29 DE MARZO
BEATO RAIMUNDO LULIO
(+1315)
El Beato Raimundo Lulio "el Doctor Iluminado", Caballero andante a lo divino, filósofo, místico, trovador y poeta, nació en Mallorca en el siglo XIII. Se casó y tuvo dos hijos. Llevó una vida frívola y tuvo sus escarceos amorosos dentro del matrimonio. Una visión de Cristo lo cambió radicalmente. El juglar mundanal se trocó en el juglar de Dios. "Desde entonces el Amado fue todo para mi". Fue un varón de deseos, como dice la Biblia del profeta Daniel. Las costas mallorquinas no le podrían encerrar.
Un triple deseo ardía en su mente: convertir a todos los infieles, conquistar todas las mentes para la verdad y coronar su vida con el martirio. Y empieza su vida viajera por Europa, Asia y África. Lleva su Arte Magna a la Sorbona de Paris, que no es aceptada. Saca las consecuencias en un hermoso libro Árbol de filosofía de amor y Árbol de la ciencia.
El amor de Cristo le devoraba. Todo lo hacia por amor. Sus numerosos libros son un desbordamiento de ese amor, y en su corazón mojaba la pluma al escribir. Así se ve en su delicioso libro Blanquernauna especie de utopía, que se adelanta doscientos años a la de Santo Tomás Morocon el que quiere atraer sobre la tierra el reino de la justicia, del amor y de la paz de Cristo. Dedica sus libros especialmente a árabes y judíos.
Su corazón de apóstol aparece en Cien nombres de Dios, en el dulcísimo Libro de Santa María, todo leche y miel, y en el entrañable Cántico del Amigo y del Amado, con tantos versículos como dias tiene el año, y con deliciosos y tiernos diálogos: "Si no nos entendemos por el lenguaje, entendámonos por amor". Su celo misionero se muestra en el Centro de Estudios Orientales que fundó en Mallorca, anticipo en muchos siglos del Colegio de Propaganda Fide, y cuyo triste fin lamenta en Desconsuelo
En todos sus continuos ajetreos sólo le movía la gloria de Dios. Así cuando visita a Felipe el Hermoso de Francia, y a Jaime 11 de Aragón y su esposa la dulce Doña Blanca "reina blanca de blanca paz", a la que dedica un Libro sobre la oración. Así cuando acude a la Corte de Roma, y al Concilio de Vienne, durante la cautividad de Avignon, y emplaza al papa Clemente V ante el tribunal de Dios, si el Concilio se malograra.
Aún hervían más empresas en su cerebro. Planea en su opúsculo De Fine la conquista del norte de África, pasando por Málaga y Granada, como el mejor camino para la redención del Santo Sepulcro de Jerusalén, que, con lágrimas en los ojos, había visto abandonado en su viaje a Tierra Santa. Y aún planeaba otros proyectos para evangelizar el mundo, pero no por la violencia, sino por la persuasión y derramamiento de lágrimas y sangre.
Se ha discutido mucho si fue mártir o no. No hay documentos fehacientes. Sus ardientes deseos de martirio aparecen en el Libro de la contemplación, que recuerda el "que muero porque no muero" teresiano. Lulio habia escrito: "Quiero morir en un piélago de amor". Con ese deseo marchó a Túnez, donde sufrió múltiples vejaciones de parte de los sarracenos en Bujia. Si no recibió el martirio de sangre, seguro que recibió el de fuego. Ese había sido el ardiente anhelo de toda su vida, buscado sin descanso.
A Mallorca volvió, vivo o muerto, el año 1315. Allí había nacido hacia ochenta años. Allí reposan sus restos que aún parecen gritarnos las palabras del Amado: "Si vosotros, amadores, queréis agua, venid a mis ojos, que son fuentes de lágrimas, y si queréis fuego, venid a mi corazón y encended en él vuestra antorcha". Así contesta el Amado al Amigo.
Otros Santos de hoy: Segundo, Pastor, Victorino, Cirilo, Esteban, Jonás, Carmelo.