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Aprender a
vivir con equilibrio: Es
cierto que vivimos en un mundo que nos ofrece muchas cosas positivas,
sin embargo, también es un hecho, que el estrés ha crecido y que,
muchas veces, ha sido ocasionado por la ausencia de equilibrio
emocional, físico y espiritual, en la vida de un gran número de
personas. Todo
debe darse en su justa medida, esto es, sin caer en los extremos que, en
todos los casos, terminan por ser negativos. Una cosa es preocuparse por
hacer las cosas bien y otra, muy diferente, es buscar ser totalmente
perfectos, lo cual, nos hace caer en los excesos porque destruye nuestro
equilibrio. Un
gran número de problemas laborales se debe al estrés, pues la ausencia
de equilibrio genera un ambiente realmente desagradable y, por ende,
problemático. Tenemos que aprender a vivir equilibradamente, esto es,
moderando nuestros impulsos, sobre todo, cuando las preocupaciones
parecieran querer tomar el control de nuestra vida.
Así
como es malo nunca hacer ejercicio, también lo es, el hecho de
practicarlo de manera excesiva, es decir, más allá de lo saludable. La
vida espiritual, de alguna manera, nos servirá para encontrar la vía
del equilibrio, pues cuando empezamos a conocernos a nosotros mismos,
podemos darnos cuenta de muchas cosas que nos servirán, de ahí, que el
contar con un director espiritual[1]
pueda sernos de mucha utilidad. Las
personas, especialmente las que se encuentran más cerca de nosotros, no
tienen la culpa de nuestro estrés, por esta razón, es importante
descubrir el equilibrio y conquistar la calma que necesitamos
diariamente. Buscar siempre el equilibrio, nos ayudará a vivir mejor,
esto es, a no dejarnos destruir por las preocupaciones.
[1] Dado que el ensayo se refiere a la fe católica, entendemos por director espiritual, a toda persona que sea madura y capaz de acompañarnos en nuestro proceso humano-cristiano.
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