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Déjate orientar, no te cierres a Dios:
A veces creemos que la felicidad está en llevar una
vida sin orden donde lo único que importa es dejarse llevar y
transformar por los excesos, sin embargo, la realidad nos muestra lo
contrario. Para ser felices y disfrutar cada día de nuestra vida
conviene que nos dejemos orientar por alguien que sabe por dónde
llevarnos, es decir, por Cristo Sacerdote quien desea mostrarnos el
verdadero camino de la vida, lo anterior, no quiere decir que para ser
felices tengamos que llevar una vida rígida sino que hemos de incluir
en nuestras decisiones a Dios para afrontar la vida desde sus enseñanzas
que son más sabias de lo que creemos.
Muchos son los que tratan de convencernos para que dejemos a un
lado a Dios creyendo que sus enseñanzas son viejas, sin embargo, no hay
mayor sabiduría que la que proviene de quien nos creó. Los santos y
las santas lejos de ser personas raras y amargadas fueron profundamente
felices y disfrutaron de una vida alegre gracias a que se dejaron llevar
por Cristo, de hecho, quien se deja llevar por los excesos queda hundido
y amargado, lo cual, no sucede con quienes aprenden a vivir desde el
amor de Dios, es decir, aquellos hombres y mujeres que día a día
luchan por ser plenamente felices ayudando a los demás a encontrar lo
que les llena de la felicidad verdadera.
Beber sin medida, no hacer ejercicio, ignorar el
trabajo, buscar siempre lo más fácil, ser mediocre, estar amargado,
etc. son aspectos que van en contra de la orientación que
Dios nos da y que terminarán por arrancarnos la felicidad a la que
tenemos derecho. El ser humano necesita de Dios para comprender el sentido de su vida,
sin embargo, ¿qué es dejarse llevar por Dios? Y la respuesta es que
para vernos impulsados por el Señor, tenemos que escucharlo y aprender
a distinguir qué es lo que Él desea de nosotros en un mundo que nos
ofrece diversas opciones de vida.
Actualmente entre los chavos y las chavas salen frases como éstas:
“qué cerrado eres”, “tienes que ser más open mind (mentalidad
abierta)”, sin embargo, los verdaderos cerrados son aquellos que
ignoran las aportaciones que Jesús puede hacer a sus vidas. Los que
deseen quedarse en la amargura y la mediocridad no pueden seguir a
Cristo, sin embargo, aquellos que realmente quieren ser alguien en la
vida, sabrán que los valores cristianos de la honestidad,
la perseverancia y la responsabilidad serán elementos
esenciales que los llevaran a conquistar la verdadera felicidad.
Así como un atleta que busca ir a las Olimpiadas se esfuerza por
llegar a tal punto, de la misma manera, nosotros hemos de trabajar duro
para ser de Jesús y lograr que nuestra vida produzca abundantes frutos.
No hay que tenerle miedo a Dios ni al “qué dirán” pues una vez que
nos hemos encontrado con la verdad divina ¿acaso sería inteligente
huir de ella por complacer a quienes desean ocultarla?
Que el Espíritu Santo, nuestro fiel compañero, nos ayuda a
descubrir el rostro de Dios quien desea ayudarnos a ser felices. Cristo
es nuestra brújula y hemos de estar seguros que en los momentos más
difíciles no dejará de funcionar pues como Él mismo dijo “Yo estaré con ustedes, todos
los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)”.
“Eso quieres mi Jesús, eso mismo quiero yo”.
Venerable Siervo de Dios P. Félix de Jesús Rougier,
M.Sp.S.
Carlos
Díaz, joven laico de
la Familia
de
la Cruz
c_diazs@hotmail.com
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