Juanjo Romero
Recibí el correo, risas y …¡glup! Sólo 30
segundos, no hace falta el sonido, el original es francés, los subtítulos
en inglés, creo que merece la pena, es un buen anuncio. ¿Lo viste?
Sustituye el diario L’Equipe por el tuyo, o por el ordenador,
la serie de televisión, la siesta, o la Play/Nintendo/Wii.
O peor, quizá por todas esas «cosas buenas» tras
las que nos parapetamos. Y el niño, por el tuyo, por tu
esposa o esposo, o futuro, o padre o madre, o el Señor. Perdonad la
referencia personal, pero me veo como el padre del anuncio y se me
encoje el corazón.
Conozco a una extraordinaria señora, ya mayor, que gastó su
vida defendiendo la «educación religiosa» en los años de hierro
del felipismo, hoy sería heroína diaria en Internet. Me contaba
que el precio que pagó fue muy alto, y aunque a menudo se consuela
viendo los frutos en nuestros hijos, para ello descuidó los suyos.
Creo que se castiga injustamente, pero no es fácil quitarle de la
cabeza el reproche de que «si hubiera estado más allí»
[en su casa] el mayor no sería drogadicto, o el pequeño
un gran desastre.
Me vienen a la cabeza esos «curas de lo social» tan entregados
a solucionar exclusivamente los aspectos materiales de los demás,
hoy tan desgraciados y solos. E incluso instituciones
centenarias de la Iglesia que cambiaron su naturaleza por un falso
activismo «mucho más eficaz».
Chesterton lo decía mejor (siempre lo dice
mejor):
No hay ningún otro caso de una continua institución
inteligente [se refiere a la Iglesia] que haya estado pensando
sobre pensar por dos mil años. Su experiencia naturalmente cubre
casi todas las experiencias, y especialmente casi todos los
errores. El resultado es un mapa en el que todos los callejones
ciegos y malos caminos están claramente marcados, todos los
caminos que han demostrado no valer la pena por la mejor de las
evidencias; la evidencia de aquellos que los han recorrido.
Alguno de esos «malos caminos claramente marcados» están
recogidos maternalmente en la Carta Testem Benevolentiae
de León XII, que condenaba el americanismo (es
una herejía, para los malpensados). Le llamaron la herejía
fantasma, porque dicen que nunca existió. No es verdad,
simplemente no tiene un corpus elaborado detrás, pero lo
impregna todo. Y acecha con más peligro a los buenos y
necesarios «movimientos monotema» (providas, objetores,
profamilia,…), en los que si no se está vigilante se terminan
descuidando los fundamentos, los cercanos y la meta.
Como el niño de «El sexto sentido», en ocasiones veo
muertos: providas que se avergüenzan de la Humanae
Vitae; objetores que luchan por la educación
de sus hijos en las escuelas y les dejan horas solos delante del
televisor; profamilias que no tienen tiempo para
estar junto a los suyos y sí muchas horas dedicadas a Internet.
Cultivo excesivo de las virtudes humanas y sociales y un
descuido pavoroso de la vida interior y desprecio de los medios
sobrenaturales, como si un acto de reparación, una pequeña
mortificación o un rosario fuesen tonterías ineficaces.
También veo personas fantásticas —la mayoría— que hacen de
Marta y María a la vez, ahí está el futuro. La «cultura
de la muerte» ha ganado una batalla más en España, supongo
que no es malo que me plantee todas estas cuestiones ahora, ¿no?
Juanjo Romero
Casado y padre de familia numerosa.
Hispano-cubano. Fumador. Ha sido profesor de Secundaria y
Bachillerato —entonces eran COU, BUP y EGB— y también
analista de Estudios de Mercado. En la actualidad compagina su
trabajo en una multinacional con la dirección de conoZe.com,
de la que también es fundador.
Participa regularmente en programas de radio y diversas
publicaciones digitales.
Puedes ponerte en contacto con él en DeLapsis@gmail,
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