17 DE SEPTIEMBRE:

SAN ROBERTO BELARMINO,

obispo y doctor de la Iglesia (+ 1621)

  

Cintia, la madre de Roberto, era hermana de Marcelo II. Este Papa dió pie a una frase para cortar toda murmuración. Marcelo II era muy amigo de San Ignacio. Su pontificado solo duro tres semanas. Su sucesor Pablo IV era menos favorable a los jesuitas. Tuvo algunos roces. Cuando alguien lo criticaba, el mas virtuoso cortaba: "Hablemos del Papa Marcelo" .

 Roberto progresó pronto en la piedad. Tocaba muy bien algunos instrumentos musicales. Era muy aficionado a la poesía. Le entusiasmaban los hexametros de Virgilio y las obras de Cicerón, Demóstenes y Aristóteles.

 Muy joven es recibido en la Compañía de Jesús por el segundo General, el P. Laínez. Hizo los estudios con brillantez, a pesar de su precaria salud. Se distinguió como un eximio orador. Acudían de lejos a escucharle.

 Todos se lo disputan. Es profesor en Lovaina. San Carlos Borromeo lo invita a Milán. Paris le ofrece una cátedra. Gregorio XIII lo llama a Roma. Le ayudará en la reforma del calendario. Pronuncia en el Colegio Romano las famosas Controversias sobre la fe para rebatir a los protestantes. Resalta la Obra por su caridad, erudición, equilibrio y energía.

 Esta Obra es un rico arsenal y ha sido motivo de muchas conversiones. Lo que su amigo el cardenal Baronio hizo en el campo de la historia con sus Anales, lo hizo Belarmino, con mayor fuerza todavía, en la discusión teológica, con sus Controversias y su Catecismo. Juan XXIII adoptó como suyo el hermoso lema del cardenal Baronio "Obediencia y Paz"...

 Una de sus controversias mas famosas la sostuvo con el rey de Inglaterra Jacobo I. Belarmino exponía una doctrina media entre los que sostenían la sujeción completa del orden temporal al espiritual, y los que afirmaban la independencia de ambos poderes. El defendía el poder indirecto del Pontífice sobre las potestades de la tierra. Fue incomprendido. Sixto V llego a prohibir el libro. Luego todo se aclaró.

Además de sabio, era un santo. Elegido rector del Colegio Romano, siguió con la austeridad de siempre. Fue confesor de San Luís Gonzaga y San Juan Berchmans. Elevado al cardenalato por Clemente VIII, a pesar de su resistencia, vivió con la misma sencillez y huyó de todo nepotismo.

 El Papa le encomendaba misiones delicadas, como la edición definitiva de la Vulgata, corrigiendo lo que con poco cuidado había preparado Sixto V. Belarmino era mas teólogo que erudito, como se vio en el famoso proceso de Galileo, en el que Belarmino fué poco claravidente.

 Otra grave cuestión fue la que levantó el jesuita Molina con su libro de la Concordia del libre albedrío con los dones de la gracia. Los dominicos se declararon por la predeterminación, los jesuitas, en contra. Según Belarmino, la predeterminación física, era resucitar, aunque involuntariamente, por parte de Báñez y los dominicos, las doctrinas luteranas.

 Clemente VIII no quiso pronunciarse y dejó la cuestión a la discusión de los teólogos. Para alejar a Belarmino de Roma le dio el arzobispado de Capua. Allí se mostró el pastor celoso y abnegado, el predicador apostólico, el reformador y el administrador. A Roma solo acucia para los cónclaves. En 1605 estuvo a punto de ser elegido Papa. Logró evitarlo.

El nuevo Papa Pablo V le volvió a llamar a Roma para trabajar junto a el. Lo hizo con la responsabilidad de siempre. Llevó una vida de retiro y oración. Aun escribió varias obras, como El arte de bien morir. Lo puso en práctica el 17 de septiembre de 1621, en que entregó su alma a Dios.

 

Olros Santos de hoy: Pcdro Arbucs, Lambcrto, Justino, Adriana, Narciso, Esteban, Valcriano, Francisco, Hildegarda, Tcodora.