CAMINAR EN NOVEDAD DE VIDA
CON CRISTO
CRlSTO -FE- BAUTISMO
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PASCUA Y TIEMPO PASCUAL
El periodo pascual es el tiempo favorable "para cl fortalecimiento de la fe y del testimonio de los cristianos" (TMA n°42) para los nuevos bautizados es tiempo de noviciado en la vida nueva en Cristo y en la Iglesia. "Póngese sumo cuidado en conservar, donde estuviese vigente, la tradición de celebrar, el día de Pascua, aquellas vísperas bautismales en las que, mientras son cantados los salmos, se hace una procesión al bautisterio" (GLHn°213).
Las Misas de la Octava están dispuestas de tal modo que los fieles puedan tomar concicncia del acontecimiento de la resurrección y descubrir la inestimable riqueza del bautismo que los ha purificado, del espiritu que lo ha regenerado, de la sangre que los ha redimido" (cf Colecta del 1I Domingo de Pascua).
La antigua semana "in albis" puede volver a ser un tiempo fuerte para los jóvenes, adolescentes que se preparan para recibir la Confirmación y la Primera Comunión. Los textos de las Misas de estos días entremezclan rcpetidanente alusiones al éxodo (los bautizados han atravesado el agua que los ha regenerado) y son el reclamo del acontecimiento salvífico, la alegría de la Pascua y la súplica por la fidelidad al sacramento recibido en la fe Fe y sacramento, sacramcnto y vida: es la ley del obrar cristiano.
Todos los domingos de pascua, al principio de la Misa, la aspersión con el agua bendita puede ser un recuerdo del Bautismo, fundamento de la existencia cristiana (cf TMA n°41), y la invocación a Dios para que los bautizados permanezcan siempre fieles al espiritu que han recibido (cf monición introductoria al oto). Es de desear que, al menos en estos domingos, la profesión de fe del Credo se cante por toda la asamblea.
En el día de Pentecostés, al concluir las Vísperas, se puede llevar procesionalmente el cirio pascual al bautisterio (cf Ritual del bautismo de niños, Observaciones generales n°25)
Los cincuenta dias que van desde le Domingo de Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exaltación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como "un gran domingo" (Normas universales sobre el año litúrgico y Calendario romano en general, n° 22). ¡Esto debe ser, para cada año un periodo de jubileo! Si hemos perdido lamentablemente el sentido de la unidad de la cincuentena pascual, al menos recuperemos el espiritu. Se puede hacer renovar a los niños, que recibieron por primera vez la Comunión, sus promesas bautismales en el encuentro preparatorio de la vigilia, vivido en clima de recogimiento y oración.
El gesto de signarse con el agua bendita compedia en sí mismo un acto de fe bautismal.
Con ocasión de la Pascua, cada fiel puede ser invitado a recordar su propio Bautismo en el día de su aniversario, para agradecer a Dios el Don recibido. Este aniversario puede ser valorizado en familia teniendo un momento de oración común alrededor de un cirio encendido, inspirándose en las indicaciones y textos del Bendicional (nn.136157).