Cualidades
La penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e
individual, sino también externa y social. Foméntese la práctica penitencial de
acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos países y
condiciones de los fieles [...].
Sin embargo, téngase como sagrado el ayuno pascual; ha de
celebrarse en todas partes el viernes de la pasión y muerte del Señor y ano
extenderse, según las circunstancias, al sábado santo, para que de este modo se
llegue al gozo del domingo de Resurrección con elevación y apertura de espíritu
(CONC. VAT. 11, Const. Sacrosanctum Concilium, 110).
Decía (un santo varón a quien él conoció) que et monje debería
darse al ayuno como si tuviera que vivir cien años. Que debería frenar las
pasiones de su alma, olvidar las injurias, ahuyentar la tristeza y menospreciar
el dolor y la desazón, como si tuviera que morir cada día (CASIANO, Instituciones,
5, 41)
(Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu cara...). Aquí
se habla de la costumbre que existía en Palestina de ungirse la cabeza los días
de fiesta, y mandó el Señor que cuando ayunemos nos manifestemos contentos y
alegres (SAN JERÓNIMO, en Catena Aurea, val 1, p. 380).
Los ayunos agradables a Dios son: no hagas mal y sirve al Señor
con corazón limpio; guarda sus mandamientos siguiendo sus preceptos y no
permitas que ninguna concupiscencia del mal penetre en tu corazón [...]. Si
esto haces, tu ayuno será grato en la presencia de Dios (Pastor de Hermas)
Ayunen los ojos de toda mirada curiosa... Ayunen los oídos, no
atendiendo a las palabras vanas y a cuanto no sea necesario para la salud del
alma... Ayune la lengua de la difamación y la murmuración, de las palabras
vanas, inútiles... Ayune la mano de estar ociosa y de todas las obras que no
sean mandadas. Pero ayune mucho más el alma misma de los vicios y pecados, y de
imponer la propia voluntad y juicio. Pues, sin este ayuno, todos los demás son
reprobados por Dios (SAN BERNARDO, Sermón en el comienzo del ayuno).
Ha de consistir mucho más en la privación de nuestros vicios que
en la de los alimentos (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6 sobre
El ayuno significa un dominio sobre nosotros mismos; significa
ser exigentes en las relaciones con nosotros mismos; estar prontos a renunciar
a las cosas, y no sólo a los manjares, sino también a goces y placeres diversos
(JUAN PABLO 11, Hom. 28-11-1979).