SEGUNDO DOMINGO

Monición de Entrada:

La Presencia del Señor.- E1 profeta anuncia la gloria de la futura Jerusalén en el marco de la relación de amor entre Dios y Jerusalén, ciudad desposada, y pone de manifiesto la presencia amorosa de Dios (1ª lect).

Jesús realiza en las bodas su primer milagro y lo convierte en signo de su presencia salvífica entre los hombre (Ev)

La presencia del Espíritu concede a los creyentes los carismas, los dones para bien de la comunidad.

Canto de Entrada.- Reunidos en el nombre del Señor

Reunidos en nombre del Señor,

que nos ha congregado ante su altar,

celebrarnos el misterio de la fe

bajo el signo del amor y la unidad (2)

(Cantoral Litúrgico Nacional: n° 18)

 

Aspersión del agua bendita,
 O bien: 
Acto penitencial.

- Tú que has venido a anunciar la Buena Noticia del amor de Dios.

- Tú que en Caná has manifestado tu poder y tu gloria.

-Tú, que nos llamas a seguirte.

 

LITURGIA DE LA PALABRA:

Primera Lectura.- "La alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo" (Is 62,1-5)

Presencia amorosa y salvífica de Dios.- Israel sufre el destierro por causa de sus infidelidades, pero Dios es misericordioso, su amor no tiene medida, olvidará sus pecados. Después de las penalidades del exilio, Israel experimentará el amor de Dios.

Salmo Responsorial: Sal 95 1-2a.2-3.7-8a-9-l0a y c

R/ "Contad las maravillas del Señor a todas las naciones". (Libro, del Salmista págs. I94-195)

Segunda Lectura.- "El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a El le parece" (1Cor 12,4-11)

Presencia por los carismas.- En la sociedad hay diversidad de profesiones y funciones; en la Iglesia hay diversidad de dones o carismas. Los dones que el Señor distribuye en su Iglesia son múltiples y varios; brotan de un mismo Espíritu y sirven para el bien común. La diversidad de dones en la unidad del Espíritu.

Evangelio.- "En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos"(Ju 2,1-11)

Presencia humana, signo revelador.- En las situaciones difíciles por las que atraviesa el hombre, Cristo se hace presente, como consta en el relato de las bodas de Caná. Se hace presente también en nuestra vida cotidiana por medio de muchos signos. Es preciso la creencia y la aceptación de su presencia.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA:

Canto de Comunión: "Te conocimos al partir el pan".

Te conocimos, Señor, al partir el pan

Tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

(Cantoral litúrgico Nacional: n° 025)

 

Reflexión:

Vino nuevo para un mundo nuevo.

La vida aparece con frecuencia como un vino aguado por la rutina y falta de ideales, conformismo y comodidad, pequeñez de espíritu y miras egoístas.

La presencia de Jesucristo, nueva y antigua, transforma nuestra agua en el mejor vino (fe y caridad, salvación y perfección, ilusión cristiana y entrega generosa).

Es un vino regalo (= gracia) que no se compra.

Es el vino que alegra, es compartido y entusiasma a todos.

E1 cristiano debe ofrecer este vino nuevo a nuestra vieja sociedad para que no sea más "abandonada y devastada" por ideologías al margen de Cristo. Debe ofrecer a nuestra sociedad, "falta de vino", el vino de la nueva y eterna alianza que alegra e ilusiona para construir un cielo y una tierra nuevos.

María, la mujer creyente, desempeña su función orante para que nuestro mundo sea transformado con el "vino de la salvación".