Ese judío Jesús que cambió la vida al gran rabino de Roma
La cambió a tal punto que se hizo bautizar en la Iglesia Católica. Su
libro "Il Nazareno" ha sido reeditado y reseñado en
"L'Osservatore Romano" por una experta judía. Entre tanto, va
a imprenta el segundo volumen del "Jesús de Nazaret" del Papa
por Sandro Magister
ROMA, 24 de febrero de 2010 – Fue un rabino judío el primero a quien
le confió, el día después la visita a la sinagoga de Roma, el pasado
18 de enero, que había terminado de escribir su libro sobre Jesús.
El rabino es el estadounidense Jacob Neusner, y el autor del libro es
Benedicto XVI.
El primer volumen del "Jesús de Nazaret", del Papa Joseph
Ratzinger, ha salido a la venta hace tres años. Y ahora está próximo
para la traducción y para la impresión el segundo y último volumen de
la obra, dedicado a la pasión y resurrección de Jesús y a los
evangelios de la infancia.
Pero entre tanto, con llamativa coincidencia, ha salido a la venta en
estos días en Italia la reimpresión de otro importante libro sobre Jesús,
titulado "Il Nazareno", escrito hace más de setenta años por
un gran rabino italiano.
No sólo eso. De esta nueva edición de ese libro se publicó, el 20 de
febrero en "L'Osservatore Romano", una reseña muy positiva,
escrita por una especialista de fama, Anna Foa, judía, docente de
Historia en la Universidad de Roma "La Sapienza".
Esta reseña significa también una novedad importante. El autor del
libro, Israel Zoller, fue gran rabino de la comunidad judía de Roma. Y
en 1945 se convirtió a la fe católica.
Su resonante conversión perturbó fuertemente a la comunidad judía
romana e italiana, que lanzó sobre él un silencio que duró décadas.
La reseña de Anna Foa en el "diario del Papa" ha roto
definitivamente este silencio. Y además ha reconocido que en ese libro,
escrito además muchos años antes de la conversión de su autor, ya
"parecía aparecer entre líneas un reconocimiento de la mesianidad
de Cristo".
*
Israel Zoller nació en 1881 en Brodj, aldea de la Galicia austro-húngara
que hoy está dentro de los límites de Polonia. Cuando tenía seis años
emigró con su familia a Stanislavia, la actual Ivano-Frankovsk, en
Ucrania. Estudió en Leopoli y luego en Florencia. Establecido en
Italia, cambió su apellido por el de Zolli. Fue rabino jefe en Trieste
y enseñó literatura judía en la universidad de Padua. Transferido a
Roma, fue elegido rabino jefe y director del colegio rabínico. Renunció
a comienzos de 1945 y en febrero pidió ser bautizado en la Iglesia Católica,
con el nombre de Eugenio, el mismo nombre del Papa de ese entonces: Pío
XII. Murió en 1956.
Su autobiografía, escrita en 1947 y reimpresa en Italia hace seis años,
ayuda mucho a comprender el recorrido y el significado de su conversión
a la fe cristiana.
Desde niño, para él Jesús estaba presente con todo su misterio.
Dentro de un mundo que recuerda los cuadros de Chagall, el pintor judío
que nació y vivió en esas mismas tierras orientales entre Europa y
Rusia (ver foto): con la aldea, la sinagoga, el maíz sobre la nieve, la
escuela judía con el maestro severo, el gallo sobre los tejados… Y
muchas figuras volantes en el cielo lleno de estrellas: los personajes
de la Biblia.
Pero precisamente, de repente también está presente Jesús: está el
crucifijo en la casa del compañero de escuela:
"¿Por qué fue crucificado? ¿Por qué nosotros jóvenes llegamos
a ser tan distintos en presencia de Él? No, no, Él no puede haber sido
malo. Quizás era o quizás no era – quien sabe – el Siervo de Dios
cuyos cantos hemos leído en la escuela. Yo no sé nada, pero de una
cosa estoy cierto: Él era bueno, y entonces… Y entonces, ¿por qué
lo han crucificado?".
Están imprevistamente los Evangelios y el Nuevo Testamento:
"Absolutamente solo, yo leía el Evangelio y experimentaba un
placer infinito. Que sorpresa tuve en medio del prado verde: 'Pero yo
les digo: amen a sus enemigos'. Y desde lo alto de la cruz: 'Padre, perdónalos'.
El Nuevo Testamento es verdaderamente un testamento... ¡nuevo! Todo
esto me pareció de una importancia extraordinaria. Enseñanzas del tipo
'Bienaventurados los limpios de corazón' y la oración en la cruz
significan una línea demarcatoria entre el mundo de ideas antiguas y un
cosmos moral nuevo. ¡Cierto que sí! Aquí surge un mundo nuevo, ya que
se delinean las formas sublimes del Reino de los Cielos, de los
perseguidos que no han perseguido sino que han amado".
El bautismo llegará muchos años después. En la autobiografía aparece
como natural floración mesiánica de un tronco judío que sigue vivo,
ya desde los comienzos cargado de destino.
Israel Zoller, más tarde convertido en Eugenio Zolli, ha prefigurado en
su vida el surgimiento de un vínculo fraterno entre cristianismo y judaísmo,
vínculo que hoy está elevado a programa del vértice supremo de la
Iglesia.
Un vínculo fraterno que se pone totalmente en juego en la diferencia
capital presente entre las dos creencias, en el reconocimiento de Jesús
como "Señor mío y Dios mío".
Es la misma diferencia sacada a la luz por Benedicto XVI en el capítulo
sobre el Sermón de la Montaña, en el primer volumen de su "Jesús
de Nazaret", en el cual el amigo rabino Jacob Neusner es la figura
emblemática del judío piadoso que rehúsa aceptar la divinidad de Jesús,
tanto ayer como hoy.
Pero aquí, a continuación, la reseña de la judía Foa en "Il
Nazareno" del rabino Zolli, publicada en "L'Osservatore
Romano" del 20 de febrero de 2010.
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El rabino que estudió a Jesús
por Anna Foa
El libro "Il Nazareno", de Eugenio Zolli, apareció en 1938,
publicado por el Instituto de las Ediciones Académicas de Udine. Israel
Zolli, que luego se convertiría en Eugenio, en esa época era rabino
jefe en Trieste y todavía no había reemplazado – lo haría un año
después – en la cátedra rabínica romana al rabino David Prato,
expulsado en el año 1938 por sionista. Pocos meses después de la
publicación de este libro, las leyes racistas de Mussolini hicieron de
Zolli - nacido en Brody, en Galicia, pero criado en Italia - un apátrida,
y lo catapultaron a los años duros de la persecución. Siete años
después, en febrero de 1945, suscitando un gran escándalo en el mundo
judío italiano y mucho estruendo también en el mundo no judío, Israel
Zolli se convirtió al catolicismo, tomando en el bautismo en nombre del
Papa Pacelli, convirtiéndose así en Eugenio Zolli.
Un volumen sobre Jesucristo, escrito por un rabino de primer nivel,
destinado poco después, a pesar de este libro y de la vaga estela herética
que lo envolvía ya desde muchos años atrás, a convertirse en el
rabino mayor de la comunidad judía romana.
¿Es el libro un anticipo del recorrido posterior del autor, una
anticipación de su bautismo posterior? ¿O más bien refleja un
recorrido de estudios exegéticos ampliamente compartido en el ámbito
judío, llevando la atención hacia la figura de Jesucristo
precisamente, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en gran parte
del pensamiento exegético judío europeo?
Es esta última la perspectiva en la que lo sitúa, en su amplio y
precioso epílogo, el editor del libro, Alberto Latorre, analizando los
estudios judíos y cristianos sobre Cristo en esos años cruciales de
comienzos del siglo XX y contextualizando en este ámbito el trabajo de
Zolli.
El rabino triestino escribe sobre Jesús y sus vínculos entre el primer
cristianismo y la cultura rabínica de la época, con acentuaciones y
tesis no disímiles de las de sus maestros en el Colegio rabínico de
Florencia, Chayes y Margulies, y suscitando muchas polémicas menores de
cuantas no había suscitado el libro de Joseph Klausner sobre "Jesús
de Nazaret", que al aparecer en idioma judío en Jerusalén, en
1921, fue atacado tanto por los judíos ortodoxos como por los
cristianos, tal como recuerda el sobrino de Klausner, el escritor Amos
Oz, en un interesante pasaje de una de sus novelas y retomado por
Latorre en su epílogo.
Este ámbito de estudios era muy frecuentado por los eruditos judíos de
toda Europa, en particular por los del área alemana, herederos de la
Ciencia del Judaísmo y ligados a las corrientes reformadas, que
subrayaban fuertemente la idiosincrasia hebrea de Jesús y ponían de
relieve las correspondencias entre el judaísmo rabínico y el primer
cristianismo. Pero ese ámbito era preferido también por los eruditos
cristianos, particularmente protestantes, en la Alemania del siglo XIX,
en el ámbito de la escuela de Tubinga y de las sucesivas escuelas de
teología liberal, y fue aceptado, al comienzo del nuevo siglo, por los
eruditos católicos modernistas.
Un contexto, éste, ligado al método histórico-crítico de la exégesis
bíblica, de gran interés para las dos partes.
Si éste era el clima cultural en el cual nació el potente estudio de
Zolli, es necesario decir también que se trataba de un clima en el que
fueron más que escasos los aportes del mundo judío italiano.
Constituyen una excepción el Colegio rabínico de Livorno, donde en la
segunda mitad del Ochocientos enseñó Elia Benamozegh; el Colegio rabínico
de Florencia, con su núcleo de maestros procedentes de Galicia
(Ucrania), y Trieste, ciudad culturalmente y hasta 1918 también políticamente
habsbúrgica, abierta a todas las corrientes culturales centroeuropeas,
no completa, con Weiss, la psicoanalítica. Fueron muy estrechos los vínculos
de Zolli con las ciudades de Florencia y de Trieste, ya que había
llevado a cabo sus estudios en Florencia y fue rabino durante veinte años
en Trieste.
Pero la cultura judía italiana estaba lejos de estas corrientes
culturales más amplias, ligadas a la experiencia de los estudios
alemanes y a la impronta laicista sobre ellos del movimiento reformado
judío.
La cultura judía italiana no compartía el interés por la figura histórica,
por las categorías judías de su predicación y en general por las raíces
judías del cristianismo. Su perfil era más tradicional y parroquial, y
aunaba en ese momento histórico al judaísmo italiano con los estudios
de exégesis católica, aunque muy distantes ambos - excepto por algunas
figuras mayormente ligadas al modernismo - de la impostación exegética
histórico-critica difundida en el resto de Europa.
En su volumen, en el que recogió contribuciones en parte ya publicadas
en las revistas de Raffaele Pettazzoni, "Studi e materiali di
storia delle religioni" [Estudios y materiales de historia de las
religiones], y del modernista Ernesto Buonaiuti, "Ricerche
religiose" [Investigaciones religiosas], Zolli procedió
utilizando, además del método histórico-crítico, el análisis
comparativo de las religiones.
En las conclusiones, él se distanció significativamente tanto de la exégesis
judía consolidada como de los dogmas de la Iglesia Católica. Subrayó
fuertemente la semejanza de la predicación de Jesús con el judaísmo,
postuló una redacción originaria de los Evangelios en hebreo y arameo,
negó que el término nazareno derivara de Nazaret – un argumento éste
utilizado por muchos que sostenían la no-historicidad de Jesús – e
hizo derivar la Eucaristía de una evolución del "seder"
pascual judío.
Además, en el texto parecía aparecer entre líneas un reconocimiento
de la mesianidad de Cristo. Esto ciertamente habría hecho suscitar las
reacciones opuestas de judíos y católicos, pero estas reacciones no se
produjeron. Según el editor del libro, Latorre, el mundo católico no
tenía intenciones de llamar la atención sobre un volumen "de tan
difícil descifrado y encuadramiento", en un momento en el que la
crisis modernista había sido encauzada hacía poco tiempo y en el que
el clima antisemita tornaba peligroso todo debate sobre temas tan
candentes.
La Iglesia prefirió así dejar pasar en silencio, o casi, el volumen
(si se exceptúan las reseñas sustancialmente positivas por parte de
los jesuitas de "La Civiltà Cattolica"), renunciando
inclusive a utilizar en clave apologética un texto en el que un ilustre
rabino parecía bosquejar la mesianidad de Cristo.
En cuanto a la falta de objeciones por parte judía, el contexto histórico
en el que apareció el libro, el de las leyes raciales de 1938, no
impulsaba a plantear cuestiones tan delicadas, sobre todo en los meses
cruciales entre 1938 y 1939, en el que no faltaba en la Iglesia quien,
como el padre Agostino Gemelli, parecía auspiciar un encuentro entre
las doctrinas racistas y la Iglesia Católica.
Por el contrario, el volumen fue muy apreciado por el mundo académico
italiano y extranjero. Entusiasta fue, en noviembre de 1938, la reseña
de Ernesto Buonaiuti en "Ricerche Religiose".
Más allá de las cuestiones estrictamente exegéticas, el volumen le
presenta al lector de hoy numerosas cuestiones estrictamente históricas
y nos plantea numerosos interrogantes sobre las vicisitudes de
Israel/Eugenio Zolli y sobre la naturaleza misma de su conversión.
Su conversión fue por cierto fruto de una decisión meditada, el
resultado de un recorrido largo y difícil, pero fue también una
conversión que se limitó a desplazar acentos y énfasis, pero que no
pareció cambiar sustancialmente la cualidad de su discurso de base: un
análisis rigurosamente crítico de los textos bíblicos, que lo llevaba
más allá de toda ortodoxia, que lo llevaba a acentuar los lazos históricos
entre el judaísmo rabínico y el cristianismo, y a encontrar en la
figura del judío Jesús la clave de este complejo momento de tránsito
y transformación.
"Il Nazareno" pertenece a la fase judía de los trabajos de
erudito de Zolli, pero los cambios introducidos en sus trabajos críticos
posteriores, a causa de su conversión, han sido muy escasos y motivados
quizás sólo por razones de obediencia y prudencia.
De este modo, entre la Wissenschaft [Ciencia] judía y el modernismo
cristiano se devanaba el recorrido religioso y científico - dos
momentos indisolublemente entrecruzados - de la obra de Zolli.
Una figura marginal que los judíos, justamente heridos por su defección,
no entendieron, y que la Iglesia de posguerra, en un momento todavía
distante años luz de la apertura judeo-cristiana, prefirió dejar a un
lado.
"Il Nazareno" es el fruto más alto de este estar en el límite,
entre las distintas ortodoxias.
__________
El libro:
Eugenio
Zolli, "Il Nazareno. Studi di esegesi neotestamentaria alla luce
dell'aramaico e del pensiero rabbinico", a cura di Alberto Latorre,
San Paolo, Milano, 2009, pagine 618, euro 42,00.
__________
El diario de la Santa Sede en el que fue publicado, el 20 de febrero, la
recensión de Anna Foa del libro de Zolli:
>
L'Osservatore Romano
__________
Sobre estos temas, en www.chiesa:
>
Focus a los JUDÍOS
__________
Traducción en español de José
Arturo Quarracino, Buenos Aires, Argentina.
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24.2.2010
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