Esperanza
para la infertilidad: Pareja ‘infértil’ concibe gracias a
tratamiento natural avanzado
Patrick
B. Craine | NOTIFAM.net
La
infertilidad ha alcanzado niveles epidémicos en los países
occidentales. En 2002, el Centro para el Control de Enfermedades en los
Estados Unidos de América, halló que 7.3 millones de mujeres sufren de
infertilidad en el país, siendo el 12% de edad reproductiva entre la
población. Muchas de estas millones de mujeres son prontamente llevadas
a los médicos especializados en la fertilización in-vitro. De este
modo, ellas quedan robadas de las alegrías de la procreación natural.
Y en ocasiones, por años, cargan con el dolor del esfuerzo continuo y
sin éxito de concebir un hijo.
Los
señores Pierre y Heidi Desrochers de la región de Ottawa en Canadá
son una de esas parejas. Se casaron en 2005 y en octubre de 2007, se les
dijo que Heidi sufría de una endometriosis avanzada, unas trompas de
Falopio bloqueadas, y la posibilidad de una enfermedad policística ovárica.
Se les dijo que sus oportunidades de concebir y parir un hijo eran
escasas.
En
diciembre de 2007, la pareja fue referida al Centro de Fertilidad de
Ottawa, que se especializa en las tecnologías de reproducción
asistida. El médico les dijo que la fertilización in-vitro era su única
opción.
“Realmente
fue muy difícil para nosotros creer que se podía llegar a dicha
conclusión, luego de solamente realizar una cirugía y sin llevar a
cabo otras pruebas,” dijo Heidi. “Nosotros todavía no comprendíamos
la causa de mi infertilidad.”
Estando
en contra de la fertilización in-vitro debido a su fe católica, ellos
no estaban seguros a dónde podían acudir en busca de ayuda.
“Nosotros no teníamos ninguna otra opción en ese momento,” dijo
ella. “Básicamente, nos sentíamos abandonados por nuestros médicos,
y estábamos verdaderamente sufriendo por no poder tener un hijo. Era un
dolor emocional profundo.”
Encontrándose
en medio de su lucha, los esposos Desrochers fueron introducidos a una
nueva ciencia reproductiva, la Tecnología Napro, la cual es un método
de fertilidad natural enfocado en la salud de la mujer, basado en
treinta años de investigación en el ciclo de la fertilidad de la
mujer, y que fue desarrollado por el doctor Thomas W. Hilgers de la
Escuela de Medicina de la Universidad de Creighton.
Los
esposos Desrochers comenzaron a consultar con un médico especializado
en la Tecnología Napro en el Centro para la Familia Marguerite
Bourgeoys localizado en Toronto. Luego fueron enviados al Estado de
Nebraska en los Estados Unidos de América, para que se llevara a cabo
la debida cirugía por parte del doctor Hilgers. Este médico ha sido el
pionero en el desarrollo de las técnicas de microcirugía especializada
con las que se sanan los sistemas reproductivos de las mujeres.
Pasado
sólo un mes luego de la cirugía, Pierre y Heidi concibieron su “bebé
milagro”, Daniel Raymond Joseph Desrochers, quien nació el 11 de
agosto de 2009.
“Yo
estaba llena de alegría y tan agradecida a Dios por esta tremenda
bendición y regalo. Yo también estaba muy sorprendida que esto había
pasado tan rápidamente luego de mi cirugía,” dijo Heidi. “La
Tecnología Napro requiere de cierto esfuerzo y paciencia, y no siempre
es fácil, pero al final, ¡vale la pena!
La
tecnología Napro: exitosa, natural, económica, y moral
Aunque
es ampliamente ignorada en los círculos de la medicina, la Tecnología
Napro ha sido aclamada por ser de bajo costo y por ofrecer una solución
moralmente aceptable. A su vez, la misma ha mostrado consistentemente
que brinda mejores resultados para la madre y el hijo, en comparación
con la reproducción asistida. Son menos los abortos espontáneos, y no
está presente un alto riesgo de embarazos múltiples.
Un
estudio realizado en 2004 por el Instituto Papa Pablo VI para el Estudio
de la Reproducción Humana del doctor Hilgers, localizado en la ciudad
de Omaha en el Estado de Nebraska, determinó que la Tecnología Napro
tiene un 81% de éxito en el logro de embarazos, dependiendo de la
condición. Por otro lado, la tasa de éxito en el logro de embarazos
por el método de la fertilización in-vitro es desde el 21% hasta el
27%.
Además
de la infertilidad, el método ha sido efectivo en el tratamiento del
aborto espontáneo, los ciclos irregulares, la cistitis ovárica, el síndrome
premenstrual, la depresión post-parto, y muchas otras condiciones de
salud de la mujer.
La
doctora Julia Cataudella, una consultora en la medicina y especialista
en la Tecnología Napro en Centro para la Familia Marguerite Bourgeoys,
le dijo a Lifesitenews/Notifam, que la idea detrás de la Tecnología
Napro es la identificación y tratamiento de los problemas que yacen en
la fisiología de la mujer.
“La
infertilidad es vista como un síntoma de una enfermedad. Es una señal
que algo no está bien,” ella explicó. “Así que, si uno puede
identificar qué es lo que no anda bien, y corregirlo, entonces la
concepción ocurre naturalmente, porque ya uno conoce los momentos fértiles
y optimiza las condiciones para la fertilidad. La producción del muco
cervical podría requerir de una mejoría, por ejemplo.
La
doctora Cataudella señaló que la Tecnología Napro descansa en el
conocimiento de las fases del ciclo de la mujer, y no a modo general,
sino en el ciclo de la mujer individual. “Ese ciclo refleja la
comunicación entre los ovarios y el cerebro, por lo que es bastante
delicado y complejo. Solamente se logra con el reconocimiento de la
fertilidad,” dijo ella.
La
mujer mantiene un seguimiento gráfico de su ciclo, usando el Modelo
Creighton para el Sistema de Cuidado de la Fertilidad, que consiste de
un análisis estandarizado mediante el uso de marcadores biológicos,
tales como el muco cervical y el desangramiento menstrual. Además de
identificar los periodos fértiles de la mujer con precisión, la gráfica
le permite a ella y a su médico poder observar el ritmo de su cuerpo y
de identificar anormalidades que necesitan tratamiento. Según comenta
la doctora Cataudella, a menudo el tratamiento es administrado en
ciertos puntos específicos del ciclo – al momento de la
fertilidad, o justo después de la ovulación, por ejemplo. El momento
correcto para la administración del tratamiento, a veces es crucial
para lograr la efectividad de dicho tratamiento.
La
lucha en dar a conocer esta ciencia
A
pesar de que el enfoque de la Tecnología Napro es una de sentido común,
con sus beneficios debidamente documentados, la mayoría de los médicos
que han oído de ésta se mantienen escépticos, y sus proponentes han
luchado por lograr que sus hallazgos sean publicados.
“A
las personas definitivamente se les empuja hacia las tecnologías de
reproducción asistida, en lugar de buscar la raíz de la causa,” dijo
la señora Desrochers. Pero ella piensa que los médicos también
optan por este enfoque simplemente porque ellos no comprenden del todo
el ciclo de la mujer. Ella cree que los médicos perdieron este
conocimiento cuando los anticonceptivos orales fueron introducidos
durante las décadas de los 1950 y los 1960. Y añade que el problema
quedó empeorado cuando las tecnologías de reproducción asistida
cogieron impulso durante la década de los 1970.
“En
2007, cuando yo estaba siendo tratada por un ginecólogo, su primera
solución para mí fue la píldora anticonceptiva oral,” explicó la
señora Desrochers. “A la vez que ello podía ayudarme con el dolor
por la endometriosis,” ella contó, “ello simplemente sirve para
encubrir el dolor y el problema real… opera como una solución
provisional, porque hace caso omiso del ciclo menstrual, en lugar de
brindarle tratamiento al problema.”
“A
menudo la Tecnología Napro no es tomada en serio, porque no es muy
tecnológica,” dijo la doctora Cataudella. “Uno no está
interviniendo con pipetas y microscopios para causar la fertilización.”
Ella también dijo que parecen haber “unas fronteras morales” para
los médicos que creen en los anticonceptivos como la píldora.
Los
peligros y los fracasos de la fertilización in-vitro
El
pionero principal de la fertilización in-vitro, el doctor Robert
Edwards, fue honrado con un Premio Nobel durante el pasado otoño, por
haberle dado “alegría a las parejas infértiles en todo el mundo.”
Sin embargo, debido a la evidencia y la experiencia de la Tecnología
Napro, queda propuesto que el advenimiento de la fertilización in-vitro
ha tenido, como resultado, un daño físico innecesario y el sufrimiento
emocional de incontables parejas infértiles y sus familias.
La
doctora Cataudella puntualizó que el fracaso en diagnosticar las causas
reales de la infertilidad ocasiona graves problemas de salud en la
mujer. Más allá de la incapacidad para concebir niños, la
infertilidad es un síntoma de varias enfermedades –tales como la
endometriosis, la enfermedad policística ovárica, la no ovulación,
y la oclusión tubárica– que puede ocasionar discapacidad a largo
plazo, una pobre calidad de vida, y hasta la muerte prematura. Las
mujeres que son infértiles y que sufren de dolor pélvico y del síndrome
de colon irritable, de alta presión, y de problemas de colesterol, se
enfrentan a un alto riesgo de ataque cardiaco y de diabetes, al igual
que de cáncer de seno y cáncer ovárico.
El
fracaso en poder diagnosticar las causas reales es también una de las
razones por las han fracasado muchos intentos con la fertilización
in-vitro, dijo la señora Desrochers. “A veces el ambiente uterino es
hostil, y el bebé no puede siquiera implantarse en él porque puede
estar pasando algo que no han diagnosticado,” ella dijo.
La
doctora Cataudella estuvo de acuerdo con lo dicho, diciendo que el
enfoque es siempre el mismo en lo referente a la fertilización
in-vitro. “El problema no tiene importancia. Cada persona recibe el
mismo tratamiento,” dijo ella. ‘Permítanos realizar la concepción
por usted, y esperemos que tenga resultado.’ Y en última instancia,
los resultados no son tan grandiosos.”
La
fertilización in-vitro también ha mostrado que pone en peligro a los
niños. La señora Desrochers dijo que cuando ella y Pierre acudieron al
Centro de Fertilidad de Ottawa, el médico intentó apelar a sus
sensibilidades católicas, alegando que la facilidad usaría todos los
embriones de la pareja durante el proceso de la fertilización in-vitro.
Sin
embargo, como ella más tarde supo, dicha alegación es falsa, dado que
un alto porcentaje de los embriones simplemente se pierden durante el
proceso de congelación y descongelación. Y no solamente esto sucede,
sino que en muchos de los casos en que múltiples embriones son
implantados en la madre, los bebés no deseados “son sacrificados de
forma selectiva”, o se realiza “una selección reductiva”, o
en términos que todos pueden entender, son matados.
Y
la evidencia continúa revelando que hay una tasa mucho más alta de
defectos fetales en bebés que nacen mediante la fertilización
in-vitro, incluyendo defectos en las válvulas coronarias, labio
hendido, paladar hendido, y anormalidades en el sistema digestivo. En
2010, un estudio francés – el más extenso en torno al tema – halló
que las tecnologías de reproducción asistida doblan el riesgo de
deformidad para el bebé.
Además
de los daños físicos, está presente el simple hecho de que a los niños
concebidos en un laboratorio, se les niega el derecho a ser concebidos
de modo natural. “Definitivamente que la fertilización no era una
opción para nosotros,” dijo la señora Desrochers. “La fertilización
in-vitro reemplaza la expresión física del amor entre esposo y esposa,
y los niños son tratados como unas comodidades.”
“Pierre
y yo sentíamos que el niño no es un objeto sobre el cual tenemos un
derecho, o de que es nuestro. El niño es un regalo, y la vida es
sagrada desde el momento de la concepción,” ella siguió diciendo.
La
restauración de la salud para el futuro
Debido
a que su enfoque es en la promoción de la salud de la mujer, la meta de
la Tecnología Napro es la de restaurar la fertilidad a largo plazo.
Ello significa que la oportunidad de concebir de modo natural en el
futuro, es mucho mejor.
Pierre
y Heidi esperan y rezan para que Daniel tenga un hermano pronto. A ellos
se les ha dicho que la endometriosis de Heidi podría regresar, y una
prueba recientemente hecha halló que una de sus trompas de Falopio
estaba bloqueada nuevamente. Ellos concibieron a Daniel tan pronto, que
aún no se había completado el proceso. Por lo tanto, ahora están
enfrascados en lograr el balance de las hormonas de Heidi con un médico
especializado en la Tecnología Napro.
Heidi
ha estado intentando compartir su experiencia con la esperanza de poder
ayudar otras parejas que luchan con la infertilidad; por ejemplo,
mediante una carta recientemente enviada al periódico El
ciudadano de Ottawa
(Ottawa Citizen),
y un artículo publicado en la edición de invierno 2010 de la revista
de los Compañeros de la Cruz, una comunidad canadiense de sacerdotes
ubicada en Ottawa.
“La
Tecnología Napro es moralmente aceptable, mantiene la integridad de la
persona humana, y respeta la dignidad de la mujer y el matrimonio,” señaló
la señora Desrochers.
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