29 DE MAYO
BEATO MARCELINO CHAMPAGNAT
presbítero ( + 1840)

E1 Beato Champagnat nació en Losey, cerca de Lyon, el 1789, el año fatídico de la Revolución Francesa. Sus padres formaban un matrimonio cristiano ejemplar y tuvieron diez hijos. Su madre rezaba con ellos el rosario y les leía Las vidas de los santos. Les inculcaba además una tierna devoción a la Virgen María. Sus tíos—sobre todo su tía Rosa, expulsada de su convento por el Terror—, influyeron también en su cristiana educación.

Marcelino ingresó en el Seminario de Lyon. Progresó mucho en el estudio y en la práctica de la virtud. Formó parte de un grupo de doce seminaristas resueltos a emplear sus vidas en la restauración cristiana de la sociedad, por medio de la devoción a María, el apostolado de las misiones y del catecismo. Subieron al santuario de Fourviere y se consagraron a María. De aquel grupo salieron el Santo Cura de Ars, el Beato Champagnat y el Venerable Colín, fundador de la Sociedad de María.

Ordenado sacerdote el 1816, ofreció a María su sacerdocio en Fourviere. Como coadjutor de la Valla, realizó una gran tarea, digno émulo de su condiscípulo Vianney. Recorrió sin descanso los malos y extensos caminos de su parroquia. Extendió mucho las buenas lecturas. Sus catequesis eran inolvidables, su oración incesante. Se granjeó la confianza de todos.

Tenía frecuentes coloquios apostólico-marianos con algunos compañeros, y así surgió la idea de una nueva fundación. "Tuvo la inspiración, dice un Hermano Marista, de fundar un Instituto de hermanos. La recibió el año 1816 en una de sus visitas al santuario de Fourviere".

Un suceso providencial le confirmó en la idea. Fue la asistencia, en los últimos momentos de su vida, al joven Francisco Montaigne, que desconocía los más elementales rudimentos del catecismo. Champagnat se conmovió, y se resolvió a la fundación, para ayudar a los jóvenes necesitados.

El Instituto comenzó el 1817 en una pobre casa que recordaba a Belén. La Casa Madre la construyó cerca de la Valla, a orillas del Gier. Fue bendecida en 1825, el día de la Asunción, y la llamó Ntra. Sra. del Hermitage.

Pronto flJeron solicitados los Hermanos por los párrocos que le pedían la fundación de escuelas. El Instituto estaría dedicado exclusivamente al apostolado de la enseñanza de la niñez y juventud.

Le había tocado ver varios despropósitos en la enseñanza. Por eso quiso que sus hijos practicaran una pedagogía esmerada y respetuosa. Nada de castigos aflictivos ni palabras humillantes. Fue el precursor de la escuela activa. Quería a sus hijos catequistas perfectos y ángeles custodios de los niños. Todos los días habían de enseñar el catecismo en sus clases y en la primera hora de lección de cada día.

Pero la quintaesencia de la pedagogía marista es la devoción a María. Este era su lema y el de su Instituto: "Todo a Jesús por María, y todo a María para Jesús". Decía el fundador: "En el Instituto todo pertenece a María. Todo debe emplearse en su gloria. Amarla, inculcar su devoción, como medio de servir fielmente a Jesucristo, es el fin y el espíritu de la Congregación. María es y será la primera Superiora del Instituto".

En el Hermitage murió Marcelino el 6 de junio de 1840, sábado, día de la semana en que deseaba morir por devoción a la Señora. Antes les había dictado y hecho leer en su presencia su testamento, modelo de santidad, de talento y buen gobierno. Les recomienda obediencia, caridad, sencillez y amor a María. Fue beatificado por el Papa Pío XII el año 1955.

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