Benedicto XVI finaliza su visita a Francia dedicando el día a los
enfermos
El Papa anima a los enfermos a no rendirse y luchar por la vida
RD/Agencias
Lunes, 15 de septiembre 2008
El Papa ofició hoy una misa en el santuario de Lourdes con miles
de enfermos, ante quienes reconoció que el sufrimiento rompe los
equilibrios de una vida, pero a quienes animó a no rendirse y mirar a María,
"que da la fuerza para continuar la lucha contra la enfermedad y a
favor de la vida". "Sabemos que por desgracia el sufrimiento padecido
rompe los equilibrios mejor asentados de una vida, socava los cimientos
fuertes de la confianza. Es un combate que el hombre no puede afrontar por
sí solo sin la ayuda de la gracia divina", afirmó Benedicto XVI en
la homilía de la misa, último acto de su visita de cuatro días
a Francia.
El Obispo de Roma añadió, en su homilía,
que cuando la palabra no sabe ya encontrar vocablos adecuados ante
la enfermedad es necesaria una presencia amorosa y buscamos no sólo la
cercanía de los parientes y amigos, sino la de los más íntimos por el
vínculo de la fe.
"¿Y quien más íntimo que Cristo y María?, los que más que nadie
son capaces de entendernos y apreciar la dureza de la lucha contra el mal
y el sufrimiento", aseguró.
"Quisiera decir humildemente a los que sufren y a los que luchan y
están tentados a dar la espalda a la vida que vuelvan la mirada a María.
En su sonrisa maternal está escondida la fuerza para continuar
la lucha contra la enfermedad y a favor de la vida. También junto
a Ella se encuentra la gracia de aceptar sin miedo ni amargura el dejar
este mundo, a la hora que Dios quiera", manifestó el Pontífice.
La homilía fue un canto a la esperanza y de alabanza a la Virgen,
que se apareció en este lugar del suroeste francés en 1858 en 18 ocasiones
(desde el 11 de febrero al 16 de julio) a la niña analfabeta Bernadette
Soubirous.
El Pontífice destacó que los cristianos siempre han buscado la sonrisa
de compasión maternal de María, "que va dirigida a todos, pero especialmente
a los que sufren y encuentran consuelo en Ella".
"En la sonrisa que nos dirige la más destacadas de las criaturas se
refleja nuestra dignidad de hijos de Dios, la dignidad que nunca abandona
a quienes están enfermos. Esa sonrisa, reflejo inquebrantable de la ternura
de Dios, es fuente de esperanza inquebrantable", destacó el Papa.
María, añadió el Pontífice, es una "fuente de agua viva",
y la fuente que indicó a Bernadette aquí, en Lourdes, "es un humilde
signo de esta realidad espiritual", agregó.
Benedicto XVI agregó que por ellos tantos enfermos vienen a beber de la
"fuente del amor" y para dejarse guiar "hacia la única fuente
de salvación, Jesús".
Reconoció que para cada uno el sufrimiento "es siempre un extraño",
que su presencia "no se puede domesticar" y que por ello es difícil
de soportar y más difícil aún acogerlo como "ingrediente de nuestra
vocación".
Sin la ayuda del Señor -aseguró- "el yugo de la enfermedad
y el sufrimiento es cruelmente pesado". El Papa precisó que
Cristo dispensa la salvación a través de los sacramentos y a los enfermos
mediante en de la Unción de los Enfermos.
Benedicto XVI tuvo palabras de agradecimiento para todo el personal sanitario
que presta servicio en Lourdes, así como para los voluntarios venidos de
todas las partes del mundo para ayudar a los enfermos a tomar el agua o
sumergirse en la misma.
Tras la misa, en la que administró la Unción de los enfermos a una
decena de ellos, el Papa abandonará Lourdes y se trasladará al
aeropuerto de Tarbes donde emprenderá viaje de regreso a Roma.
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