29 DE ENERO
BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL,
Presbítero (+1909)
Manuel Domingo y Sol nació en Tortosa el año 1836. E125 de enero de 1909 se apagaría ese buen "sol" a los ojos humanos en la misma ciudad, pero sus rayos nos siguen iluminando todavía hoy. "Un hombre bueno y audaz" es el subtítulo de la vida de mosén Sol escrita por Javierre. Eso fue mosén Sol: bondadoso, piadoso, caritativo, comprensivo. Y audaz, emprendedor, un corazón y una mente incandescentes, siempre con mil proyectos.
Si desde tercero de filosofía "no sabía qué era sobrarle el tiempo", una vez ordenado sacerdote, el celo por la gloria de Dios le devoraba. Vivió el sacerdocio con pasión ardiente. Todos los campos le atraían. Un hermoso lema compendiaba sus ilusiones: "No estamos destinados a salvarnos solos". Trabajó afanosamente como párroco, misionero, apóstol de los jóvenes, profesor, publicista, fundador y confesor en varios conventos, animador de círculos para obreros y patronos, capellán de la Adoración Nocturna, promotor de la devoción al Corazón de Jesús, apóstol de la Reparación...
Todos los campos le atraían, pero no acababan de satisfacer sus ansias apostólicas. Un encuentro providencial con un seminarista pobre, Ramón Valero, que se veía obligado a estudiar como externo en condiciones de miseria, le ayudó a D. Manuel a discernir el carisma de su vocación: dar pan y amor, ilusión y formación a los futuros sacerdotes.
Desde ahora centrará sus energías en lo que él llamaba "la llave de la cosecha", trabajar en la raíz del bien. Había descubierto la perla preciosa, y lo dejó todo para comprarla. "El Señor me ha dado a gustar consuelos y sinsabores en el ministerio. Pero de todo esto, el fomento de las vocaciones sacerdotales es lo que forma y- formará mi gozo y mi corona". Con razón el papa Pablo VI llamó a mosén Sol "el santo apóstol de las vocaciones".
La situación de los seminarios era lamentable. No había sacerdotes preparados para dirigirlos. No había rigor en la selección. Muy bajo nivel cultural, escasa formación religiosa, influencia perniciosa de los externos. D. Manuel veía la urgencia de poner remedio a tan triste situación. Había que seleccionar, apartar "los lobos del santuario", formar santos.
Recordaba mosén Sol que el gran trabajo de San Juan de Ávila en el campo de las vocaciones habla quedado interrumpido con su muerte. Y decidió fundar una Unión de sacerdotes que diera continuidad a la Obra. El 29 de enero de 1983, mientras daba gracias después de la Misa, sintió la inspiración sobrenatural de fundar la Hermandad de sacerdotes operarios, con el objetivo principal de trabajar en el campo de las vocaciones.
Habia fundado ya hasta una decena de Colegios de San José para el fomento de las vocaciones sacerdotales. El más importante fue el de Roma. El cardenal de Toledo, D. Marcelo, decía sobre la influencia de este Colegio para España: "A Don Manuel le cabe la honra indiscutible de haber sido el primer eclesiástico español que concibió y realizó un plan a gran escala para reformar el sombrío panorama de los seminarios españoles".
Los obispos acudieron también a D. Manuel para que se hiciera cargo de sus seminarios. Aceptó la dirección de 18, en España y América. Le reclaman de muchos otros. No puede más, por falta de suficiente personal.
El papa Juan Pablo II declaraba Beato a D. Manuel el 29 de marzo de 1987. Insitía el papa en la clarividencia y actualidad del carisma de D. Manuel: la urgencia de trabajar por las vocaciones sacerdotales. Ojalá haya muchos jóvenes que oigan al Maestro que les llama y le sigan.
Otros Santos de hoy: Pedro Nolasco, Valero, Constancio, Aquilino, Severo. B. Arcángela Ohirlani.