4 DE MAYO
SAN JOSÉ Mª RUBIO,
presbítero (+1929)
El Beato José M.ª Rubio nació en Dalías, Almería, el 1864. Fueron doce hermanos. Estudió en los Seminarios de Almería, Granada, Madrid y Toledo, donde se graduó en Derecho Canónico. Fue ordenado sacerdote el 1887.
El P. Rubio fue un torbellino que se centraba en la oración, y luego se lanzaba imparable a contagiar a las almas. Su personalidad ascética y apostólica presenta dos aspectos muy distintos. Son las dos etapas de su vida.
La primera etapa está centrada en su vida de sacerdote diocesano en la diócesis de Madrid. Coadjutor en Chinchón, párroco en Estremera, oposiciones a canónigo en la catedral, profesor en el Seminario, capellán de las Bernardas, confesor de las Reparadoras, Notario de la Curia...
A propósito de sus múltiples apostolados, dijo del P. Rubio el Sr. Obispo de Madrid, D. Leopoldo Eijo y Garay: "No parece sino que quiso Dios que fuese un poco de todo, para que todos, coadjutores y párrocos, profesores y capellanes y curiales, se pudiesen mirar en él como en dechado y modelo del clero secular. Hasta el obispado conserva el recuerdo de su virtud"
La segunda etapa de su fecunda vida se desarrolla ya en la Compañía de Jesús. Hacía tiempo que lo maduraba. Al peregrinar a Tierra Santa y Roma, pasa por Manresa y allí se decide definitivamente. Hizo el Noviciado en Granada, convive en Sevilla con el santo y famoso predicador P. Tarín, y el 1911 comienza su febril apostolado como "apóstol de Madrid".
Así se le ha llamado con todo derecho. Dos eran sus cátedras: el confesionario y el púlpito. Eijo y Garay reconoce que no había otro confesionario con más trabajo en Madrid. "No era sólo un vaciadero de pecados, era principalmente una forja de espíritus. Se buscaba sobre todo la formación" .
Su púlpito era también el más frecuentado. Acudían ríos de gentes a oírle, año tras año, sin saciarse de él. Y no es que su elocuencia sagrada fuera superior. Al contrario. Ni frases brillantes, ni conceptos profundos, ni estilo sonoro, sino lenguaje sencillo e ingenuo, doctrina muy sólida y elevadora, rebozada siempre en fervores. Y la gente, al salir de los sermones, no decía ¡qué maravilla!, sino ¡qué santo!
Además el P. Rubio hacía trabajar. Uno de sus grandes secretos se cifró en lanzar a los seglares sobre Madrid y sus alrededores. Fue un adelantado del apostolado seglar hacia lejanos y marginados.
Cuando quedaba libre de sus dos cátedras, iba en busca de pobres y enfermos. Iba sin miedo a los suburbios, zonas muy conflictivas, armado únicamente de su bondad. Buscaba almas necesitadas, donde estuvieran. Acogía a todos, y a las personas pudientes las integraba en su apostolado.
Fundó o promovió muchas obras: Damas Apostólicas del Sagrado Corazón, Marías de los Sagrarios, La Guardia de Honor. Promocionó el Monumento del Cerro de los Angeles. Años intensos en un Madrid difícil.
Sus fieles le atribuían muchos hechos extraordinarios. Como cuando le llamaron en plan de burla para que confesara a un enfermo fingido. Entró en la habitación, mientras esperaban fuera los demás. Salió el Padres y les dijo: "¿Cómo no me habéis llamado antes? Acaba de fallecer". Pero por encima de los carismas, está la heroicidad de sus virtudes, su gran caridad.
El 2 de mayo de 1929 moría santamente el apóstol de Madrid. Sus restos descansan en la iglesia de Maldonado y son objeto de gran veneración. El 6 de octubre de 1985 fue solemnemente beatificado por el Papa Juan Pablo II con otros dos jesuitas, el P. Sanvitores y el H. Gárate. El 4 de Mayo del 2003, el Padre Rubio fue declarado santo en la ceremonia presidida por el Papa Juan Pablo II en la Plaza de Colón de Madrid.
Otros Santos de hay: Florián, Paulino, Ciriaco, Porfirio, Antonia, Pelagia.