6 DE FEBRERO

S. PABLO MIKI Y COMPAÑEROS MART. (1597)

 

San Francisco Javier predicó por vez primera la fe de Jesucristo en el Japón el 15 de agosto de 1549. Cuando en el invierno de 1551 San Francisco Javier partía para la India dejaba más de 2.000 japoneses convertidos a la fe cristiana juntamente con dos influyentes jefes. Unos 30 años después eran más de 150.000. Pero las cosas no seguirían durante mucho tiempo tan prósperas. Subió al trono un antiguo leñador, muy astuto y sagaz, con grandes dotes de gobierno, y pronto se dio cuenta de la gran influencia que "aquella religión extranjera" ejercía en el pueblo. En un principio la aceptó gustoso pero pronto, quizá hostigado por algunos bonzos, sobre todo por el astuto Jacuín, que no podía tragar a los católicos, empezó una despiadada persecución contra esta religión. Se sirvió de patrañas y calumnias para salirse con la suya.

Ante las primeras leyes persecutorias que el emperador Taikoama dictó en forma de edicto para todo el imperio, los jesuitas que eran los casi únicos religiosos que entonces había en el país se escondieron y vistieron a lo japonés y desistieron de hacer actos públicos para no exacerbar más aún la ira del emperador. El emperador lo sabía y estaba esperando la ocasión para llevar adelante dicha persecución aunque temía que fuera en detrimento económico por si las ricas embarcaciones del comercio portugués desistían en venir al Japón.

Los padres franciscanos, yendo a la cabeza San Pedro Bautista, también trabajaban con celo y entrega que a todos admiraba. No temían la muerte.

Pronto se dio cuenta el emperador que los fines que había pretendido conseguir habían quedado totalmente frustrados y que habían servido aquellas persecuciones para todo lo contrario de lo que él intentaba, ya que millares de cristianos japoneses acudían a la casa de los misioneros, ya perseguidos y condenados a muerte, y no tenían miedo alguno de que los llevaran a la cruz como les habían prometido a aquellos 26 benditos hombres que pronto volarían al cielo.

La persecución se desencadenó de modo desigual En unas islas era mucho más fuerte que en otras Dependía un poco del propio gobernador o de las órdenes que habían recibido del emperador para llevar a la práctica el Edicto

En Meako y Osaka fue verdaderamente cruel. Hasta los niños se ofrecían a morir por confesar su fe.

El emperador Taikoama para que los demás escarmentaran hizo pasearlos, cargados de cadenas, y después de sufrir terribles suplicios por varias ciudades, los hizo crucificar. Eran 26: De ellos, 20 japoneses, tres jesuitas: Pablo Miki, Juan y Diego; y 17 seglares: Cosme, Pablo, Francisco, Pablo, Francisco, Pablo, Juan, Tomás, Gabriel, Francisco, Pedro, León, Joaquín, Matías, Buenaventura, Miguel y su hijo Tomás, con los niños Antonio de 13 años y Luis de 11.

Los otros mártires eran religiosos franciscanos: cuatro españoles: el superior, Pedro Bautista, Martín, Juan Francisco; Felipe que era mejicano y Gonzalo de la India.

El 3 de enero de 1597 los 26 mártires fueron llevados a la parte inferior de Meako y se les cortó la mitad de la oreja izquierda y al día siguiente empezó su marcha triunfal hacia Nagasaki. El emperador quería infundir terror en los otros cristianos pero fue al revés. Al pasar por los diversos pueblos aquello era un cortejo triunfal: salían enjambres de cristianos todos dispuestos a ayudarles y a encomendarse a sus oraciones y con ganas de acompañarles hasta el calvario que sabían les esperaba...

En una colina frente a la ciudad había preparadas 26 cruces. Hoy se llama aquel lugar la Colina de los Mártires. El tormento fue terribilísimo ya que a los 26 les atravesaron con dos lanzas entrando por el costado y saliendo por los hombros... Mientras, en toda la colina solamente se oía el cántico de Te Deum laudamus... dando gracias del martirio. Era el 6 de febrero de 1597.

Otros Santos de hoy: Castón, Amando, Dorotea, Saturnino, Teófilo, Silvano...