A pesar del uso masivo de anticonceptivos, el 24% de los californianos no nacidos mueren por aborto

Matthew Cullinan Hoffman | NOTIFAM.net

   

Uno de cada cuatro californianos no nacidos muere como consecuencia del aborto inducido, una cifra muy superior al promedio nacional, según un nuevo estudio del pro-aborto Guttmacher Institute.

 

Pero según la misma organización, la tasa de aborto en el Estado está acompañada de otra estadística anormalmente alta: una elevada tasa, a niveles estratosféricos, del uso de anticonceptivos.

 

Las cifras del Guttmacher indican que 214.190 mujeres practicaron abortos en California en el 2008, lo que significa que el 24% de todos los embarazos terminó en aborto. Según la misma organización, el promedio nacional es del 19% de todos los embarazos.

 

Al mismo tiempo, California tiene una de las tasas más elevadas del uso de anticonceptivos entre las personas de bajos ingresos. Guttmacher informa que en el 2008, 1.530.550 mujeres “clientes de anticonceptivos” se atendieron en clínicas financiadas con fondos públicos, alcanzando el 64,5% de las que Guttmacher define como “necesitadas” de los servicios, una cifra en segundo lugar, sólo superada por la tasa de Vermont de 70,8%.

 

Las cifras van en contra de la afirmación de la industria del aborto, que sostiene que un mayor uso de anticonceptivos disminuirá el número de abortos, una afirmación también en contradicción con un estudio reciente realizado en España, que encontró que la tasa de aborto se ha incrementado con el uso acrecentado de anticonceptivos.

 

Además, las cifras de Guttmacher subestiman dramáticamente el número total de abortos, al excluir los abortos químicamente inducidos, causados por las píldoras anticonceptivas y la “píldora del día después”, también conocida como “anticoncepción de emergencia”. Estos abortos se producen cuando una mujer ha sido fecundizada, pero el cigoto no puede adherirse a la pared uterina, provocando la muerte por hambre.

 

El Instituto Guttmacher, que recibe copiosa subvención en dinero del Congreso de Estados Unidos, se presenta como una fuente de información científica sobre el aborto y la anticoncepción. Sin embargo, la organización, que fue fundada por Planned Parenthood en el año 1968, publica informes que no están sujetas a revisión por pares independientes, e interpreta los resultados de sus estudios para apoyar las reivindicaciones de Planned Parenthood.