Americanismo a la vuelta de la esquina

26.02.10

  Juanjo Romero

Recibí el correo, risas y …¡glup! Sólo 30 segundos, no hace falta el sonido, el original es francés, los subtítulos en inglés, creo que merece la pena, es un buen anuncio. ¿Lo viste?

 

 

 

 

Sustituye el diario L’Equipe por el tuyo, o por el ordenador, la serie de televisión, la siesta, o la Play/Nintendo/Wii. O peor, quizá por todas esas «cosas buenas» tras las que nos parapetamos. Y el niño, por el tuyo, por tu esposa o esposo, o futuro, o padre o madre, o el Señor. Perdonad la referencia personal, pero me veo como el padre del anuncio y se me encoje el corazón.

Conozco a una extraordinaria señora, ya mayor, que gastó su vida defendiendo la «educación religiosa» en los años de hierro del felipismo, hoy sería heroína diaria en Internet. Me contaba que el precio que pagó fue muy alto, y aunque a menudo se consuela viendo los frutos en nuestros hijos, para ello descuidó los suyos. Creo que se castiga injustamente, pero no es fácil quitarle de la cabeza el reproche de que «si hubiera estado más allí» [en su casa] el mayor no sería drogadicto, o el pequeño un gran desastre.

Me vienen a la cabeza esos «curas de lo social» tan entregados a solucionar exclusivamente los aspectos materiales de los demás, hoy tan desgraciados y solos. E incluso instituciones centenarias de la Iglesia que cambiaron su naturaleza por un falso activismo «mucho más eficaz».

Chesterton lo decía mejor (siempre lo dice mejor):

No hay ningún otro caso de una continua institución inteligente [se refiere a la Iglesia] que haya estado pensando sobre pensar por dos mil años. Su experiencia naturalmente cubre casi todas las experiencias, y especialmente casi todos los errores. El resultado es un mapa en el que todos los callejones ciegos y malos caminos están claramente marcados, todos los caminos que han demostrado no valer la pena por la mejor de las evidencias; la evidencia de aquellos que los han recorrido.

Alguno de esos «malos caminos claramente marcados» están recogidos maternalmente en la Carta Testem Benevolentiae de León XII, que condenaba el americanismo (es una herejía, para los malpensados). Le llamaron la herejía fantasma, porque dicen que nunca existió. No es verdad, simplemente no tiene un corpus elaborado detrás, pero lo impregna todo. Y acecha con más peligro a los buenos y necesarios «movimientos monotema» (providas, objetores, profamilia,…), en los que si no se está vigilante se terminan descuidando los fundamentos, los cercanos y la meta.

Como el niño de «El sexto sentido», en ocasiones veo muertos: providas que se avergüenzan de la Humanae Vitae; objetores que luchan por la educación de sus hijos en las escuelas y les dejan horas solos delante del televisor; profamilias que no tienen tiempo para estar junto a los suyos y sí muchas horas dedicadas a Internet. Cultivo excesivo de las virtudes humanas y sociales y un descuido pavoroso de la vida interior y desprecio de los medios sobrenaturales, como si un acto de reparación, una pequeña mortificación o un rosario fuesen tonterías ineficaces.

También veo personas fantásticas —la mayoría— que hacen de Marta y María a la vez, ahí está el futuro. La «cultura de la muerte» ha ganado una batalla más en España, supongo que no es malo que me plantee todas estas cuestiones ahora, ¿no?

Juanjo Romero

Juanjo Romero

Casado y padre de familia numerosa. Hispano-cubano. Fumador. Ha sido profesor de Secundaria y Bachillerato —entonces eran COU, BUP y EGB— y también analista de Estudios de Mercado. En la actualidad compagina su trabajo en una multinacional con la dirección de conoZe.com, de la que también es fundador.
Participa regularmente en programas de radio y diversas publicaciones digitales.

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