1 DE SEPTIEMBRE

SAN IGNACIO CLEMENTE DELGADO,

Y CEBRIAN-MELUS ( + I838), Y COMPANEROS

MARTIRES DEL VIETNAN

 

En la presentación del libro Marcha sin retorno, lamentaba el Sr. Cardenal de Toledo, D. Marcelo González Martín, el haberse extendido "como un pesado silencio sobre el valor de la lectura de las vidas de los Santos, precisamente cuando en el pontificado de Pablo VI se habían beatificado o canonizado más siervos de Dios que en cualquiera de los precedentes " .

 Palabras certeras que podrían aplicarse, ampliándolas, al pontificado de Juan Pablo II. En un solo día, el 19 de Junio de 1988, el Papa canonizó a 117 mártires que habían derramado su sangre por Cristo, en diversos momentos, en Cochinchina, Annam y Tonkin, hoy Vietnam del Norte. Era hasta ahora la canonización más numerosa. El Papa pedía que estos Santos fueran semillas fecundas de nuevas y numerosas vocaciones misioneras.

 Entre los 117 mártires había 11 españoles y un grupo de franceses, junto con una gran mayoría de nativos. Había obispos, sacerdotes seculares, religiosos dominicos, miembros de la fraternidad laical dominicana, catequistas, un seminarista y numerosos laicos de todas las clases sociales. Todos murieron víctimas de horrendos suplicios, de hambre, sed, asfixia, torturas, insultos y burlas. Todos murieron amando y perdonando.

 Entre los 11 españoles-todos de la familia dominicana-había 6 obispos. Estos son los nombres de los nuevos Santos: Mateo, Francisco, Jacinto, José, Domingo, Jerónimo, José María, Melchor, Pedro, Valentín e Ignacio Clemente.

 San Ignacio Clemente Delgado y Cebrián Melús. Al no poder entretenernos en los 11, damos unos breves datos de la vida de Ignacio Clemente, por razones que esperamos comprenda el generoso lector.

 Ignacio Clemente nació en Villafeliche (Zaragoza) el 1762. Sus padres se llamaban Francisco Delgado y Teresa Cebrián-Melús. De ellos y de un tío sacerdote recibió desde niño una esmerada educación cristiana.

 Profesó en los Dominicos de Calatayud y se ofreció para ir al Extremo Oriente. Ya no volvería más. Casi un año duró la azarosa travesía, por el Atlántico, México y el Pacífico. Ordenado Sacerdote en Filipinas, es nombrado obispo por Pio Vl, a sus 31 años, en 1794, para el Tonkín Oriental.

 Entre terribles dificultades y persecuciones, durante casi medio siglo de entrega misionera, se hizo todo para todos, con frutos abundantes de conversiones, consiguiendo también muchas vocaciones nativas. Traicionado y encarcelado, "a gusto daré mi vida por Cristo" exclamó. Fue enjaulado y expuesto al ardor del calor insoportable, hasta desfallecer y morir el 12 de Julio de 1838. "Todo lo soportó con increible paciencia", dijo Gregorio XVI.

 Pero los santos son también de hoy. Y aquí viene la compresión que pedíamos. Ambas ramas de nuestros abuelos maternos estaban emparentadas con la madre del nuevo Santo, por el apellido Melús. Y nuestros abuelos maternos vivieron y murieron los dos con fama de santidad. 

Nuestro abuelo Mariano murió rezando el rosario. Y las gentes del pueblo, que gustan concretar las ideas y símbolos, creyeron ver en el momento de su muerte, como Benito en el caso Escolástica, que su alma subía al cielo en forma de paloma. Nuestra abuela Rafaela era una mujer admirada de sólidas virtudes y fe sincera, la "fe sincera" que Pablo atribuye a Loida, la abuela de Timoteo (2 Tim 1, 5). Ya quisieran muchos teólogos, para los días de fiesta, la fe que nuestros abuelos tenían para todos los días.

 

Otros Santos de hoy: Teresa Margarita Redi, Gil, Regulo, Donato, Ana, Felix, Sixto.