CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS |
Monición de entrada
Cristo es la Vida y la Resurrección.- La Iglesia recuerda con amor a todos los hermanos difuntos y eleva su oración al Señor por ellos. El dolor y la misma muerte deben conducir a confiar plenamente en Dios (1 Lec)porque Jesús es la vida y nos enseña el camino verdad (Ev). San Pablo reafrma nuestra fe en la vida del resucitado (2 Lect ).
NOTA:-Se ha elegido el primer formulario de la Misa y las lecturas se han escogido del Común de Difuntos.
Canto de entrada.- Yo soy la Resurrección
Yo soy la Resurrección y la vida
quien cree en Mí,
aunque haya muerto, vivirá,
y todo el que viva y crea en Mi.
no morirá eternamente
(Cantoral Litúrgico Nacional: nº 466)
Aspersión del agua bendita
o bien:
Acto penitencial.
- Tu, que nos llamas a creer en Ti
- Tu, que has prometido llevarnos allí donde Tú estas
- Tu. que eres el camino, y la verdad, y la vida.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura.- "Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor" Lam 3,17-26
El silencio confiado.- Escucharemos el lamento de un israelita que llora en el dolor y en la tristeza la destrucción de su país. En medio del sufrimiento espera en silencio y confía plenamente en el Señor que es bueno.
Salmo responsorial.- Sal 129, I-2. 3-4ab. 4c-6.7-8
R/. Desde lo hondo a Tí grito Señor
(libro lel
Salmista: ).
Segunda Lectura.- "Andemos en una vida nueva" Rm 6, 3-9'
En el bautismo morimos con Cristo.- San Pablo nos invita a reafirmar nuestra fe. Estamos llamados por Cristo a emprender una vida nueva, la vida de resucitados. La muerte del cristino es la culminación de un proceso comenzado en el bautismo.
Evangelio.- "En la casa de mi Padre hay muchas estancias". Jn 14,1-6
Donde estoy yo, estaréis vosotros.- Jesús promete a los Apóstoles un lugar. No importa tanto conocer la meta cuanto el Camino que es El mismo, como también la Verdad y la Vida, que llevan indefectiblemente al término.
LlTURGIA EUCARÍSTICA
Canto de Comunión. Brille, Señor, sobre ellos.
Brille, Señor, sobre ellos la luz eterna,
Vivan con tus santos para siempre, pues siempre que comemos de este pan
porque Tú eres piadoso
(Cantoral
Litúrgico Nacional: n° 460)
Reflexión. Hoy la Iglesia quiere recordar con fe y amor a nuestros hermanos difuntos y, a la vez, nos invita a reflexionar sobre el misterio de la muerte. Nuestra cultura moderna tiende a hacer olvidar la realidad brutal de la muerte, procura alejarla de nuestros ojos relegándola en los hospitales y, sin embrago la muerte está en nuestras calles y carreteras. A pesar del enorme progreso de la técnica, la muerte está presente delante de nosotros. Con la muerte terminan nuestras seguridades e inseguridades terrenas, nuestros sueños y nuestras realidades. No podemos cerrar los ojos ante el fenómeno universal de la muerte. La muerte del cristiano es paso para la vida, par un vivir sin fin en el gozo eterno. Ia muerte se ilumina y adquiere su verdadero significado desde la clave de la muerte y resurrección de Cristo. Jesús, muriendo en la cruz nos ha salvado de la muerte eterna y nos invita a creer profundamente en su Resurrección y confiar plenamente que un día viviremos con El eternamente. Recordar la muerte es vivir en esperanza la Resurrección.
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