Abandonar 1 perro es peor que abandonar los

abuelos; ancianos


«Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal».
Cicerón

 

 

 

En efecto, no se puede proyectar el futuro sin hacer referencia a un pasado rico en experiencias significativas y en puntos de referencia espiritual y moral. Pensando en los abuelos, en su testimonio de amor y de fidelidad a la vida, vienen a la memoria las figuras bíblicas de Abraham y Sara, de Isabel y Zacarías, de Joaquín y Ana, así como de los ancianos Simeón y Ana, o también Nicodemo:  todos ellos nos recuerdan que a cualquier edad el Señor pide a cada uno la aportación de sus talentos.

 

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Abuelos - "Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas antiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos que en definitiva son también seres humanos antiguos". (Lin Yutang).

Nadie duda de la importancia que tienen los abuelos para las nuevas generaciones.

Muchas parejas jóvenes, se han acostumbrado, unas veces por necesidad y otras muchas por comodidad, a que sean los abuelos los que ejerzan de padres y madres de sus nietos, que sean canguros de los pequeños y compañeros obligatorios de juego.

La calidad de vida de una familia no puede apoyarse en la ´utilización´ de los abuelos. Debemos acudir a ellos sólo en caso de extrema emergencia, y así evitaremos las quejas sobre lo que se espera de ellos, sobre las ideas distintas en la educación de los niños. Es verdad que los abuelos juegan un papel importante en la vida de los nietos. Pero no abusemos de ellos.

Los abuelos actuales no son como los de antes. Tienen su propia vida, una vida más autónoma y dinámica. Tienen su vida llena de nuevas inquietudes culturales, sociales y laborales.

Los padres son los modelos de referencia en la educación de los hijos. No debemos cargar esa mochila en los abuelos. Ellos solo tienen que llenar la casa de paz, conciliación y estabilidad aconsejando y apoyando a sus hijos en la educación de los nietos.

Dice Benedicto XVI: “los abuelos pueden ser –y lo son tantas veces- los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojala que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones”.


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Ana, abuela de Jesús, María Virgen y el Niño.

 

1424-1425. Temple sobre tabla. 175 x 103 cm . Galería de los Uffizi. Florencia. Italia.

Tommaso Cassai y Tomasso di Cristoforo Fini - XIV/XV. Gótico/Renacimiento


 

Al referirnos a la vida familiar, hemos analizado las relaciones entre generaciones, "en la biología de la generación está inscrita la genealogía de la persona" (Carta a las familias, 9). Se dio gran relieve a la contribución de los abuelos en la educación de sus nietos. Los abuelos comunican con especial ternura una experiencia de vida y de fe, y a menudo son hoy un factor importantísimo de evangelización, particularmente cuando la misión de los padres de transmitir la fe falla por diversos motivos. En la transmisión de los valores, especialmente de los religiosos, la función de los abuelos resulta hoy de importancia fundamental frente al peligro de un vacío de la educación a este respecto.

 

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Los abuelos son para los nietos una fuente inagotable de experiencia en el arte de vivir, de desprendimiento, de compañía y de grandeza espiritual.

 

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Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él.

 

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Siempre que alguien afirma que dos más dos son cuatro, y un ignorante le responde que dos más dos son seis, surge un tercero que, en pro de la moderación, la tolerancia y el diálogo, acaba concluyendo que dos más dos son cinco".

 

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Anuncio a Ana, abuela judía de Jesús - 1591. Miniatura.

Museo Armenio de Francia. París. Francia.

 

Ancianos - Cuando ellos han dado todo, es de justicia, pero es, sobre todo, de amor, darles nuestra ayuda, nuestra presencia, darles, sencillamente, nuestra sonrisa, nuestro cariño. ¡No necesitan más!

 

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Los tornos, que surgieron a principios del siglo XIII [08 enero 1198 + 16 julio 1216] con una Bula del Papa Inocente III, horrorizado por la cantidad de niños que eran arrojados al Tiber, desaparecieron en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, en los últimos años han vuelto a algunos lugares de Europa, como a Alemania, Suiza o la República Checa. En España, hubo un intento reciente, pero las autoridades no permitieron que se mantuviera abierto, porque consideraron que hay medios suficientes para entregar a un niño no deseado.

Pero mismo así, es quitar una facilidad de recupero frente a quien desprecia un niño con una acción tan dolorosa, tanto para la victima despreciada como para quien desprecia. 2007.

 

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La abuela, la gran conciliadora

 

Escribo una pequeña reflexión pensando en el papel de tantas abuelas...

 

Escribo una pequeña reflexión pensando en el papel de tantas abuelas que siguen solucionando a sus hijos el que no se vaya agobiado a su trabajo laboral.

Es un sincero homenaje a tantas abuelas que o bien por estar jubiladas, o bien por no haber trabajado fuera de casa − en el hogar si… y mucho − concilian la vida laboral de sus hijos dando su apoyo a las familias gracias a su buen corazón. De toda manera, su dedicación está muy bien recompensada: besos, caricias, risas de los más pequeños y solo hace falta escuchar a la mayoría de nietos, especialmente adolescentes, cuando hablan de su abuela o cuando les falta: siempre hay un sentimiento de cariño entrañable en sus apreciaciones.

Hoy hablamos desde el punto de vista médico del ´´síndrome de la abuela esclava´´. La abuela que sólo procura por los hijos, que no se atreve a decir que está agotada por el exceso de responsabilidades en que se encuentra inmersa, y que no se queja porque tiene miedo de no ser útil, en esta situación puede acabar enfermando. Es posible que eso suceda porque las abuelas siguen teniendo el mismo espíritu maternal de cuándo eran madres (se dice que son dos veces madres). En cambio, debido a la edad, les cuesta más recuperarse del esfuerzo físico y psíquico.

En este caso sólo cabe la solución de saber pedir. Cuando se sabe pedir complace a quien se pide porque puede compartir. Cuando pedimos un favor de hecho estamos haciendo otro favor.  Las abuelas han de saber pedir ayuda a tiempo, antes de que por agotamiento no puedan hacer nada más. Y los hijos jóvenes, que necesitan de la abuela, tienen que estar más atentos a sus necesidades afectivas y físicas y agradecerle lo que hace por ellos. Este agradecimiento no se demuestra con regalos sino con una actitud agradable: interés por sus preocupaciones, una visita inesperada sin niños al hogar de los padres, manifestar alegría y otras actitudes que son fruto de pensar en ella.   

Para ser buena abuela hay que tener una actitud positiva, para resolver problemas sin susceptibilidades, y esta actitud participativa para saber dar y recibir. No fuera el caso que estuviéramos paseándonos por casa diciendo: ´´pobrecita de mí, cómo sufro y lo poco que me quejo´´. No se puede dejar de lado la valiosa aportación del abuelo.

Considero muy importante el siguiente punto:

Reforzar la autonomía del matrimonio:

Para transmitir serenidad y paz al matrimonio joven, se debe ser muy prudente y no interferir en sus relaciones. La autonomía y la independencia de los hijos casados tienen que valorarse mucho, así como los objetivos educativos que tengan para sus hijos deben respetarse; la responsabilidad es de ellos y no de los abuelos. Este hecho no excluye que cuando los nietos estén en casa de los abuelos tengan de adaptarse al orden material que sea costumbre en la casa de los mayores. En este tema, para no tener problemas generacionales, debe mantenerse una buena comunicación entre abuelos e hijos, sabiendo pasar por alto pequeñas banalidades, distinguiendo lo que es esencial de lo que es accesorio.

No olvidemos que el hábitat natural de la persona es su familia; se hace patente que allí dónde prioritariamente la gente mayor se puede encontrar realizada es con los suyos. Esto no excluye que la abuela no puede centrarse en ella misma, ni hablar siempre de que “las cosas cómo han cambiado”, sino que puede dar su testimonio de esperanza, propia de la fortaleza y sabiduría que se aprende con los años. 2006-06-13 e-cri stians.net

 

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conocereisdeverdad.org