Acoso laboral a
BARCELONA, domingo, 9 marzo 2008, (ZENIT.org).- En España muchas
mujeres que se quedan embarazadas sufren acoso laboral y en muchos casos
pierden su puesto de trabajo, es la conclusión de la jornada «Mobbing maternal,
nueva lacra del siglo XXI», organizada en Barcelona por el Grup d'Entitats
Catalanes (GEC) de
En la jornada, en la que participaron Núria
Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE
(Instituto de Estudios Superiores de
La investigadora Núria Chinchilla puso de
manifiesto, por su parte, que en España una de cada cinco mujeres con puestos
directivos en las empresas acaba renunciando a su trabajo por la imposibilidad
de conciliarlo con el cuidado de la familia. Es una de las conclusiones de un
informe elaborado por el IESE en colaboración con la empresa Adecco.
Según aportó Chinchilla, «hay empresas que
prefieren contratar a mujeres mayores de 40 años o pagar la sanción por
despedir a una embarazada antes que mantenerle el puesto».
«Muchas empresas no se dan cuenta que la
maternidad es un enriquecimiento, porque en el hogar se desarrollan
competencias fundamentales para la empresa, como el trabajo en equipo, la
capacidad de organización, la planificación, etc. pero los empresarios sólo se
fijan en el corto plazo, en la incomodidad que les supone sustituir a alguien
por un período de tiempo. Esta mentalidad, muy arraigada en la cultura española,
sigue mostrando que en igualdad de condiciones, y aunque las cifras demuestren
que el absentismo laboral femenino es menor que el de los hombres, se sigue
prefiriendo contratar a un hombre», añadió.
Para Núria Chinchilla, «muchas mujeres tiran
la toalla y dejan el trabajo. Con ello se desperdician toneladas de talento
femenino». Otras «renuncian a ascensos por no ver compatible el nuevo cargo con
la vida familiar». Entre las mujeres que dejan el trabajo, hay sentimientos de
«desbordamiento» y al mismo tiempo de «culpabilidad». Muchas mujeres, incluso,
«postergan su maternidad para que no obstaculice los años clave de su
crecimiento profesional», pero «la mayoría se resigna y se va a su casa
sintiéndose quizás hasta culpables de haberse quedado embarazadas en un momento
inadecuado».
«El 65 % de las directivas españolas cree que
el permiso de maternidad provoca una situación de conflicto en su trabajo. Al
final, el 30 % de ellas renuncian a su cargo ante la imposibilidad de hacer
compatibles trabajo y casa, profesión y crianza de los hijos. Una parte de
ellas crea sus propias empresas, o realiza trabajos que puede hacer en casa»,
añadió.
La maternidad, una riqueza
Falta en la empresa española una cultura de
apoyo a la maternidad, en la que ésta pase de considerarse un «estorbo» a una
«inversión». De hecho, según aportó la investigadora, sólo el 7 por ciento de
las empresas españolas son familiarmente responsables, según las conclusiones
del estudio IFREI 2007 (IESE Family Responsable Employer Index).
Para Conrado Giménez, presidente de
«El embarazo no debería ser catalogado por la
empresa o por
Precisamente,
Mujer inmigrante, joven y embarazada, la
principal víctima
Por su parte, Conrado Giménez presentó las
conclusiones de un informe sobre la actividad de
El perfil de la que sufre «mobbing»
corresponde a una mujer de entre 18 y 25 años, de las cuales un 25 % son
despedidas. En el 60% de los casos atendidos por
El problema es demostrar que la maternidad es
el motivo del despido: «a veces se realiza de forma directa e inmediata, pero
en una gran parte de los casos al finalizar el contrato (contratos temporales)
no se les renueva. Formalmente no se las despide por embarazo, pero en realidad
esta es la causa».
Otro de los problemas es el acoso por parte de
los compañeros de trabajo. El presidente del GEC, Daniel Arasa, afirmó que
muchas veces llegan a la institución que preside «quejas o comunicaciones de
mujeres trabajadoras que sufren acoso en su puesto de trabajo por quedar
embarazadas o ser madres. Sin embargo, cuando les comentamos que hagan la
denuncia y las apoyaremos, o que lo expliquen públicamente su caso en nuestros
foros o incluso en la prensa, siempre se echaban atrás. Tenían miedo tanto cara
a su propia empresa como a que les cerrara las puertas en su posible marcha a
otras».
Incluso, según denunció Giménez, muchas veces
la maternidad y el mobbing laboral «va acompañado de la violencia doméstica. El
32 % de las mujeres atendidas son víctimas de violencia de género, llegando
hasta el 68 % el riesgo de amenazas, aunque sólo el 18% lo reconoce y
denuncia».
En el informe que
Por Inmaculada Álvarez