SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO Monición de entrada: Dar frutos de conversión.- El Señor vendrá en la justicia. El presente domingo ofrece las lineas fundamentales para crear una sociedad fundada en la paz, en la justicia y en la unidad.
¿Es posible una sociedad perfecta en nuestros tiempos? Isaías anuncia que el descendiente de David va a crear una situación de paz y armonía (1° lec)
Sólo será posible desde la perspectiva de la comunión. (2° Lect.)
Pero la comunión no consiste en un pacto de no hacerse la guerra entre las personas, ni en las seguridades adquiridas, sino en la conversión continua, en el perdón y en el compromiso cotidiano. (Ev)
Canto de Entrada: Preparad los caminos!Ven, Salvador¡ !Ven a salvar tu pueblo¡
¡Ven, Salvador¡ ¡Ven a librarnos, Señor!
- Tú, que nos infundes el espíritu de ciencia y de piedad.
- Tú que bautizas con el Espíritu Santo.
-Tú, que quieres que permanezcamos en esperanza y en comunión.
LITURGIA DE LA PALABRA
Primera Lectura: "Con equidad dará sentencia al pobre " (ls 11,1-lo)
La sociedad perfecta.- El profeta anuncia la venida del Mesías. Su presencia en medio de su pueblo será una presencia de paz y de justicia. Inaugurará el nuevo tiempo. No es un utopía.
Salmo Reeponsorial:
R/ Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente."
(
Libro del Salmista: págs.29-30)Segunda Lectura: "Cristo salvó a todos los hombres" (Rm 15,d-9j
La sociedad como comunión.- San Pablo indica cómo construir la unidad entre los hombres. Anima a los creyentes a mantenerse firmes en la esperanza y unánimes en la alabanza hasta el retorno del Señor.
Evangelio: "Haced penitencia, porque se acerca el reino de los cielos"(Mt 3,1-12)
Convertíos.- Juan, el Bautista, llama a la conversión. Convertirse es preparar los caminos a la venida del Señor.
Los frutos de la conversión son la unidad, la paz y la justicia.
LITURGIA EUCARÍSTICA:
Canto d e Com u n i ó n : "Te conocimos, Señor, al partir el pan"
Te conocimos, Señor, al partir el pan,
Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.
La venida de Cristo pretende transformar la humanidad. Para ello exige nuestra colaboración y unas actitudes fundamentales.
- La conversión que es la vuelta sincera y total a Dios. Esto significa: dejar nuestra vida en sus manos y orientarla según el evangelio. Aceptar ser guiados por El y fiarnos de su amor.
- Tomar en serio la vida cristiana. No fiarse por estar bautizado o por cumplir con ciertas prácticas religiosas solamente, sino vivir conforme a la palabra divina y realizar obras de caridad, porque el que no dé un buen fruto será cortado.
- Ejercer la paciencia y el amor, es decir: vivir la cruz de cada día con fortaleza y amor, apoyados en la Palabra divina, que renueva nuestro mundo.