Según
el lector Ignacio, Satanás o Diablo se refieren a la misma
persona, siendo el primero de origen semítico y la segunda una
traducción griega, y significan “Tentador”; era el angel
caído, la antigua serpiente o el dragón mencionado en el
Apocalipsis. En tiempos de Jesús se les atribuían a los espíritus
malignos las dolencias físicas inexplicables como la sordera, la
mudez, los ataques epilépticos, etc., aunque no están asociados a
esas dolencias en el Evangelio de S. Juan. Aun así, no cabe duda
que el Señor tenía un gran poder sobre los demonios.
Nos dice el
Evangelio del 5o. domingo de Tiempo Ordinario sobre los
demonios que:“éstos le obedecen” (Mc. 1, 27) al Señor. Los
fariseos explicaban eso diciendo que Jesús curaba “por el poder
de Beelzebul, príncipe de los demonios” (Mt. 12, 24). Les
respondió Jesucristo: “Si Satanás arroja a Satanás, está
dividido contra sí; ¿cómo, pues, subsistirá su reino?…Mas si
yo arrojo a los demonios con el espíritu de Dios, entonces es que
ha llegado a vosotros el reino de Dios” (Mt. 12, 28). Algunos
piensan que “Beelzebul” significa “Señor de las moscas”,
asociándole con la muerte y la putrefacción, los cuales venció
Jesús con Su Resurrección.
El Señor nos quiere ayudar con estas advertencias:
[Complete las citas con estas palabras: A) el ayuno, B) culto, C)
la mentira, D) reposo, E) la tentación]:
1) “Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la
verdad, porque la verdad no estaba en él. Cuando habla _____, habla
de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira.”
(Jn, 8, 44)
2) “Apártate, Satanás, porque escrito está: ‘Al Señor tu
Dios adorarás y a Él solo darás _____’” (Mt. 4, 10)
3) “Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, recorre los
lugares áridos buscando ______, y no hallándolo, se dice:
‘Volveré a la casa de donde salí; y viniendo, la encuentra
barrida y aderezada. Entonces va y toma otros siete espíritus
peores que él, y, entrando, habitan allí, y vienen a ser las
postrimerías de aquel hombre peores que los principios” (Lc. 11,
24-26)
4) “Velad y orad para que no accedáis a _____; el espíritu
está pronto, pero la carne es flaca.” (Mt. 26, 41)
5) “Esta raza de demonios no puede ser lanzada sino por la
oración y ______” (Mt. 17, 21) [Solución]
—————————————————————————————————————————————————————————–
Más advertencias espirituales sobre el demonio por S. Josemaría
Escrivá [Fuente: www.escrivaobras.org
1) “El demonio pretende extender, a ambiciones humanas, esa
actitud que debe reservarse sólo a Dios: promete una vida fácil
a quien se postra ante él, ante los ídolos. (Es Cristo que
pasa, 61)
2) “Si hay montes, obstáculos, incomprensiones, trapisondas, que
satanás quiere y el Señor permite, has de tener fe, fe con
obras, fe con sacrificio, fe con humildad.” (Forja, 256)
3) “El enemigo de Dios y del hombre, Satanás, no se da por
vencido, no descansa. Y nos asedia, incluso cuando el alma arde
encendida en el amor a Dios. Sabe que entonces la caída es más difícil,
pero que —si consigue que la criatura ofenda a su Señor, aunque
sea en poco— podrá lanzar sobre aquella conciencia la grave
tentación de la desesperanza.” (Amigos de Dios, 303)

4) Debo preveniros ante una asechanza, que no desdeña en
emplear Satanás —¡ése no se toma vacaciones!—, para
arrancarnos la paz. Quizá en algún instante se insinúa la
duda, la tentación de pensar que se retrocede lamentablemente, o
de que apenas se avanza; hasta cobra fuerza el convencimiento
de que, no obstante el empeño por mejorar, se empeora. Os aseguro
que, de ordinario, ese juicio pesimista refleja sólo una falsa
ilusión, un engaño que conviene rechazar. Suele suceder, en
esos casos, que el alma se torna más atenta, la conciencia más
fina, el amor más exigente; o bien, ocurre que la acción de la
gracia ilumina con más intensidad, y saltan a los ojos tantos
detalles que en una penumbra pasarían inadvertidos. Sea lo que
fuere, hemos de examinar atentamente esas inquietudes, porque el
Señor, con su luz, nos pide más humildad o más generosidad.
Acordaos de que la Providencia de Dios nos conduce sin pausas, y
no escatima su auxilio —con milagros portentosos y con milagros
menudos— para sacar adelante a sus hijos.
[…] Si la situación de lucha es connatural a la criatura
humana, procuremos cumplir nuestras obligaciones con
tenacidad, rezando y trabajando con buena voluntad, con rectitud
de intención, con la mirada puesta en lo que Dios quiere. Así se
colmarán nuestras ansias de Amor, y progresaremos en la marcha
hacia la santidad, aunque al terminar la jornada comprobemos que
todavía nos queda por recorrer mucha distancia.
Renovad cada mañana, con un serviam! decidido —¡te
serviré, Señor!—, el propósito de no ceder, de no caer en
la pereza o en la desidia, de afrontar los quehaceres con más
esperanza, con más optimismo, bien persuadidos de que si en
alguna escaramuza salimos vencidos podremos superar ese bache con
un acto de amor sincero. (Amigos de Dios, 217)
Hasta los demonios se sienten forzados a obedecer al Señor.
¿Y nosotros? ¿Qué hacemos con nuestra libre voluntad? Ese será
el tema para el artículo de mañana.
Arcángel San Miguel, defiéndenos en la batalla.
Pregunta del día [Puede dejar su respuesta en los
comentarios]: ¿Sabe algunas otras advertencias de santos sobre
el demonio?
Mañana: Renuncia a Satanás - “expulsando los demonios”
(Mc. 1, 39)