Recientemente participando en un foro protestante fui abordado
por un participante que quería dialogar sobre el tema del Papado.
Aunque su tono era algo agresivo y presentí que el diálogo no iba
a dar muy buenos resultados, quise responderle y así comenzamos a
entablar una larga plática.
Luego de que el diálogo había avanzado ya algo me enteré de
que con quien dialogaba era el señor Edgar Treviño (participante
activo del foro Ekklesia Viva, moderador de un par de foros también
protestantes y quien se confieza francamente anti-católico).
Debido a que estos diálogos suelen ser extensos, los argumentos
escritos de ambas partes de forma algo precipitada, y en algunos
momentos su lectura puede ser tediosa por redundar muchas veces en
las mismas cosas, casi siempre prefiero no publicarlos, y si
elaborar artículos que resumen los argumentos principales de cada
tema. Este diálogo en particular tampoco se podía presentar como
un buen candidato, dado que los argumentos que presentaba Edgar, sin
ganas de demeritar sus intervenciones, no estaban al nivel de otros
apologetas protestantes con quienes he tenido la oportunidad de
debatir (casi toda su exposición se limitaba a copiar porciones de
libros protestantes y páginas Web, la mayoría de dudosa
credibilidad).
Le solicité acelerar el final del diálogo debido a que las
labores de mi maestría comenzaban, y ya terminando me llevé una
desagradable sorpresa . Resulta que mi contraparte (Edgar Treviño)
estaba publicando el debate, pero de forma truncada y mutilada en
los foros donde es moderador. Mis intervenciones no sólo eran
descontextualizadas y cortadas, sino que la mayoría de los casos
completamente omitidas, y las respuestas colocadas en tono triunfal
como “refutaciones". Noté también que en dicho foro había
una sección donde Edgar intenta refutar los argumentos que aquí en
apologeticacatolica.org expondo en un tema titulado “Los errores
de la apologética católica".
En virtud de eso me inscribí en dicho foro y solicité que si se
iba a hacer uso del diálogo, este fuera publicado de forma íntegra,
y pedí la oportunidad hacer unas cuantas aclaraciones puntuales. A
esto la reacción fue completamente hostil amenazando con expulsarme
si intentaba exponer algún argumento: “respeta mi
espacio", “tus respuestas seran proselitismo del catolicismo
romano lo cual no esta permitido aqui", ” “creo que tengo
libertad de hacer mis estudios independientes como cualquier otro,
¿Te cuesta trabajo entender eso?", “¿Te imaginas que yo
interrumpiera “la misa” o “el rosario” para decir que la
adoracion a María es falsa y todo el romanismo es falso?”
entre otras cosas, contestó.
Debo aclarar que el reglamento no decía nada sobre la prohibición
de participar a católicos, e inclusive no leí ninguna prohibición
a hacer proselitismo (aunque mi intención no era esa). Simplemente
no vi nada de malo en que dado allí tenían tanto interés por mis
publicaciones, pudiera yo hacer un par de observaciones puntuales,
pero al parecer, en vez de ver como una oportunidad de demostrar en
“vivo” los errores de la apologética católica, el tono hostil
inclusive terminó traduciendose en descalificaciones personales.
Cuando ya había comenzado a vituperar sobre la pedofilia del clero
católico (cosa que nada tenía que ver), preferí partir por la
paz, ya que con alguien en ese estado mental no se puede dialogar.
Debo reconocer que tiene todo el derecho de publicar estudios
donde nadie le conteste ni le pueda contradecir de algún modo,
después de todo “en la tierra de los ciegos, el tuerto es el
rey”
Es por eso que he querido publicar ahora el diálogo que hemos
mantenido y quien por casualidad se lo encuentre tenga forma de
conocer realmente lo que se dijo. Disculpen los lectores si la
redacción de mis argumentos es precipitada y no está bien cuidada,
al fin y al cabo, no fue pensada para publicarse.
Para que el diálogo sea más fácil de leer, he creído
conveniente agruparlo de varias maneras. En la primera, el diálogo
íntegro y completo, tal cual como fue escrito, y la segunda,
agrupado en los sub-temas en que fue derivando.
Para hacer más clara la lectura colocaré mis intervenciones en
fondo azul y las de mi contraparte en fondo verde, y los comentarios
realizados por mí posteriores al diálogo en fondo amarillo.
Nota: Hubo algunas respuestas del señor Treviño las cuales
insertó dentro de las citas a mis comentarios. Esto no me permitió
en ese momento percatarrme de que habían algunos comentarios por
contestar. En cualquier caso, no eran realmente substanciales y por
fortuna no ocasionaron que ningún punto importante quedara sin
tocar, sin embargo, debido a la ilegibilidad se hizo necesario que
reacomodara los comentarios.
El debate lo transmito integro sin corregir incluso los errores
de transcripción y ortográficos presentes en él.
Contenido del debate.
Debate integro.
Página
1, Página
2, Página
3, Página
4, Página
5
Debate agrupado en temas.
El
primado de Pedro en la Biblia y especialmente en Mateo 16,18
El
episcopado monárquico
El
Concilio de Calcedonia y el primado romano.
San
Agustín y el primado romano
San
Juan Cristóstomo y el primado romano
Los padres de la Iglesia en general y el primado romano.
Sobre
la estadía de Pedro en Roma.