¿Dónde está Dios?

¿Dónde está Dios cuando el mundo se encuentra en crisis?, ¿dónde está Dios cuando el dolor parece derrotarnos?, ¿dónde está Dios cuando sentimos que nos ha dejado solos? La respuesta a cada una de estas preguntas es un tanto difícil de entender porque es prácticamente un misterio, sin embargo, la realidad es que Dios no se olvida de nosotros porque nos ama con gran entrega y pasión por el hecho de ser sus hijos(a)

Dios está en aquel amigo que llega en el momento justo, Dios está en aquel anciano que se mantiene entusiasta, Dios está en aquellos papás que se esfuerzan por sacar adelante a sus hijos, Dios está en aquel joven soñador que, sin perder los pies del suelo, se atreve a jugársela por Cristo. Cada día podemos descubrir a Dios y darnos cuenta que su existencia no es un mito sino una realidad que se refleja en nuestra propia persona.

A Dios le gusta “sacarnos de onda” para podernos sorprender y llegar a nosotros cuando más lo necesitamos. Quien niega a Dios es porque no lo conoce ya que su amor es tan especial que genera ilusión, entusiasmo, ánimo y esperanza a fin de mantenernos firmes en medio de los peores problemas que luego se presentan en espacios como la escuela, el trabajo y el hogar.

No busques a Dios en lo extraordinario sino en tu propia persona porque Él es parte de ti, de hecho, es tu huésped y tienes que atenderlo bien porque merece ser acogido con amor por todos aquellos que lo desprecian constantemente. Dios no se encuentra lejos de ti porque sabe lo que necesitas y, aunque muchas veces parece que se ha ido, la realidad es que de manera silenciosa sigue estando al pendiente de ti pues eres su prioridad.

Dios no se ausenta sino que, por el contrario, se hace mucho más visible en los momentos complicados porque es cuando perdemos nuestras seguridades terrenales. Somos afortunados al tener a un Dios eternamente amoroso porque su presencia es real y se puede descubrir minuto a minuto porque sabe estar a nuestro lado llenándonos con su alegría.

Carlos Díaz, laico de la Familia de la Cruz