8 DE OCTUBRE

BEATOS MARCEL, PIERINA Y ANTONIA,

martires (siglo XX)

 

E1 4 de octubre de 1987 fue un día grande en la capital de la cristiandad. Se celebraba el Sínodo de los Obispos sobre la misión de los seglares en la Iglesia. Y Juan Pablo II, en medio de las tareas del Sínodo, beatificó a tres jóvenes mártires de nuestro tiempo, Marcel, Pierina y Antonia. Algún periódico decía así: En estos mártires se hizo carne el tema del Concilio. Beatificación del tipógrafo, la hilandera y la prima del bandido.

Marcel Callo, francés, nacido en 1921,segundo de una familia de nueve hijos, fue boy scout y militante de la JOC, donde desarrolló un fecundo apostolado entre sus compañeros de la tipografía en que trabajaba. 

El año 1943 es deportado a Alemania para realizar trabajos forzados. Empieza allí un penoso víacrucis, pasando por diversos campos de concentración, hasta terminar en el de Mauthausen, donde fallece el 1945, víctima del hambre, el agotamiento y la enfermedad. Murió a los 24 años de edad, cuando soñaba en crear una familia cristiana con su novia. 

Pierina Morosini nació en el norte de Italia. También eran nueve hermanos y pertenecía a la Acción Católica. Trabajaba en una fábrica de tejidos, y comenzaba diariamente su jornada participando en la Eucaristía. 

En 1947 asistió a la beatificación de María Goretti y manifestó su deseo de ser como ella. Diez años después, en 1957, cuando regresaba de su trabajo, un joven intentó violarla. Se defendió, trató de huir, pero no pudo evitar la muerte. Su asesino vive en Sicilia, donde ha formado una familia. 

Antonia Mesina nació en Cerdeña, la segunda de una familia de diez hijos. Era prima del famoso bandolero sardo de los años 60, Graziano Mesina. También era muy devota de María Goretti. Estaba su madre enferma, y tenía que multiplicarse para atender a todos sus hermanos. 

Poco vivió Antonia, pues a los 16 años, después de ir a Misa, como todos los días, fué a recoger leña al campo. Un hombre la agredió para violarla. Se resistió, y el agresor se ensañó con ella. Con una piedra enorme despedazó ferozmente el cuerpo de la joven virgen. Fue un crimen atroz, que causó un gran impacto en toda la isla. El asesino fué fusilado. El proceso de beatificación fue una de las escasas decisiones que pudo autorizar en su breve pontificado el Papa Juan Pablo I. 

Destacaba Juan Pablo II en la homilía de beatificación que los tres nuevos Beatos se habían santificado "sin ir al convento", a través del trabajo en casa y en la fábrica, en su ambiente normal, en la familia, en las asociaciones eclesiales. Son laicos, son jóvenes, son mártires, decía el Papa. Hijos de nuestro siglo, difícil, pero apasionado. 

Han sabido cumplir su deber como cristianos, tanto en la vida como en !a muerte. Nos muestran que la santidad no es un monopolio de obispos y sacerdotes, de fundadores y fundadoras, de religiosos y religiosas, ni de reyes o nobles del pasado. Su vida nos recuerda que más allá de la vocación específica de cada uno, hay una vocación común a todos, la vocación a la santidad. Es la vocación que tiene la primacía sobre todas. 

En la ceremonia estaban presentes la madre y los hermanos de Pierina, como sucedió cuando María Goretti. También había muchos parientes de Antonia. Un caso curioso ha sido el de su primo Graziano Mesina. Condenado a cadena perpetua, ha declarado que estaba orgulloso de su pariente, y que le hubiera gustado asistir a la ceremonia de beatificación.

 

Otros Santos de hoy: Sergio, Marcelo, Simeon, Pedro, Demetrio, Juan de Jesus, Lorenza, Benedicta, Pelagia.