TRIGESIMO DOMINGO
Monición de entrada
Esclavitud y libertad, oscuridad y luz.- Los hebreos dispersos en el exilio (1ª lect) y el ciego de Jericó (Ev) confían en el Señor. Unos esperan retornar a su patria y el otro espera pasar de la oscuridad a la luz. La salvación que Dios prometió a Israel (2ª lect) llega a cumplimiento en Cristo (Ev) que es el Sumo Sacerdote (2ª Lect.).
Canto de entrada.- Iglesia peregrina
Somos en la tierra semilla de otro reino,
somos testimonio de amor.
Paz para las guerras y luz para las sombras,
Iglesia peregrina de Dios (2)
(Cantoral Litúrgico Nacional: n°4O8)
Aspersión del agua bendita
o bien:
Acto penitencial.
"Yo confieso.... "
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura.- "Guiaré entre consuelos a los ciegos y a los cojos" Jer 31,7-9
La liberación vivida en esperanza.- Jeremías evoca con emoción el regreso de los exiliados a la patria, porque Dios es un Padre bueno para su pueblo. Canta gozoso la liberación antes de su realización y la hace vivir en esperanza el pueblo.
Salmo responsorial.- Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R,/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres
(Libro del Salmista: pgs. 315-316)
Segunda Lectura.- "Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec (Heh 5,1-6)
Cristo, sumo Sacerdote.- La carta a los Hebreos nos sitúa en la esperanza cristiana depositada en Cristo, sacerdote entre Dios y los hombres.
Evangelio.- "Maestro haz que pueda ver" Mc 10,46-52
La fe libera.- La curación del ciego de Jericó, además de ser un acto de compasión de Jesús, es un signo de la iluminación del corazón del ciego para que comprenda que Jesús es la salvación.
LITURGIA EUCARÍSTICA
Canto de Comunión.-¿Le conoceis?
Con vosotros está y no le conoceis,
con vosotros está su nombre es "El Señor" (2)
(Cantoral litúrgico Nacional: n° 723)
Reflexión
El camino de la fe comienza en la súplica y culmina en el seguimiento de Jesús. El ciego de Jericó implora a Jesús la curación y, una vez curado, le sigue. En el borde del camino hay muchos ciegos encerrados en su oscuridad y soledad. No tienen conciencia de su ceguera y creen verlo todo.
El orgullo les impide suplicar al Señor que pasa. Otros en cambio, desean ver la luz y la alegría de los colores, reconocen su ceguera y piden ser curados por el Señor que pasa
Jesús, el enviado para que los ciegos vean, cura a Bartimeo. El milagro es signo de la presencia dle Mesías, el Hijo de David. La fe es la condición necesaria para ver; sin ella se permanece en la oscuridad. La fe hace oír el grito de los pobres ciegos que en el borde del camino gritan, suplican y esperan que alguien les diga: ¿Qué quieres que haga por ti?