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Año Paulino: ¡Ay de mí si no evangelizo! Jesús
no solo quiso evangelizar a las personas de su tiempo sino transmitir su
mensaje a las nuevas generaciones, a través, de hombres y mujeres
capaces de darlo a conocer en todas partes. San Pablo, el Apóstol de
los Gentiles, se dejó enamorar por Dios al grado de entregar su vida a
favor de la evangelización de aquellas comunidades paganas en las que
el mensaje de Jesús era algo desconocido. ¡Ay
de mí si no evangelizo! (1, Cor. 9,16) son las palabras que deben resonar en el corazón
de todo cristiano que esté convencido de la necesidad de transmitir el
mensaje de Jesús en un mundo que lo necesita urgentemente. San Pablo
expresó su enamoramiento de La
mejor forma de evangelizar consiste en dar testimonio de aquello en lo
que creemos. Si una persona dice creer en el amor y lo único que hace
es abusar de los demás está siendo incongruente con lo que
aparentemente son sus ideales, por tanto, es un hecho que para
transmitir el mensaje de Jesús tenemos que hacer todo lo posible por
hacer vida sus enseñanzas. Cederle
el asiento a una persona discapacitada, tratar con amabilidad a quienes
nos rodean, escuchar y apoyar a quien se encuentra sufriendo, visitar a
los enfermos, buscar hacer algo para mejorar la situación que nos
rodea, etc.
son ejemplos de acciones evangelizadoras que están al alcance de todos.
La mejor forma de romper la indiferencia que existe hacia lo religioso
es precisamente tomando acciones concretas que sean congruentes con el
mensaje que Jesús nos ha transmitido. Un
cristiano debe estar lleno de esperanza, por esta razón, no hay que
desanimarnos ante las dificultades que se nos puedan presentar en
materia de evangelización. Que
el Espíritu Santo, por intercesión de Carlos Díaz,
laico de c_diazs@hotmail.com
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