China,
gigante de oro y arcilla
Domingo del Toro
jem@arcol.org
Qué emoción, otra vez
Olimpiadas. Estas semanas somos testigos de un megashow en torno al
evento mundial del deporte y la amistad. Es también la presentación en
sociedad de la nueva China. El aparador de ese país lejano en la
geografía, cercano en el bolsillo por todo lo “made in China”,
desde los coches que se venden en tiendas de electrodomésticos hasta
los rosarios de la Villa de Guadalupe.
China del dragón, de
los ojos rasgados, del progreso fantástico, de las fotos de Mao…
Cultura ancestral de ideología marxista importada de Occidente. China
sigue siendo un misterio. Un fantasma que se aparece y nadie sabe qué
hay detrás. Una cosa tenemos clara, China crece económicamente, es la
envidia de todos. Esta meta la cumplen porque la cumplen ¿cómo y a qué
costos?
El Estado organiza,
planea y mueve casi todo. China es comunista. Al individuo no le
propone, le impone. Un ejemplo palpable son los 30 años de la política
del hijo único. Se ha hecho un país de hijos únicos, no por medio de
la disuasión, sino de la represión. Esto traerá consecuencias, por
ejemplo en 40 años cada hijo único en China tendrá que mantener a su
padre, su madre y probablemente a sus abuelos también. Pero lo
relevante es que el gobierno tenga la posibilidad y el derecho de meter
tijera en las mujeres chinas estén o no de acuerdo las pobrecillas.
Si para crecer hace
falta talar árboles, llenar de basura ríos o de humo el aire, les
vale, el objetivo es que haya más dinero, eso lo tiene claro el
gobierno chino. Está bien que quieran que su caballo corra, pero no que
se lleven entre las patas a los peatones. Parece que China quiere ganar
varias medallas de oro en destrucción del ambiente, tiene ya 4 ciudades
colocadas en el “top 10” mundial de mayor contaminación del aire. Y
rompe récord mundial como el principal emisor de dióxido de azufre y
dióxido de carbono. El mismo Banco Mundial advierte sobre
“consecuencias catastróficas para las futuras generaciones” por el
imprudente uso y contaminación del agua. Espectacular auge económico
tan verdadero como la catástrofe ambiental que están provocando.
Parece que China va
cediendo el manejo de algunas libertades a sus ciudadanos: pueden elegir
donde vivir o trabajar, pueden comprar o vender más cosas. Pero hay una
soguita que no aflojan, más bien la aprietan: las ideas. Tu cabeza sólo
puede procesar las ideas del Estado chino comunista, prohibido pensar,
proponer, generar, intercambiar tus propias ideas. En esta competencia sí
le fue mal al equipo de China, clasificó sólo por ser el anfitrión,
pero de 169 países competidores ocupa el lugar 163 en respeto a la
libertad de prensa según Reporteros sin Fronteras.
Han encontrado además
un medio genial para matar dos pájaros de un tiro: control de los
disidentes y mano de obra barata. A los responsables de “actos
antisociales” se les inscribe en el “sistema de reeducación a través
del trabajo”, que traducido significa condena a trabajos forzados. El
mismo gobierno da una cifra oficial de 260,000 condenados a esta
“reeducación” desde el 2004, pero hay muchos más que escapan al
conteo oficial.
Las protestas en el Tíbet
han puesto en escena otro cara de la mítica China. Entre los chinos los
hay de todas las religiones: budistas, musulmanes, cristianos, etc. pero
cada religión con un control férreo del Estado. El que no acepte el
control gubernamental sobre creencias y jerarquía religiosa tiene que
practicar su religión en la clandestinidad. Los riesgos van desde pérdida
de trabajo y falta de oportunidades hasta la cárcel o la muerte. En el
caso del Tíbet han acusado al Dalai Lama de haber instigado las
recientes protestas con el fin de boicotear las Olimpiadas. Después de
ver el mitote que se armó, el gobierno chino quiso dialogar pero sólo
para que se reestableciera la calma de cara a las Olimpiadas, no
pusieron en la mesa el tema de fondo que es la libertad religiosa.
Para los cristianos no
ha sido fácil tampoco y en especial para los católicos. Durante el régimen
comunista chino han sido varios millones de católicos los que han sido
perseguidos, encarcelados, multados y expulsados del trabajo. La
generalidad de las veces las condenas se hacen por la vía
administrativa, es la policía política y no un juicio en forma la vía
para enviar a la cárcel o trabajos forzados, sobre todo a sacerdotes y
obispos que no aceptan que el régimen les diga lo que debe decir el
catecismo.
Excluir a Dios de la
sociedad ha sido el gran ideal maoísta. Sin embargo, el interés por
Dios sigue vivo. El “logro” no ha sido la expulsión de Dios, sino
el exterminio de concretos seres humanos. Pueden ser hasta 150 millones
de víctimas exterminadas por motivos de sus ideas políticas o
religiosas desde 1949 hasta hoy (es imposible tener una cifra exacta, el
dato lo tomo de la revista italiana Timone). Maravilloso el
desarrollo de China, pero las perversiones, el crimen y el homicidio
enraizados en ese sistema nos recuerdan que el ser humano es un fin y
nunca un medio utilitario.
Estas Olimpiadas
veremos espectaculares estadios, edificios y auditorios. Con 40,000
millones de dólares invertidos en construcción por las Olimpiadas,
imaginemos lo que se puede hacer. Hermoso escenario, bonito teatro,
afuera hay otra realidad.
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