22 DE MAYO
SANTA JOAQUINA VEDRUNA
fundadora ( + 1854)

Los padres de Joaquina fueron muy buenos cristianos y trataron de educar a sus hijos en el santo amor y temor de Dios. Se llamaron Lorenzo de Vedruna y Teresa Vidal. Gozaban de gran fama de caridad y de integérrimas virtudes cristianas. Nació en Barcelona.

E1 mismo día que nació Joaquina—16 de abril de 1783—recibió las aguas bautismales en la Iglesia' parroquial de Santa María del Pino.

Desde muy niña se notó en Joaquina una gran inclinación hacia las cosas espirituales. Pasaba largo ratos encerrada en su habitación sumergida en la más íntima comunicación con el Señor. Esto no dejaba de llamar la atención de su buena madre. Cierto día ésta le preguntó: "—¿Por qué, hija mía, te entregas tanto tiempo a la oración?"—"Porque sin ella no puedo vivir. Es el alimento para mi alma. Mira, mamá, a mí todo me habla de Dios y todo me lleva a É1. Los alfileres con que me sujeto la mantilla me recuerdan las espinas y los clavos con que fue torturado el Señor. Los hilos con que coso, las cuerdas con que fue maniatado... Las hierbas inútiles del jardín, los defectos que debo quitar de mi alma para ser del todo del agrado del Señor...".

A los nueve años hizo su primera comunión y a la vez voto de virginidad. Cuando sólo contaba doce años se fue un día a las Carmelitas de clausura de Barcelona y pidió ser admitida entre ellas para consagrarse al Señor del todo. Pero otros eran los designios que el Señor tenía sobre ella.

A la temprana edad de dieciséis años fue pedida su mano por el joven cristiano Teodoro de Mas quien también había tenido vocación religiosa, pero como hijo único y de noble familia fue aconsejado que dirigiera sus pasos por otro camino para continuar con su ilustre apellido. Viendo, pues, que ésta era la voluntad de Dios manifestada por el consejo de su confesor, contrajo matrimonio con Teodoro el día 24 de marzo de 1 799.

Aquellos dos almas gemelas se entregaron a la oración y obras de caridad. El Señor les bendijo con nueve hijos que trataron de educar cristianamente. Joaquina no permitía pasar ninguna falta que tuviera cierta importancia en sus pequeños y les corregía con gran amor. Bajo su amparo progresaron cada cual con su propia vocación siendo siempre ejemplo de una familia unidad y cristiana.

Cuando Napoleón intentó apoderarse de España, Teodoro se alistó a filas para defender su patria. Joaquina quedó sola con sus hijos. Fue durante esta época cuando más se probó la gran virtud de su alma: Sufría por la suerte de su esposo, luchaba por defender y alimentar a los hijos. Se vio obligada a emigrar de una parte a otra con grandes sacrificios y esperanza en el Señor.

Cuando Joaquina contaba 36 años, el día 6 de marzo de 1816 moría Teodoro. Todo el peso cayó sobre las espaldas de Joaquina. Grandes zozobras se cebaron sobre su hogar. Todos querían apoderarse de sus derechos. Ella defendió valientemente los intereses de sus hijos. Se retiró a una propiedad de su esposo, en Vic, que se llamaba "El Manso Escorial". Aquí tuvo la pena de ver la muerte de tres de sus hijos en temprana edad. Pero también la alegría de que cuatro abrazaran la vida religiosa y dos contrajeran cristiano matrimonio.

Al verse libre se entregó de lleno a la vida de oración y sacrificio y pensó abrazar la vida religiosa. Pero su confesor, el P. Esteban de Olot, capuchino, la orientó a la fundación de las Carmelitas de la Caridad. El Obispo D. Jesús Corcuera le ayudó mucho en esta misión. Llena de méritos moría el 28 de agosto de 1854. El 1959 era canonizada.

Otros Santos de hay: Rita, Quiteria, Faustino, Timoteo, Julia, Emilia, Elena.