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Católicos
en la política: El
hecho de que la jerarquía católica no pueda intervenir en asuntos
relacionados con el quehacer político no significa que los laicos deban
abstenerse de participar en las elecciones para ocupar algún cargo público
ya que como católicos están llamados a promover los valores desde su
presencia en la esfera política. Todos los legisladores de buena
voluntad tienen la obligación de ser la voz de los olvidados así como
de aquellos que sufren las consecuencias de la cultura de la muerte
porque es necesario que alguien haga algo para
poder frenar aquellas leyes que atacan a la familia al denigrarla
constantemente. El
pensamiento democrático incluye las ideas de quienes viven la fe
cristiana porque tienen derecho a objetar según su conciencia ya que
dentro de las sociedades democráticas debe existir un amplio respeto
por quienes abogan por la cultura de la vida ya que, de no ser así,
estaríamos hablando de un sistema de pensamiento irracional y contrario
a la verdad. Un legislador católico debe respetar las diversas
creencias, sin embargo, esto no quiere decir que deba votar a favor de
aquellas leyes que van en contra de los valores más elementales ya que
tiene el derecho de expresar su desaprobación pues resulta terrible que
se continúe atacando a la familia así como a los no-nacidos cuya vida
corre peligro al no estar protegida. Aquellos
que ven en la política un campo de misión indeseable tienen que
convencerse de la importancia que posee pues no podemos ser indiferentes
a las decisiones políticas que terminan por tener un fuerte impacto a
nivel social. La política es un campo tan importante como las misiones
en países lejanos porque los valores cristianos deben promoverse a
todos los niveles de la sociedad ya que es importante defender la verdad
que se relaciona estrechamente con lo que es bueno y justo. No
se trata de crear un imperio católico sino de promover leyes que
protejan a la familia al ser la base de toda sociedad porque en ella se
forman y definen los individuos. El poder puede seducir y poseer al ser
humano, por esta razón, el éxito de los políticos católicos será
llevar a cabo su misión sin olvidar que han sido enviados como
defensores de los valores en un mundo que necesita de hombres y mujeres
que fomenten la cultura de la vida. Carlos
Díaz, laico de la Familia de la Cruz
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