Celebrar
CORRIENTES (ARGENTINA) , domingo, 9 marzo
2008, (ZENIT.org-Aica).- El arzobispo de Corrientes,
monseñor Andrés Stanovnik, aseguró que el Día Internacional de
El prelado aseguró,
en un mensaje para la ocasión, que el Documento Conclusivo de Aparecida
advierte que «en esta hora de América Latina y el Caribe urge escuchar el
clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas
de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus
vidas. Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida
eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y
estructuras que favorezcan una mayor inclusión».
Tras recordar que el
texto de los obispos latinoamericanos dedica ocho parágrafos a la mujer bajo el
título «La dignidad y participación de las mujeres», destaca que el punto donde
se asegura que «
«La maternidad no es
una realidad exclusivamente biológica, sino que se expresa de diversas maneras.
La vocación materna se cumple a través de muchas formas de amor, comprensión y
servicio a los demás. La dimensión maternal también se concreta, por ejemplo,
en la adopción de niños, ofreciéndoles protección y hogar. El compromiso de
El arzobispo
reconoció, sin embargo, que «entre diversos aspectos que trata la problemática
de género, está la maternidad, vivida con demasiada frecuencia sólo desde las
dolorosas experiencias de violencia, abandono y marginación», por lo que
consideró que «urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres.
Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus
dimensiones, lo cual permite ser fieles al plan originario de Dios que da a la
pareja humana, de forma conjunta, la misión de mejorar la tierra».
«La mujer es
insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe.
Pero esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción
de la sociedad. Para ello, se requiere propiciar una formación integral de
manera que las mujeres puedan cumplir su misión en la familia y en la
sociedad», señaló.
«La realidad está
todavía muy lejos de lo que desearíamos que estuviera. Los obispos en Aparecida
constatamos con tristeza ‘que innumerables mujeres de toda condición no sean
valoradas en su dignidad, queden con frecuencia solas y abandonadas, no se les
reconozca suficientemente su abnegado sacrificio e incluso heroica generosidad
en el cuidado y educación de los hijos, ni en la transmisión de la fe en la
familia. Tampoco se valora ni promueve adecuadamente su indispensable y
peculiar participación en la construcción de una vida social más humana y en la
edificación de
Además, estimó que
«su urgente dignificación y participación pretende ser distorsionada por
corrientes ideológicas, marcadas por la impronta cultural de las sociedades del
consumo y el espectáculo, que son capaces de someter a las mujeres a nuevas
esclavitudes», y que es necesario en América Latina y el Caribe «superar una
mentalidad machista que ignora la novedad del cristianismo, donde se reconoce y
proclama la igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre».
«Esta realidad nos
interpela como discípulos de Jesucristo a una acción misionera audaz, que lleve
vida digna y plena a las mujeres. Al respecto, Aparecida nos dejó orientaciones
pastorales para que, con imaginación, se implementen las acciones más urgentes
y adecuadas para «que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida
eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras
que favorezcan una mayor inclusión», subrayó.
Por último, monseñor
Stanovnik pidió a Dios que «bendiga a todas las mujeres cristianas y de buena
voluntad que viven y trabajan en el ámbito de nuestra Iglesia Arquidiocesana,
especialmente a las que luchan por superar situaciones difíciles; a las
consagradas y a las que permanecen fieles al vínculo matrimonial; a las que
colaboran generosamente en los diversos servicios de nuestras comunidades
parroquiales y a las que trabajan en favor de la mujer en numerosas
asociaciones civiles».