| Además de minusvalorarlas |
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| La ideología de género y la
discriminación positiva pueden crear «aversión hacia las
mujeres» |
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| Marisa Culebras, presidenta de
Feministas por la Igualdad, confía en que el PP derogue leyes
ineficaces y que fomentan la conflictividad familiar. |
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| Actualizado 21 enero 2012 |
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| Carmelo López-Arias / ReL |
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La contestación contra la
ideología de género alcanza también a grupos feministas que
critican sus planteamientos de discriminación positiva contra
el hombre e incluso la "minusvaloración de la
mujer" que implica "considerarla como una
disminuida".
Así lo explica a ReL Marisa Culebras,
presidenta de Feministas por la Igualdad, que desde hace varios
meses está agrupando en toda España a personas, hombres y
mujeres, "afectados por la ideología de género" y en
particular por su aplicación en la ley contra la Violencia de Género
aprobada en 2004.
¿Qué
diferencia plantean ustedes entre feminismo e ideología de género?
El feminismo luchaba por la igualdad ante la ley, y la igualdad
de derechos y oportunidades. Eso mismo es lo que reivindicamos
en nuestra asociación. La ideología de género parte del
prejuicio de seguir considerando al hombre opresor y a la mujer
oprimida, necesitada de ventajas para ser iguales,
minusvalorando los logros conseguidos en igualdad de
condiciones, colocándonos en una posición incómoda de
tutela del Estado e imponiendo cuotas de paridad sin
tener en cuenta que la valía de la persona no depende de su
sexo.
¿Qué puntos
consideran más criticables en esa ideología?
Básicamente la imposición a la sociedad de una
desigualdad escandalosa. Hombres y mujeres somos diferentes, física
y psicológicamente, pero esto no significa que legal y
socialmente se favorezca a unos o a otros. Además, la ideología
de género ha conseguido que se aprueben leyes
discriminatorias para los varones, quedando el
significado de Igualdad menoscabado, recibiendo, por otra parte,
ingentes cantidades de dinero
público que han ido a parar entidades exclusivamente de
mujeres, violando así otra reivindicación antigua, que no
existan asociaciones discriminatorias. Hay que ayudar a los
desprotegidos, por supuesto, pero de cualquier sexo o edad.
¿Debería
reformarse la ley contra la Violencia de Género?
La presunción de inocencia desaparece con esta ley para el
hombre al existir la inversión de la carga de la prueba,
es decir, que la demostración de inocencia recae sobre el
acusado en lugar de tener que demostrar el acusador su
culpabilidad como en cualquier otro delito. En muchísimos casos
un testimonio “creíble” de una mujer es suficiente para
procesar y/o condenar a un varón. Además, la violencia en el
ámbito doméstico y de pareja, no sólo tiene víctimas
femeninas y de una edad determinada, también hay víctimas
masculinas, menores y ancianos.
¿Ha sido efectiva, a pesar de todo, para paliar la violencia en
el ámbito doméstico?
En absoluto, no sólo no han disminuido las víctimas, sino que
han aumentado. Se han despilfarrado cientos de millones de euros
para estos fines sin conseguir
resultados. Contribuye además al fomento de la
conflictividad en la pareja y en separaciones o
divorcios, ya que se utiliza para conseguir beneficios en estos
procesos hacia el lado femenino (custodia de los hijos, disfrute
de vivienda y pago de pensiones).
¿Hay igualdad en
el ámbito laboral?
Este aspecto nos preocupaba y realizamos
un estudio con los datos del Instituto Nacional de Estadística,
está en nuestra página en internet. Analizamos la ocupación
laboral por sexo, y constatamos que en los trabajos que podríamos
denominar como cómodos la mayoría son mujeres, mientras que los
trabajos considerados como menos deseables hay una mayoría
aplastante masculina. Por ejemplo, en el ámbito
judicial, en sanidad o en la enseñanza hay más mujeres que
hombres. Las conclusiones son claras y contundentes.
¿Y la
discriminación salarial?
Está penada por ley, y desde aquí animamos a
quien la sufra, por la razón que sea, a que denuncie y que los
juzgados competentes realicen su labor para erradicarla si
existiera.
¿Qué opina de
las cuotas?
Pensamos que los dirigentes de cualquier ámbito, ya sea
institucional o laboral, han de ser los más capacitados, sea
cual sea su sexo. La palabra discriminación es anti ética. No
es admisible que una persona pase por encima de otros compañeros
más expertos o capacitados por ser mujer. Además, puede
crear aversión hacia las mujeres que han conseguido éxito
profesional por méritos propios, al convertirlas en
“sospechosas” de haber recibido trato de favor.
¿Por qué
considera que la discriminación positiva es anti ética?
La palabra discriminación ya lleva intrínseca la confrontación
con la ética ya que excluye a una parte, para
favorecer a unos se perjudica seriamente a otros. Cualquier
discriminación es negativa. Pese a que nuestro diccionario
recoge una acepción especial a este concepto, consideramos que
en la actualidad y en España ya se ha conseguido la total
inclusión social de las mujeres, de hecho, en las universidades
la mayoría femenina es indiscutible. Una cosa es ayudar a la
integración y otra muy diferente, discriminar para conseguirlo.
¿Tienen
esperanza de que el nuevo Gobierno cambie leyes que contribuyó
a aprobar y a implantar?
Cuando la actual Ministra, Ana Mato, hizo sus
primeras declaraciones al respecto, nos dio un rayo de esperanza
al utilizar el término violencia en el ámbito familiar, como
consideramos que debe ser, proteger a cualquier víctima en este
entorno. Lástima que tras las presiones del feminismo radical,
cambiara y volviera a la denominación de violencia de género. Sabemos
que están pensando en reformar la ley, y esperamos que remedien
el terrible error que cometieron al apoyarla. Tienen datos
suficientes para comprobar su ineficacia y constatar el
dolor que ha provocado en innumerables familias.
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