:

Hoy la iglesia celebra la fiesta ma.riana más importante: la Maternidad de María, el misterio de una Virgen-Madre. Llevó a Jesús en su seno v lo contempló en la oscuridad de la cueva, lo alimentó; lo estrechó amorosamente entre sus braz.os. María se sintió siempre prolongada en Él.

La maternidad pertenece a la identidad más profunda de Maria, a su más íntima verdad Ella fue y es Madre. Por la unción del Espiritu, María está permanenteinente habilitada para ser seno fecundo, fuente de vida, "nueva Eva" y la. "madre de los vivientes". Hay en Maiia un itinerario de matenridad. Que comienza en la maternidad biológica y termina en la.maternidad espiritual de todos los discípulos de Jesús.

 

SANTA MARIA MADRE DE DIOS

Cuando Dios habla

 

"El Señor habló a Moisés..." (Nm 6,22)

Qué verdad es que, como dice la epístola a los Hebreos, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a los hombres a lo largo y lo ancho de la Historia. Resulta asombroso que El se acerque hasta el hombre y le hable para comunicarle cuanto de un modo o de otro contribuye a su salvación... Algunos filósofos han dicho que Dios es un Ser tan alto y sublime que es falso que se digne intervenir en la vida de los hombres. Eso es una verdad a medias, lo cual es la peor de las mentiras.

Es verdad que Dios es sublime, trascendente, muy distinto de nosotros. Pero ello no quiere decir que se desentienda de sus criaturas, que no pueda ni quiera comunicarse con el hombre. Al contrario, precisamente por la grandeza de su amor, por la inmensidad de su sabiduría, ha querido perdonar al hombre su pecado y hacerlo hijo suyo. Y para estar muy junto a nosotros, se hecho carne en el seno de una virgen y ha nacido pequeño, para que así su cercanía sea amable y atractiva.

 

Con la confianza y el abandono de un niño

"Así que ya no eres esclavo, sino hijo..." (Ga 4,7)

El que está en pecado es un esclavo del demonio. Por eso es llamado Príncipe de este mundo, porque tiene dominio sobre quienes se apartan de Dios y de su bendita Ley, dejándose llevar de sus malas inclinaciones. Es una esclavitud a veces sutil, dando incluso la impresión de que el pecador goza de libertad absoluta, haciendo en cada momento lo que le da la gana. Pero es mentira, no hace lo que quiere sino lo que sus inclinaciones le sugieren, aunque ello sea algo que va en contra de los demás o de sí mismo.

Esa es la realidad que la experiencia nos da a conocer. Si el hombre se abandona a sus instintos, acaba convirtiéndose en un ser egoísta y cruel, que sólo busca su provecho personal e inmediato... Pero Dios ha querido que su Hijo sea hijo de mujer, para que nosotros, los nacidos de mujer, seamos hijos de Dios. Así lo atestigua en nuestro interior la fuerza del Espíritu Santo que nos impulsa de modo irresistible a decir !Padre¡, con toda la confianza y el abandono que un niño pequeño tiene con su padre.

 

El silencio clamoroso de María

"Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón" (Lc 2,19)

La Virgen estaba ruborizada y llena de asombro. Ella guardó silencio cuando el Arcángel le anunció de parte de Dios que sería la madre del Redentor. Ella lo creyó firmemente, pero no se atrevió a decir nada, ni siquiera S.José. Era algo tan íntimo y tan grandioso que lo guardaba celosamente en su interior, callada y serena ante el Misterio que en su seno tomaba cuerpo. Pero el Señor irá desvelando su secreto. Primero será S.José quien en sueños se entera del prodigio de la Encarnación del Verbo.

Luego Isabel descubrirá que ante ella está la Madre del Mesías y la llamará bendita entre las mujeres. Más tarde serán los pastores quienes en la noche llegarán con sus ofrendas y sus cantos. Ellos contarán que los ángeles les han anunciado el nacimiento de aquel Niño, el Rey de Israel. Luego Simeón y Ana... La Madre de Jesús callaba y lo contemplaba todo en lo más íntimo de su ser, sin encontrar palabras para expresar sus sentimientos, sin poder decir nada que expresara su entrañable y profunda dicha.