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2011 consolidó el auge del cine espiritual y 2012 le da
continuidad con la película sobre el mártir Popieluzsko
Repasamos las 10 mejores películas espirituales del pasado año, y analizamos el filme sobre el sacerdote polaco que apoyó las revueltas obreras en su país y que ya ha sido visto por más de 1,3 millones de espectadores
ForumLibertas.com
19/01/2012 En el año 2011 se ha consolidado el auge del cine espiritual en la gran pantalla. Sin embargo, el 2012 no parece que vaya a quedarse atrás y ya ha llegado a España la película sobre el sacerdote y mártir polaco Jerzy Popieluzsko gracias a la iniciativa de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).
Popieluzsko, la libertad está entre nosotros,
es el título de la película que está siendo objeto de un
preestreno benéfico en cinco ciudades españolas. Esta película,
que ya ha sido vista por más de 1,3 millones de espectadores, en
Polonia, cuenta la historia real de un sacerdote polaco mártir,
beatificado el 6 de junio de 2010, y de muchos católicos de a pie
que supieron jugarse todo por sus convicciones creyentes y sus
aspiraciones de justicia y libertad.
El padre Jerzy Popieluszko, beatificado por Benedicto
XVI en 2010, nació el 14 de septiembre de 1947 en el seno de una
familia humilde, en un pequeño pueblo del nordeste de Polonia. Con
precaria salud, resistió, siendo seminarista, la dura
"reeducación socialista" a la que eran sometidos todos
los seminaristas durante los dos años de servicio militar
obligatorio. Allí se convirtió en un líder espiritual y moral
entre sus compañeros seminaristas.
Tras
su ordenación en 1972, acompañó a los estudiantes de medicina de
Varsovia como capellán, y al personal sanitario como sacerdote
responsable en la diócesis de Varsovia. Fue miembro del Consejo
Nacional para la Pastoral de la Salud. A partir de agosto de 1980
comenzó su trabajo apostólico con los obreros, acompañando
activamente a los trabajadores del recién creado sindicato obrero
católico Solidarnosc (Solidaridad) en sus protestas, según informa
el portal de noticias Zenit.
Las ciudades de Barcelona, Toledo, Sevilla,
Valencia y Madrid acogerán en los próximos días este preestreno
nacional de la película que llegará a las salas comerciales de
toda España el día 27 de este mes. El
preestreno está organizado por la fundación pontificia Ayuda a la
Iglesia Necesitada (AIN) y por diferentes entidades de las ciudades
que acogen el preestreno.
En Barcelona el preestreno será el próximo jueves
19 de enero; al día siguiente, en Toledo, mientras que Valencia y
Sevilla lo acogerán el miércoles 25 y finalmente, en Madrid, será
el jueves 26.Los espectadores que asistan al preestreno en España
de Popieluzsko colaboran a financiar proyectos
pastorales que AIN lleva a cabo en el estado indio de
Orissa.
Las diez mejores películas de cine espiritual de
2011
El sacerdote Peio Sánchez Rodríguez, profesor de
teología y director del Departamento de Cine del Arzobispado de
Barcelona, así como de la Semana del Cine Espiritual ha publicado
en su blog
un análisis de cuáles han sido las diez mejores películas de cine
espiritual de 2011. Según Sánchez, los mejores filmes fueron:
1. El árbol de la vida de Terrence Malick
Estamos
ante una obra maestra del cine espiritual. Formalmente innova de la
narración fílmica de la fe cristiana ya que presenta una historia
personal-familiar de pecado y de gracia con una perspectiva de
universalidad que se despliega en abundantes símbolos y referencias
musicales de la tradición religiosa.
La compleja elaboración formal supone tanto una
profundización en la forma artística de la experiencia cristiana
como apunta aspectos de novedad. Especialmente sugerente resulta la
presencia intermitente del lenguaje orante dirigido a Dios que
trasciende la pura narración horizontal.
La mayor dificultad estriba en la complejidad de un
montaje. Actúa con diferentes registros que se acompañan de una
profundidad teológica inusual dada la amplitud de temas que aborda
tales como el sentido del sufrimiento inocente, el origen en la
bondad de lo real, la densidad y diferentes registros del pecado así
como su transmisión social, la trasparencia resistencia y victoria
de la Gracia, la posibilidad de la conversión como giro hacia la
esperanza, la ofrenda de alabanza como aceptación agradecida por el
amor divino y el más allá como consumación personal y comunitaria
en Dios.
Este recorrido globalizador por la antropología
cristiana se realiza resguardando el misterio de Dios que únicamente
aparece representado por la zarza ardiente del Génesis que acompaña
la narración como llama de amor viva.
Película imprescindible, a partir de ahora, en el
cine espiritual que deberá ser revisitada para descubrir nuevos
significados y que propone la experiencia de Dios que se comunica en
el arte.
2. De dioses y hombres de Xavier Beauvois
Relato
poderoso y significativo a la vez que realizado con una respetuosa
distancia sobre la vida y muerte de los monjes trapenses del
monasterio de Nuestra Señora del Atlas de Tibhirine que fueron
secuestrados en 1996. Los hechos se desarrollaron en medio de una
Argelia convulsa entre la amenaza de los grupos radicales islamistas
y un régimen militar que dificulta la reconciliación.
Xavier Beauvois, el director, basa su narración en
la motivación profunda de los monjes explicitada en el testamento
de Christian de Chergé que se escucha al final. La aportación
espiritual apunta en la reconciliación de las personas, los pueblos
y las culturas desde el diálogo de las religiones fundado en el
Dios que nos reconcilia en Cristo encarnado y crucificado. Para ello
el guión se centra en el proceso de discernimiento personal y
comunitario de la comunidad de monjes sobre la decisión de
permanecer fieles y firmes en su monasterio a pesar de las amenazas
que los rodean.
Magníficamente interpretada, los monjes se presentan
en su vida ordinaria de oración, trabajo e inserción en aquella
realidad concreta, a la vez que se muestra el proceso de cada uno
con sus dudas y certezas. Todo ello nos permite comprender su decisión,
para nada heroica, sino más bien como un signo lúcido y humilde de
reconciliación en medio de la barbarie. El momento culminante de la
última cena es una secuencia magistral donde se nos muestra toda la
carga significativa de una mesa que se va convirtiendo de lugar de
perdón y alegría a la vez que en altar de entrega y reconciliación.
El final es significativo y esperanzado a través de una elipsis que
apunta a la paz definitiva en Dios.
3. Cartas al padre Jacob de Klaus Härö
Film
que acierta a presentar con una enorme sencillez formal- apenas dos
actores que interpretan al padre Jacob y a Leila una exreclusa
indultada después de una condena a cadena perpetua- una historia de
gran fuerza dramática y un explícito contenido cristiano.
Esta película, que ha pasado casi desapercibida
fuera del ámbito más especializado de los festivales, es una pequeña
joya donde todos los elementos -una fotografía sombría, un piano
entrecortado, las interpretaciones austeras y la cámara detallista-
apuntan en la dirección de mostrar una historia que trasmite verdad
y emoción.
En la primera parte se nos va presentando la ira y el
dolor inmenso de Leila que poco a poco va siendo domesticada por la
humildad sobrecogedora de padre Jacob, que vive con la misión de
mandar y recibir cartas de oración y consuelo para sus lejanos
feligreses. En la segunda parte y desenlace asistimos a una resolución
sorprendente, que nos descubre el camino del sacrificio de amor y la
reconciliación que limpia el alma hacia la esperanza.
La rotunda fuerza espiritual reside en la medida en
que el padre Jacob representa el amor misericordioso de Dios que
apunta a Cristo tanto por las imágenes del crucifijo como por las
citas bíblica elegidas de forma certera. Y también es sugerente la
figura de Leila, metáfora de la humanidad que necesita ser salvada.
En resumen, teología de la gracia y la justificación convertida en
narración cinematográfica. Sin duda, una de esas películas que
nos hace mejores.
4. Cartas a Dios de Eric-Emmanuel Schmitt
Injustamente
desapercibida ha pasado entre nosotros "Cartas a Dios"
aplastada por el estreno coincidente del bodrio "Torrente 4:
Lethal Crisis" que supuso el taquillazo del cine español de
este año.
"Cartas a Dios" no vende porque trata de la
historia de un niño con cáncer como también le ha pasado hace un
año a "Vivir para siempre" (2010) de Gustavo Ron y este año
a "Maktub"(2011) de Paco Arango. Sin embargo, creemos que
el cine espiritual ha de seguir resistiendo para aportar sentido
cuando la diversión chabacana y soez apaga sus artificios
comerciales.
El dramaturgo francés Eric-Emmanuel Schmitt después
de una experiencia personal de fe escribe sobre estos temas con éxito
y desde el teatro los ha venido exportando al cine. Así se llevó a
la pantalla "El señor Ibrahim y las flores del Corán"
(2003) y luego la más floja "Odette: una comedia sobre la
felicidad" (2007).
El pequeño Oscar tiene un cáncer terminal y será
guiado por Mamie Rose, una voluntaria un tanto especial, que será
un ejemplo del acompañamiento espiritual. Así desde la sinceridad
vivirán intensamente una relación que ayudará al pequeño a
asumir su momento para encontrase con Dios y a la cuidadora e
renovar el sentido de su vida.
Una película, pues, muy recomendable y especialmente
interesante para el cine familiar con adolescentes para introducir
en el tema siempre relegado de la muerte. Y no olvidemos que el cine
puede divertir afrontando la vida y no huyendo de ella.
5. Thérese de Alain Cavalier
Película
compleja y no para todos los públicos. A pesar de su estreno entre
nosotros con veinticinco años de retraso, la película de Alain
Cavalier sobre la vida de Teresa del Niño Jesús ha sido bien
acogida tanto por la crítica como por el público cinéfilo.
Montada como una serie de cuadros de estilo bastante
teatral narra la vida de la santa de Lisieux y nos presenta en una
gran sencillez formal, la sintonía con el caminito del amor humilde
de esta carmelita maestra de espiritualidad. Interpretada con gran
acierto por Catherine Mouchet, describe, con una estilo para nada
hagiográfico sino más bien comedido y crítico, su llamada
temprana e ingenua, los gozos y las dificultades de su vida
religiosa, la llegada de la enfermedad y su paciente serenidad ante
la muerte.
La narración nos a adentrando en la maduración de
aquella joven que desde su candor adolescente, se ve obligada a una
maduración rápida forjada en la cercanía de Dios y en la vida de
comunidad. La primera se resalta a través de algunas oraciones y
pequeños textos recogidos, la segunda se muestra con elocuencia en
escenas como la profesión de la santa, la fiesta del día de
Navidad o los encuentros con la hermana priora.
De visionado difícil, tanto desde el punto de vista
formal como narrativo y simbólico, necesita el acompañamiento aún
en público formado.
6. El niño de la bicicleta de Jean-Pierre
Dardenne y Luc Dardenne
La
película de los hermanos Dardenne está entre las mejores películas
de este año en casi todas las listas.
Los autores de grandes obras como "La
promesa" (1996), "Rosetta" (1999), "El
hijo" (2002), "El niño" (2005) y "El silencio
de Lorna" (2008) siguen con la opción de presentar la
verdadera altura humana en personales marginales que en medio de
dificultades se abren camino hacia una difícil bondad. En este caso
nuevamente con una historia simple: un niño es abandonado por su
padre, que se siente incapaz de cargar con esta responsabilidad,
encuentra a una joven peluquera que le acoge, pero su búsqueda de
un padre le lleva a una peripecia de la que saldrá madurado.
Como en la tragedia griegas los personajes funcionan
como arquetipos. El niño es figura de una generación que ha de
crecer sin padres o buscándoselos. La peluquera es la imagen
luminosa de la humanidad generosa, auténticamente enraizada en la
verdad de la vida. El padre infantil e inmaduro refleja a un tipo
adultos que adolescentes crónicos y que en este caso representa a
los padres ausentes y dimisionarios. El traficante es la tentación
de un mundo de sobrevive destruyendo a su paso. La sencillez de la
historia da para mucho: el pequeño luchador que al final descubre
el amor del que se puede fiar, la madre arquetipo que es generadora
en adopción de la filiación y que trasparenta el amor fundante más
elegido que biológico, el joven agredido que termina de agresor y
le permite al pequeño contratar su propia elección.
Llena de humanismo "El niño de la
bicicleta" es un relato para una época que necesita recuperar
la maternidad/paternidad y la filiación. Ser madre y padre no es un
asunto biológico es un asunto de amor que ha de fundarse en él.
Por eso Samantha es una verdadera madre. Y el pequeño Cyril en su
peripecia nos descubre como el ser humano necesita encontrar un
padre/madre vivir en la bondad. Y aquí no basta la bicicleta como
única posesión. Este mundo necesita a Samanthas para que puedan
crecer los pequeños Cyris. Por otra parte, el misterio de la
paternidad y la filiación siempre ha tenido que ver con Dios,
aunque no se diga.
7. Misterios de Lisboa de Raúl Ruiz
Del
chileno exiliado en Francia Raúl Ruiz, se considera, de forma
bastante unánime, como una de las obras más significativas del
cine reciente. Partiendo del folletín romántico de Camilo Castelo
Branco, prolífico literato del siglo XIX portugués, la historia se
adentra en una compleja red de motivaciones y relaciones, bajo
influencia de Balzac, que se van desvelando como una espiral dramática
que en la distancia descubre una profunda reflexión sobre la
naturaleza humana. La excepcional realización de Raúl Ruiz parte
de la forma del serial televisivo, para realizar una metamorfosis
radical donde el relato adquiere una nueva dignidad y donde los
personajes muestra unas constantes que operan en el espectador la
conciencia de contemplar algo de los pliegues de su propia alma.
Solamente la figura del padre Dinis permite poner un
poco de sentido. Primero por su búsqueda detectivesca de la verdad
para después reconocer su intervención benéfica en la historia,
que poco a poco vamos descubriendo multifacética y omnipresente.
Película pues imprescindible para el espectador formado en el gusto
estético de la narración y en la investigación antropológica de
los personajes. El relato termina por perder su condición trágica,
para hacer de lo romántico una puerta hacia el drama con sentido y
la vida con esperanza. Pero una espera que supone paciencia y
esfuerzo en el observador que termina por implicarse.
8. El Havre de Aki Kaurismäki
Aki
Kaurismäki es uno de los grandes humanistas del cine europeo. Esta
película viene a las carteleras justo al final del año, aunque ya
se ha presentado en distintos festivales. Como todas las historias
de este director se narra bajo la influencia de los grandes del cine
mudo, con un sentido del humor socarrón y sibilino, colores puros
-especialmente azul y rojo-, así como con silencios y elipsis que
animan al espectador completar la historia.
En este caso un limpiabotas, Marcel Max, salido de
las películas de Chaplin se enfrenta a la grave enfermedad de
Arletty, su abnegada esposa, y al cuidado de Idrissa, un niño negro
que ha llegado como polizón y al que persigue Monet, un policía
que parece que antes trabajó para el final de
"Casablanca". Nuevamente una historia de solidaridad de
los pequeños, de los que están en los márgenes. Mientras Max
lucha por esconder y encontrar a la familia del pequeño africano,
su esposa silenciosa y prácticamente sola se enfrenta una
enfermedad terminal. Pero a pesar de todo y de todas las
dificultades no están solos hay una cadena de generosidad que se va
tejiendo y que sorpresa tras sorpresa conduce hacia un final
inesperado y feliz.
Ya en "El hombre sin pasado" (2002) Kaurismäki
hizo algunos guiños espirituales; señalando que el mundo que está
en los márgenes cuenta con una ayuda que desde fuera se convierte
en salvación. El hecho de que en "Le Havre" los giros de
guión apunten al milagro reabre esta veta sobrenatural a la que
tiende el cine social del director finlandés. Increíble pero
cierto, el cine secular cine europeo cuanto apunta más al ser
humano más parece encontrarse con Dios en su objetivo. Toda una
lección.
9. En un mundo mejor de Susanne Bier
El
Oscar a la mejor película de habla no inglesa fue para este film
dirigido por Susanne Bier, que es una de las más promocionadas
representantes del extinto movimiento dogma 95. Se trata en este
caso de una propuesta que indaga sobre el origen de la violencia y
las posibilidades del perdón.
Narrada en base a paralelismos, define por un lado la
violencia en una campo de refugiados en un lugar de África y el
acoso escolar en Dinamarca. Y coloca también en paralelo el mundo
de los adultos y el mundo de los chicos que se abren a la vida. En
este cruce de realidades se ubica el drama. Elías sufre el acoso
escolar de sus compañeros a la vez que sobrelleva la que parece
inevitable separación de sus progenitores. Antón su padre, como médico
en África, se enfrenta a la violencia de un grupo armado y su líder
despiadado. Cristian será el amigo que ayude-tiente a Elías con su
dolor no sanado por la muerte de su madre. La tragedia se teje
cuando la violencia engendra violencia y solo una decisión por la
reconciliación permitirá que se rompa la cadena del desastre.
La película presenta al mal como consustancial al
ser humano, sea en Europa o en África, sea entre niños o entre
adultos. El mal esclaviza con sus cadenas interiores desde dentro y
desde fuera, atrapando y haciendo víctimas y verdugos que terminan
reproduciendo la misma espiral. Solo el perdón que procede del
cielo azul puede romper el maleficio. Antón representa la fuerza de
la bondad que no hace el idiota sino que perdona. Aparecerá, pues,
una gracia que vence a la tragedia y que permite que los procesos de
reconciliación se culminen. Parece que, de alguna manera, el cielo
ha cuidado de todos.
Película está muy recomendable para público joven
a pesar de su dureza es clarificadora, les gusta y les implica.
10. El fin es mi principio de Jo Baier
Relato
conmovedor del testamento espiritual de Tiziano Terzani, famoso
corresponsal de guerra que vivió grandes acontecimientos de la
historia reciente. La película, basada en libro que escribió con
su hijo Folco, narra con sencillez y fuerza expresiva su itinerario
personal, centrándose en la experiencia espiritual que marcará sus
últimos años a partir de iniciar la lucha con un cáncer.
La trayectoria como periodista de Terzani y sus
simpatías ideológicas por el comunismo son puestas a prueba en
medio de grandes acontecimientos sociales y políticos del siglo XX
como la guerra fría, la China maoísta, la guerra de Vietnam o el
apartheid sudafricano. El ocaso de las ideologías marcará un giro
en su vida hacia la dimensión espiritual. El mundo sólo puede
cambiar si cambia cada ser humano, afirmará.
Cuando en el 2004 le diagnostican un cáncer al
protagonista, se acentúa su llamada a cerrar el círculo de su vida
afrontando su muerte. Tras un retiro de tres años junto a un sabio
en el Himalaya se aparta junto con su esposa Angela a una casa en la
Toscana. Allí en los últimos días invita a su hijo a escribir
esta especie de testamento espiritual.
El testimonio se va centrando en ofrecer una mirada
distinta a la muerte. Que no sea exclusivamente trágica sino
confiada, alegre y en esperanzada. La debilidad del cuerpo se
contrasta con un crecimiento del espíritu que se va progresivamente
identificando con el Ser Supremo al que se va incorporando. Este
proceso de disolución supone un contraste con la perspectiva
cristiana de la resurrección. Pero el contraste es enormemente
sugerente y el carácter testimonial lo sitúa en una especial
validez.
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