SEXTO DOMINGO DE PASCUA


Monición de entrada

La libertad de os que guardan la palabra. Quien ama la palabra de Cristo (Ev.), supera las prescripciones hebreas (1 lect) y descubre la gloria que le espera en la deslumbrante ciudad de Jerusalén (2 lect).

Canto de entrada: Invoca al Dios Altísimo.

Invoca al Dios Altísimo,

al Dios que hace tanto por mi (2)

(Cantoral Liturgico Nacional: n° 713).

Aspersión del agua bendita ó bien:

Acto penitencial

- Tú, que eres la Palabra eterna del Padre.

- Tú, que resucitado vives para siempre y estás presente entre nosotros.

- Tú, que nos haces miembros de tu Iglesia.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura. Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargos gue las indispensables: Hech 15,1-2.22-29).

Superación de la Ley antigua. El Espiritu Santo es quien dirige a la Iglesia naciente y la conduce hacia el amor que supera la limitación de las propias convicciones. Asi los apóstoles se abren a otras costumbres porque solamente la fe en Cristo resucitado es la que determina la pertenencia a la Iglesia.

Salmo responsorial: sal 66,2-3.5.6 y 8

R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben (ó Aleluya) (Libro del Salmisla: pág..160-161).

Segunda Lectura. Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo ( Ap 21,10-14.22-23)

La nueva ciudad. El Apocalipsis habla de la ciudad santa de Jerusalén. Es un símbolo de la gloria a la que todos estamos llamados por la Resurrección de Jesucristo.

Evangelio. El Esptritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho Jn l4,23-29.

Guardar la Palabra de Jesucristo. Las Palabras de Cristo en su Ultima Cena nos urgen a una vida de amor que debe traducirse en obras de sinceridad y de verdad. E1 Espíritu Santo es el que nos hace comprender y vivir tales palabras.


LIlTURGIA EUCARISTICA

Canto de Comunión. Beberemos la copa de Cnsto.

Beberemos la copa de Cristo,

en la mesa del Señor. Aleluya.Aleluya.

(Cantoral Litúrgico Nacional: n° 010).


Reflexión

Elegidos para amar. No es un slogan publicitario. Es la razón y el objetivo de nuestra creencia en Jesucristo. Los cristianos hemos sido elegidos para dar testimonio del mandamiento del amor en medio de un mundo que vende y compra el amor a cualquier precio de rebaja y lo convierte en artículo de consumo.

En un mundo donde reina el egoísmo, el odio entre hermanos, las guerras que matan y destruyen, el hombre que destroza tantas vidas, es necesario que se anuncie, se haga conocer y se dé testimonio del Evangelio del amor. El amor del cristiano a los hermanos debe ser: gratuito y universal, generoso y desinteresado, fraterno y verdadero, sin esperar recompensa. E1 Bautismo nos ha constituido en elegidos para amar.

 


 

DOMINGO VI DE PASCUA Hch 15,1-2.22-29

DE PASCUA Ap 21,10-14.22-23

Jn 17,20-26

Controversia

"...a consultar a los apóstoles sobre la caontroversia"(Hch 15,2)

Controversia, diferencias inevitables con buena intención por parte de unos y de otros, con el deseo de hacer lo que Dios quiere, buscando sólo la autenticidad del mensaje de Cristo. Sí, hay una cosa común: la búsqueda de la verdad. Pero al final hay cosas distintas, se pretenden soluciones antagónicas. ¿Qué hacer entonces? Es muy sencillo. Tenía que serlo, ya que en el caso de la fe se están jugando la salvación eterna.

Consiste simplemente en aceptar con fe lo que decida la jerarquía asistida por el Espíritu Santo... Así se dirimió aquella controversia y así se irán solucionando todas las que vendrán después, que serán muchas. Y pretender encontrar otra vía de arreglo es inútil y nefasto para la vida de la Iglesia. Primero, y ante todo, porque Dios lo ha dispuesto así. Y después porque difícilmente se llega a un acuerdo en lo referente a la fe. A lo más que se llegaría es a un acuerdo ecléctico, que, a fin de cuentas, no complacería ni a unos ni a otros.

Cimientos de la Ciudad de Dios

"El muro tenía doce cimientos..." (Ap 21,14)

En más de una ocasión nos habla la Biblia de la Iglesia como de una edificación de Dios, y en más de una ocasión se habla de los fundamentos de esa construcción. Por ejemplo a Simón el hijo de Jonás, el pescador de Galilea, se le cambia el nombre llamándole Cefas, que significa piedra. Y se le dice que sobre esa piedra se edificará la Iglesia de Cristo de tal forma que durará eternamente. Será una edificación asentada sobre la más firme roca, hasta el punto de que ningún viento del infierno o tempestad, por diabólica y terrible que sea, podrá derribar los muros de la Ciudad de Dios que es la Iglesia. En este pasaje se nos dice que los cimientos son los Apóstoles del Cordero, los enviados de Cristo. Y así fue y así es. Fundamento que sigue permanente y vivo en los que recibieron el relevo de Pedro y de los demás Apóstoles, en el Papa y los obispos, la firmeza del Espíritu, para que la Iglesia siga brillando como antorcha luminosa en medio de este nuestro oscuro mundo.

El amor de Cristo

"Como el Padre me ha amado, así os he amado yo..." (Jn 15,9) El amor de que habla Jesús es algo más, mucho más, que un mero sentimiento. Está ratificado con la fidelidad, con el cumplimiento delicado y constante de la voluntad de la persona amada. Es decir que, en definitiva, sólo quien cumple con los mandamientos de la ley divina es quien realmente ama al Señor. Lo demás es palabrería, una trampa que ni a los mismos hombres engaña, y mucho menos a Dios.

Eso es lo que el Maestro nos enseña: El que me ama guardará mi palabra. Y por si acaso no lo hemos entendido añade: El que no me ama no guardará mis palabras. Examinemos nuestra conducta y veamos si de verdad amamos al Señor. Y en caso contrario, tratemos de rectificar... Recordando siempre que esos mandamientos se reducen a dos: Amarás al Señor tu Dios con todas tus fuerzas, y al prójimo como a ti mismo. Más aún, como Cristo nos amó.