10 DE MAYO
SAN JUAN DE AVILA
presbítero (+1569)

San Juan de Avila nace en 1499 ó 1500 en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. Estudia Leyes en Salamanca y pasa a Alcalá para dedicarse a las Ciencias Sagradas, como discípulo predilecto de Domingo Soto. También los libros de Erasmo, saturados de espíritu paulino y ansiosos de reforma, le influyeron mucho. Fue el discípulo más aventajado, dice Fray Luis de Granada.

Ordenado sacerdote el 1525, celebra su Primera Misa, que termina con un ágape fraterno, rodeado de doce pobres. Vende todo su patrimonio, entrega el dinero a los pobres, y se entrega a su apostolado, la predicación.

Su vida será un imparable torbellino interior. Sueña como Teresa y Rodrigo pasar a tierra de infieles en busca del martirio. Va a partir desde Sevilla con el P. Garcés, dominico, primer obispo de Tlaxcala. No pudo ir. Quizá por ser cristiano nuevo. Quizá por el encuentro con Fernando de Contreras, amigo de la Loca del Sacramento y que tanto trabajó en la redención de cautivos. Contreras, confesor del arzobispo de Sevilla, Don Alonso Manrique, se lo presentó.—"Aquí est,~n sus Indias", le dijo. Y se quedó.

Y empieza el magisterio sublime del Maestro Ávila, magisterio encuadrado en una vida intensa de oración y ascetismo. Saturaba su espíritu con horas de estudio de las Sagradas Escrituras y de íntima comunicación con el Señor. Luego venía el desbordamiento en sus excelsos escritos: Audi, filia, Epistolario, Tratados del amor de Dios y del sacerdocio, Pláticas Espirituales, Tratados de reforma para el Concilio de Trento, que entregó al arzobispo de Granada, Don Pedro Guerrero... Y en sus Sermones sobre la Eucaristía, el Espíritu Santo, la Virgen María... Algunos de sus escritos fueron mal interpretados, por lo que estuvo un año preso de la Inquisición. Quizá por eso no firmó la traducción del Kempis, que algún tiempo se atribuyó a Fray Luis de Granada. Al final todo se aclaró.

Recorrió los púlpitos de Ecija, Priego, Montilla, Granada, Baeza, Zafra... Para ello renuncia a canonjías, al obispado de Segovia, al arzobispado de Granada, a ser confesor de Felipe II y al capelo cardenalicio. Su modelo era San Pablo. "He oído a San Pablo, explicado por San Pablo", exclamó un teólogo dominico después de oírlo. Y Cienfuegos: "Su lengua y su pluma eran dos clarines por donde articulaba fuego el Espíritu Santo".

Trabajó mucho por la reforma del clero, con su escuela sacerdotal. Fundó 15 colegios y la Universidad de Baeza. "Encallecer las rodillas en la oración más que gastar los ojos en el estudio", recomendaba.

Edificaba a todos con la celebración de la Misa. "Trátelo bien, que es Hijo de buen Padre", se acercó a decir un día a un sacerdote presuroso. Profesaba una tierna devoción a la Virgen: "Más quisiera estar sin pellejo que sin devoción a María". Era muy austero. "Con ese ruido espantará las ovejas", dijo a un sacerdote por el fru-fru de la seda de su sotana.

La influencia de San Juan de Ávila fue sin igual. Ignacio de Loyola, Francisco de Borja, Juan de Dios, Pedro de Alcántara, Teresa de Jesús, Luis de Granada, Juan de Ribera, Sancha Carrillo... Todos recibieron de él.

Fue llamado campeón de la verdadera Reforma, sol en su ejemplo, luz en sus palabras, fuego en sus escritos, maestro de Santos, apóstol de Andalucía, director espiritual del Siglo de Oro, patrono del clero secular español.

En Montilla pasó los últimos años, enfermo, entregado a la oración, a la penitencia, al confesonario. E1 10 de Mayo de 1569 marchó al paraíso. Pablo VI lo canonizó el 1970. Esperamos que sea declarado Doctor de la Iglesia.

Otros Santos de hay: Antonino, Job, Félix, Filadelfo, Amaro, Cirino, Blanda.