27 DE ENERO
BEATO ENRIQUE DE OSSÓ,
presbítero (+1896)
El Beato Enrique de Ossó nació el año 1840 en Vinebre, cerca de Tortosa. Movido por la lectura de la Vida de Santa Teresa, sintió nacerle la vocación sacerdotal. Recibió la ordenación el año 1867. Su devoción a la Virgen le llevó a celebrar su Primera Misa en el monasterio de Montserrat.
Viendo el peligro que corría la fe de los jóvenes, a ellos dedicó sus primeros afanes apostólicos. Se consagró a la catequesis y a las misiones populares, a la vez que era profesor en el seminario diocesano.
Otra de sus prioridades fue el apostolado de la prensa. Conocía el influjo de la palabra escrita, veía con dolor los ataques que sufría la Iglesia y trabajó con ahinco en escribir libros y folletos para fortalecer la fe y defender a la Iglesia. Se sentía como Santa Teresa "hijo de la Iglesia" y quiso que esta frase figurase en su sepulcro.
Fundó varias asociaciones para hombres, jóvenes y niños. Promovió la piedad, para lo que escribió "El cuarto de hora de oración". Fundó la Revista Teresiana y El Amigo del Pueblo. Se ocupó de los nuevos métodos de pedagogía. Fue un verdadero maestro. Escribió Guía del catequista y un Catecismo para obreros. Era un alma ardiente y un corazón en ebullición. Ideó un Instituto de Hermanos Josefinos y otro de Misioneros Teresianos.
Pero su obra magna fue la Compañía de Santa Teresa, fundada en 1876. Había intuido el papel de la mujer en la sociedad"el mundo será lo que sean las mujeres"y a la formación cristiana de la mujer se dedicarían plenamente sus "Teresianas". Tuvo el gozo de ver los frutos de sus Hijas en España, en Portugal, en África y en México. Y luego, en todo el mundo. (Alguien ha observado que, curiosamente, mientras su amigo, el Beato Manuel Domingo y Sol, dedicó sus primeros afanes a Religiosas para terminar fundando un Instituto para hombres, el Beato Enrique de Ossó se dedicó al principio a hombres para terminar fundando un Instituto para mujeres).
El Señor permitió que le visitara la tribulación, y la más difícil, que es la que viene de los de casa. En este caso, de parte de un convento de Carmelitas Descalzas, que él mismo había levantado, y de la división de espíritus de su misma Compañía. Soportó las dos adversidades con gran fortaleza. Jamás se le oyó el mínimo lamento. Lo que hizo fue entregarse más denodadamente a las obras de apostolado. Su ejemplar actitud sorprendió y convenció a sus mismos enemigos. Enrique cargó con la cruz, y su virtud brilló especialmente en este tiempo de su pasión. Animaba a todos, y él se consolaba con Santa Teresa: "Todo se pasa. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta".
El Señor le llamó para Si repentinamente el 27 de Enero de 1896. Pero Enrique estaba bien preparado para pasar al gozo de su Señor. Aquellos días, después de empezar un retiro espiritual en el Desierto de las Palmas, lo estaba continuando en Gilet, en la provincia de Valencia. D. Enrique, hijo fiel de la Iglesia, sacerdote, apóstol de la niñez y de la juventud, fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, había llegado a la cumbre.
El título de su Vida, "D. Enrique de Ossó o la fuerza del sacerdocio", escrita con vigor y cariño por el Sr. Cardenal de Toledo, D. Marcelo González Martín, nos indica la fuente de la vida y obras ejemplares del Beato Enrique de Ossó. En su sacerdocio bien vivido, en su identidad sacerdotal, encontró la fuerza y el secreto para sus fecundos y múltiples apostolados. D. Enrique de Ossó y Cervelló fue beatificado por Juan Pablo II en el año 1979.
Otros Santos de hoy: Ángela de Mérici, Julián, Mauro, Vicente, Dacio.