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¡Déjate sorprender!: Uno
de los grandes problemas de nuestro tiempo es que vivimos en la monotonía
y no nos dejamos sorprender por las maravillas que nos rodean, de hecho,
vivimos tan estresados que al despertar, ni siquiera se nos ocurre mirar
la gama de colores que el sol produce en las nubes al amanecer, de
hecho, por vivir con tanta prisa olvidamos valorar el privilegio de
estar vivos. Cada
nuevo día es un milagro que no puede dejar de sorprendernos porque es
parte de la obra maestra del Padre Creador, ciertamente vivimos en un
mundo tan interesante que no deberíamos sino sorprendernos y amar a
Dios al contemplarlo en todo lo creado. En
una ocasión, llegó un alumno de nuevo ingreso a mi colegio que se
encuentra situado enfrente del mar y me impresionó mucho que se quedara
como “embobado” viendo la maravillosa vista, lo anterior, me hizo
reflexionar pues como ya me había acostumbrado a ese panorama ya ni me
molestaba en apreciarlo. Dios ha puesto muchas sorpresas en un mundo tan
complejo y fascinante, sin embargo, ¿las valoramos o ni caso les
hacemos por estar tan ocupados?. Cada
vez que veo algún documental sobre San
Francisco de Asís, el amante de la naturaleza, fue uno de esos
cristianos que lejos de llevar una vida monótona, aprendió a
encontrarse con Dios a través de lo creado. El Cántico de las
Criaturas[1],
es la expresión viva de la fuerte experiencia de fe que vivió San
Francisco de Asís al dejarse sorprender por la presencia de Dios en
toda la creación. Que
nunca, por creer que ya lo hemos visto todo, dejemos de valorar la obra
de Dios en nuestra propia persona y en todo lo que nos rodea. Carlos
Díaz Rodríguez, laico de c_diazs@hotmail.com
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