EL SANTSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

 

Monicion de entrada

La Eucaristía, nueva y eterna alianza.- En el monte Sinaí Dios selló su Alianza con el pueblo(1ª lec).

La sangre de las víctimas es signo y figura de la nueva Alianza realizada en la sangre derramada por Cristo (Ev) .

La nueva Alianza es la única que purifica y hace posible la ofrenda (2 Lect ).

Canto de entrada.- Cantemos al Amor de los amores.

Cantemos al Amor de los amores,

cantemos al Señor.

Dios está aquí,

venid, adoradores,

adoremos a Cristo Redentor.

(Canatoral Litúrgico Nacional: n° 08)

 

Acto penitencial.

- Tú, que nos das tu Cuerpo y tu Sangre .

Tú, que te ofreces para el perdón de nuestros pecados.

Tú, que eres prenda de nuestra dicha eterna..

 


 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

Primera Lectura.- "Esta es 1a sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros " (ex. 24,3-8)

La sangre de la antigua alianza.- La Alianza establece una comunión permanente, entre Yahvé y su pueblo. Es imagen de la nueva y eterna Alianza sellada en Cristo.

Salmo responsorial.- Sal 115,12-13.15-16bc.17-18

R/. "Alzaré la copa de la salvación invocando el nombre del Señor" (Libro del salmista: págs 183-184)

Segunda Lectura.- "La sangre de Cristo podrá purificar nuestra concicencia" (Heb 9,11-15))

La Sangre que purifica.- El Sacerdocio y el culto del Antiguo Testimonio son figura de la realidad nueva cumplida en Cristo. Los sacrificios antiguos han pasado. El sacrificio de Cristo borra nuestros pecados y hace que nuestra ofrenda sea un verdadero culto a Dios.

Evangelio.- "La sangre de la nueva alianza" (Mc 14, 12-16.22-26)

El pan del cielo.- Cristo en su última cena instituyó la Eucaristía en un marco pascual. comer el Cuerpo y beber la Sangre de Cristo significa compartir su muerte y resurrección.


 

LITURGIA EUCARISTICA

 

Canto de Comunión.- eres, Señor, el pan de vida.

Tú eres, Señor, el Pan de vida. (Cantoral Litúrgico Nacional n°041).

 


Reflexión

 

Cada vez que celebramos la Eucaristía Dios renueva con nosotros su Alianza de amor. La sangre de su Hijo es "sangre derramada por nosotros para la salvación del mundo"; por ella somos liberados de la esclavitud del pecado y nos ha hecho partícipes de la libertad de Cristo.

Hoy la Iglesia celebra con gozo el misterio de la presencia sacramental de Cristo entre nosotros, Es un don y un misterio.

La Iglesia nos invita a la acción de gracias al Padre por el don recibido de la Eucaristía y a adorar reverentemente el misterio para ser adoradores en espiritu y en verdad.

 

 

SOLEMNIDAD DEL Dt 8,2-3.14b-16a

CORPUS CHRISTI 1 Co 10,16-17

Jn 6,51-59

 

La mística del desierto

 

"Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho reco rrer estos cuarenta años por el desierto.." (Dt 8,1)

 

El camino del desierto quedó como paradigma, como ejemplo que sería recordado muchas veces. Fueron momentos inolvidables en los que Dios estuvo cerca de su pueblo como nunca. El desierto se convertía así en una mística, un vivir en soledad y silencio, en intimidad entrañable con Dios. Por eso, a lo largo de la Historia hubo quienes buscaron, y buscan, el desierto o la montaña como lugar de encuentro con el Señor.

 

No es cierto que para encontrar a Dios tengamos que huir del mundo. Algunos así lo deben hacer por vocación divina. Pero los demás no. Sin embargo todos podemos y debemos buscar el silencio y la soledad para estar con Dios. De ordinario dedicando un rato cada día, unos días cada año. Y siempre entrando en lo interior de nuestro corazón donde Dios nos espera y nos ama. Aunque fuera haya polución y ruidos, dentro de nosotros puede haber aire limpio y silencio apacible.

 

 

El Sacramento de la unidad

 

"Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?" (1 Co 10,16)

 

Uno de la ritos en la celebración de una alianza era el banquete sagrado. Los pactantes comían un mismo alimento. De ese modo la misma fuerza vital que en el alimento se contenía pasaba a los comensales, que así se unían estrechamente. A veces el rito se hacía a través de la sangre, mezclándola en cada pactante mediante incisiones en las palmas de la mano que se estrechaban para que la sangre de uno pasara a la del otro.

 

En Israel se celebró el rito de la Alianza del Sinaí derramando parte de la sangre del animal sacrificado sobre las esquinas del altar, mientras que el resto se asperjaba sobre el pueblo. De ese modo una misma sangre entraba en contacto con Dios, representado en el altar, y sobre el pueblo asperjado con esa sangre. Son ritos que laten en la cena pascual cuando el Señor instituye el Sacramento de la Eucaristía. Por eso en la Comunión de Cuerpo de Cristo quedamos unidos al Señor y también con cuantos participan en la Eucaristía.

 

Misterio del Amor

 

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirán para siempre" (Jn 6,51)

 

Este capítulo es uno de los más extensos, y también más densos en los relatos joánicos, de por sí pletóricos de rico sentido teológico. Este versículo que hemos señalado es el gozne que une la primera parte de los discursos pronunciados, según refiere San Juan, por el Señor en la sinagoga de Cafarnaún. Primero ha insistido en la necesidad de la fe para alcanzar la vida eterna.

 

Luego el Maestro expone la doctrina de la Eucaristía, insistiendo en la necesidad de comer su carne y de beber su sangre para alcanzar esa vida eterna. Sus palabras provocan una reacción de escándalo y rechazo. Tanto que incluso los discípulos le abandonan. Ante esa actitud Jesús no suaviza sus afirmaciones ni aminora sus exigencias. A los apóstoles les pregunta si también ellos se quieren marchar. Pedro, en nombre de todos, hace un acto de fe y de confianza en Jesús. Sólo así, con una fe rendida y firme, podremos aceptar el Misterio de Amor que supone que el Señor se haga pan para que le podamos comer.