Abórtame, pero no me discrimines, que me matas


Aborto

No salgo de mi asombro. Hoy comienzan los trabajos de la Subcomisión Parlamentaria para la «reforma de la Ley del Aborto». A puerta cerrada. Comparecerán Justa Montero —abortista acérrima de la Asamblea Feminista de Madrid—, María Luisa Soleto Ávila —abortista directora de la Fundación Mujeres— y Benigno Blanco —provida, presidente del Foro Español de la Familia—. El resto de los días será igual de ecuánime.

El viernes, y no conozco el motivo de por qué no antes, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), plataforma que reúne a las asociaciones de discapacitados de distinto tipo, ha emitido una nota en la que solicita su comparecencia el la Subcomisión de la Muerte.

No me extraña que les entre el miedo, el siguiente paso son ellos. El criterio progresista de dignidad humana es la autonomía.

Pero la argumentación, es pobre, kafkiana e incoherente; únicamente buscan que si se les asesina, sea igual que a todos.

El inicio de la nota es esperanzador:

A la luz de la Convención, no sería admisible una legislación en materia de interrupción del embarazo, como la actualmente vigente en España, que despenaliza el aborto en el supuesto de discapacidad del feto («graves taras físicas o psíquicas»), por constituir un trato desigual por motivos de discapacidad.

Los principios de la Convención de la ONU son contrarios a la aceptación del llamado aborto eugenésico, practicado para evitar el nacimiento de una persona con discapacidad, por considerarlo un supuesto discriminatorio que parte de la presunción de que la vida de una persona con discapacidad es inferior en valor al de una persona sin discapacidad, y por tanto se consiente un trato menos favorable.

Después recuerda que la Convención, que entró en vigor en mayo de este año forma parte del ordenamiento jurídico español, ya que está ratificada (junto con el cambio de nombre de disminuido a discapacitado, es la única aportación al tema del gobierno Zapatero).

Las distintas interpretaciones de la Convención son unánimes, se oponen al aborto eugenésico, el famoso supuesto de malformación, por considerarlo discriminatorio.

Y termina, con un párrafo escalofriante:

Una legislación en materia de interrupción del embarazo de plazos, en la que la circunstancia de la discapacidad no es relevante, no sería contraria a la Convención. Si se mantiene la regulación actual de despenalización sólo en ciertos supuestos, habría que suprimir el del aborto eugenésico, para respetar la Convención.

O sea, abórtame pero no me discrimines. Se puede asesinar a niños con síndrome de Down mientras que no se diga el motivo, pero ¡qué retrógrada es la actual ley española!

¿Hasta dónde vamos a llegar?, ¿de verdad creen que la siguiente estación del tren de la muerte no será Holanda?. Les pronostico, que no solamente eso, que la próxima será la Aktion T4, en ello está empeñado este gobierno.

Juanjo Romero, DeLapsis@gmail.com

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