30 DE SEPTIEMBRE
SAN JERÓNIMO,
presbítero y doctor de la Iglesia ( + 420)
Cada santo es único e irrepetible. Cada santo tiene su carisma particular. Cada santo nos trae su mensaje. El de San Jerónimo es el amor entrañable a la Palabra de Dios. La oración colecta de su fiesta nos habla de su "estima tierna y viva por la Sagrada Escritura", y se pide para el pueblo fiel ese mismo amor que es fuente de la verdadera vida.
San Jerónimo, el Doctor máximo en la exposición de la Escritura, el varón trilingue (latin, griego y hebreo), nació en Estridón, Dalmacia, hacia el 333. A los 15 años llegó a Roma. Le atraía la Roma pagana y se engolfó en el estudio de los escritores clásicos. Pero le fascina sobre todo la Roma Cristiana. La visita a las catacumbas enciende su admiración por los Héroes cristianos. El 363 es bautizado por el Papa Liberio.
Siente fuerte la llamada de Oriente. Marcha a Siria y se establece en el desierto de Calcis, sembrado de monjes estilitas, reclusos y acemetas. Desaparecidas las persecuciones por la paz de Constantino, acudían al desierto estos nuevos mártires, testigos de la radicalidad del Evangelio.
En Calcis pasó cinco años, entregado a la oración, al ayuno, al estudio del hebreo y a una rigurosa penitencia, en lucha perenne con la carne. "Yo que no tenía por compañeros mas que a los escorpiones y a las fieras, me veía con frecuencia entre las danzas de las jóvenes de Roma... Entonces no cesaba de golpearme el pecho hasta domar la carne rebelde".
Así lo pintan Ribera, el Greco y Van Dyck: semidesnudo, con una calavera en la mano, con la Biblia y el Crucifijo, junto a un león o con una piedra. Su penitencia es estremecedora: "Señor San Jerónimo, suelte usté esa piedra con que se machaca: ¡me pegó con ella!" (Machado).
En Antioquía se ordena sacerdote y se perfecciona en griego. Pasa a Constantinopla y entra en contacto con los Gregorios Niceno y Nacianceno. El Papa San Dámaso le llama a Roma para asistirle en un Sínodo.
El Papa le encarga la obra cumbre de su vida: la versión de la Biblia al latín, que con el nombre de Vulgata será el texto oficial de la Iglesia. Escribe libros llenos de unción y erudición, como la Vida de Pablo el Ermitaño y la Carta sobre la Virginidad... Escribe cartas llenas de fuego a San Agustín, a Nepociano y a tantos otros.
Dirigió el Cenáculo del Aventino, donde se reunían las damas de la aristocracia romana. La santidad y doctrina de este gran director espiritual las encamino por las sendas de la perfección.
Fué muy calumniado y se alejó de Roma para siempre. Se dirigió a Tierra Santa donde fundó y dirigió muchos cenobios. Se estableció junto a la Gruta del Nacimiento en Belén. Allí sigue sus estudios y comentarios bíblicos. Desde allí sigue batallando por la verdad e iluminando las conciencias con sus escritos y con sus cartas a los cenobios fundados por él.
Allí donde nació Jesús, quiso Jerónimo morir. Junto a la Gruta de Jesús, aún se visita hoy con emoción la gruta de Jerónimo, donde siguió orando y trabajando casi hasta los 90 años. Y al lado, el sepulcro de sus hijas espirituales, Santa Paula y su hija Santa Eustoquia, que le siguieron desde Roma. Los restos de Jerónimo fueron mas tarde trasladados a Roma, a Santa Maria la Mayor.
Jerónimo fue un luchador,genio fuerte e insobornable, temple de acero, forjado en la lucha contra los demonios y contra los enemigos de la fe. En los momentos mas recios de su vida, este hombre de grandeza ciclopea daba gracias a Dios "por haberle juzgado digno de que el mundo le odiara".
Otros Santos de hoy: Víctor, Antonino, Ciregorio, Honorio, Sofía.