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Análisis tras la visita de Benedicto XVI a EUA

 

El Santo Padre Benedicto XVI superó toda expectativa tras el rotundo éxito de su visita a los Estados Unidos de América (del 15 al 20 de abril del 2008). El Papa encontró un país que lo recibió con los brazos abiertos, prueba de ello, fue la gran cantidad de católicos que lo acompañaron a lo largo de su visita por las ciudades de Washington y Nueva York donde el entusiasmo de los creyentes se dejó ver en todo momento.

 

Mientras en algunos medios de comunicación se decía que Joseph Ratzinger sería incapaz de continuar con el legado del Papa Juan Pablo II, se ha dado el histórico acontecimiento de su visita a los Estados Unidos donde pudimos ver que Benedicto XVI ya se ha ganado un lugar importante en el corazón de los centenares de católicos que lo fueron acompañando durante todo su viaje apostólico.

 

Sin duda uno de los aspectos que debemos resaltar de la visita del Santo Padre a los Estados Unidos fue su valor para encarar el problema de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. El que el Papa haya hablado sobre los abusos sexuales demuestra su firme convicción de no ser indiferente a esta lamentable situación, de hecho, su reunión con un grupo de personas que fueron abusadas por sacerdotes, ha sido calificada como un hecho sin precedentes y como el primer gran paso para evitar que dicho problema se repita.

 

Vimos también a un Papa cercano a la comunidad hispana ya que tanto en la Eucaristía que se celebró en el Estadio Nacional de Washington como en la que se llevó a cabo en el Estadio de los Yankees de Nueva York dijo unas palabras en español que entusiasmaron ¡aun más! a los católicos de América Latina.

 

Otro de los aspectos de la visita del Papa fue la amplia cobertura que recibió por parte de varios medios de comunicación seculares. La realidad es que Benedicto XVI ha demostrado ser un Papa cercano a las diversas realidades en las que se desarrolla la vida de la Iglesia.

 

El Papa en EUA también se preocupó por continuar mejorando las relaciones con los judíos, a quienes Juan Pablo II llamó “nuestros hermanos mayores”. Durante su histórica visita a la Sinagoga de Nueva York demostró estar interesado en mantener un diálogo positivo con el pueblo judío. Lo anterior, sin olvidar que también se reunió con líderes cristianos así como con representantes de las otras religiones.

 

El Papa Benedicto XVI con sus 81 años de vida y cuatro de Pontificado también logró infundir la esperanza cristiana entre los jóvenes católicos con los que se reunió en el Seminario de Dunwoody en Nueva York.

 

Para terminar mi reflexión debo reconocer la gran ternura que el Santo Padre Benedicto XVI demostró cuando dialogó con algunas de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. En su visita a la zona cero además de orar por la paz, se acercó al dolor de los afectados para brindarles su apoyo.  El Santo Padre Benedicto XVI se despidió de EUA dejando un mensaje de esperanza que ha tenido repercusiones positivas en toda la Iglesia Universal.

 

 

Carlos Díaz Rodríguez,  joven laico de la Familia de la Cruz