VIGESIMOSEPTIMO DOMINGO
Monición de entrada
Indisolubilidad del Matrimonio- La liturgia presenta el fundamento de la vida matrimonial: el hombre y la mujer en el paraíso (1ª Lect.) y la indisolubilidad del matrimonio (Ev.) El misterio de Cristo reúne en si la gloria de la divinidad y la humildad de nuestra naturaleza (2ª lect)
Canto de entrada.- Reune, Señor, a tu Iglesia
Reúne, Señor, a tu Iglesia en el Reino que le tienes prometido.
(Cantoral litúrgico Nacional: n° 150)
Aspersión del agua bendita
o bien:
Acto penitencial.
"Yo confieso... "
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura. "Y serán los dos una sola carne" Gen 2, 18-24
Complementariedad.- Dios creo al hombre y la mujer para que formasen una pareja estable, hecha para amarse y ayudarse.
Salmo responsorial.- Sal 127,1-2,3.4-5.6
R/. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida (libro de! Salmista: pgs). 301-302)
Segunda Lectura.- "El santificador y los santificados proceden todos del mismo" Heb2,9-11
Humillación y gloria de Cristo.- La carta a los Hebreos recuerda la realidad de la humanidad salvada por Cristo. La gloria de Cristo es nuestra propia gloria. Su sacrificio nos ha santificado y nos ha hecho hermanos.
Evangelio.- "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" Mc 10,2-16
La indisolubilidad del matrimonio- Jesús en el Evangelio habla del matrimonio como una alianza indisoluble La unión del hombre y la mujer es una nueva realidad: una sola carne
LITURGIA EUCARÍSTICA
Canto de Comunión.-Bendigamos al Señor.
Bendigamos al Señor, que nos une en caridad,
y nos nutre con su amor en el pan de la unidad.
¡Oh Padre nuestro!
(Cantoral l.iturgico Nacional: n° 707)
Reflexión
El matrimonio es mucho mas que un contrato o un pacto legal. La palabra de Jesús, dentro del plan salvífico, apunta a un proyecto nuevo de amor que hace posible al hombre y a la mujer desarrollarse, como persona que son, a imagen y semejaza de Dios que los creo.
Les ayuda, además, a vivir su amor mutuo como expresión humana del amor mismo de Dios.
El plan original de Dios nos revela la común dignidad del hombre y de la mujer, porque Dios los creó "hombre y mujer". La mujer ni es la esclava ni la propietaria del hombre, el hombre tampoco lo es de la mujer.
Ambos son "una sola carne". El matrimonio cristiano, alianza de un hombre y una mujer, es el símbolo de las nupcias de Cristo con su Iglesia.