7 de Mayo
SANTA FLAVIA DOMITILA (s.I)

En los santos antiguos no es siempre fácil distinguir la historia de la leyenda. Con frecuencia son narraciones con un fondo histórico, que luego se adorna con elementos literarios para hacer la historia más agradable y edificante. Estas narraciones, en la que se inspira también la novela Fabiola, insisten más en el espíritu que en la historia, algo que nos recuerda el clima sagrado que crean las Florecillas de S. Francisco.

Es el caso de Santa Flavia Domitila. Después de la persecución de Nerón contra los cristianos, la Iglesia vivió una temporada de paz con los emperadores Galba, Otón, Vitelio y los primeros Flavios, Vespasiano y Tito. Al amparo de este viento favorable, prosperó la conversión al cristianismo de muchas personas de las clases altas y de la aristocracia romana. Entre las familias consulares que abrazaron el cristianismo, estaban los Flavios, estrechamente emparentados con los emperadores.

Flavia Domitila se convirtió juntamente con su esposo el cónsul Flavio Clemente, sobrino de Vespasiano y primo hermano de Tito y Damiciano los dos hijos de Flavia, discípulos de Quintialiano, sucederían a Tito y Domiciano, que no tenían hijos. Así hubiera sido si no hubiera sobrevenido

la crueldad de Domiciano, comparada por Tertuliano con la de Nerón. Asustado el receloso Domiciano del número y fuerza que iban alcanzando los cristianos, so pretexto de ateísmo, condenó a muerte a todos los cristianos. Flavia Domitila, mujer del cónsul Flavio Clemente, y sobrina del propio Damiciano, fue desterrada a la isla de Pandataria, en atención a su dignidad de miembro de la familia imperial, y allí murió.

Según algunos documentos antiguos, habría habido una segunda Flavia Domitila, virgen, sobrina de Flavio Clemente, desterrada también por cristiana. Parece que se trata de un desdoblamiento legendario.

Según la leyenda, la virgen Domitila, prometida de un joven pagano llamado Aureliano, tenía como esclavos a Nereo y Aquiles, convertidos por el apóstol San Pedro. Estos esclavos, en su celo extremado por proteger a su joven señora, se empeñan en hacerle ver la supremacía de la virginidad sobre el matrimonio, y la incongruencia de que acepte casarse con un pagano. Convencen a la joven, y el Papa San Clemente, sobrino del cónsul Clemente, impone a Domitila el santo velo de las vírgenes.

Aureliano, furioso por sus frustrados amores, consigue de Domiciano que Domitila sea desterrada a la isla de Poncia. Marcha a la isla con sus dos esclavos. Aureliano, que no renuncia a Domitila, se dirige también a la isla, y al no poder conseguir la ayuda de Nereo y Aquiles, por muchas promesas que les hace, los hace desterrar a Terracina.

Aureliano no ceja en su esperanza de ganarse a Domitila, y prepara una hábil estratagema. Envía junto a Domitila dos amigas, Teodora y Eufrosina, que van a casarse con Sulpicio y Serviliano. Pero Domitila convence a Teodora y Eufrosina de las excelencias de la virginidad, y sus dos pretendientes, Sulpicio y Serviliano renuncian a ellas e incluso se convierten al cristianismo. Aureliano muere desesperado después de una bacanal de dos noches, en la que intenta olvidar su derrota.

Sulpicio y Serviliano derraman su sangre por Cristo. Nereo y Aquiles son ejecutados también. Y las tres lindas e intrépidas doncellas unen a la flor de la virginidad la palma del martirio. E1 amor a Jesucristo ha sido el más fuerte... He aquí una preciosa "Florecilla".

Otros Santos del día: Ntra. Sra. de la Victoria, Juvenal, Augusto, Juan, Pedro.