Estrellas del béisbol explican lo que significa ser un verdadero hombre

 por María Lourdes

Desde sus comienzos en 1967, la partida final del campeonato de fútbol americano en los EE.UU. se ha vuelto tan popular que su actual fecha oficial (el 1er domingo de febrero) se conoce como Domingo Super Bowl en ese país. Su transmisión por televisión es el programa con mayor audiencia en los EE.UU. no sólo por el partido, sino también por los anuncios de televisión y por los espectáculos previos y en los entretiempos.

Cada anuncio de televisión cuesta de 2-3 millones de dólares (US$) para 30 segundos en la transmisión, sin contar el precio de su producción. No sorprende que la mayoría de los anuncios están dirigidos a los hombres jóvenes. Este año, un grupo pro-vida, “Focus on the Family”, causó polémica produciendo un anuncio pro-vida para ese programa con Tim Tebow (una estrella del fútbol americano) y su madre, ambos cristianos bautistas.

No son los únicos en querer aprovechar esta oportunidad mediática. El pasado domingo se transmitió en EWTN y CatholicTV el programa “Faith Bowl III” inmediatamente antes y después de las horas de transmisión del partido. Es la tercera vez que Family Theater Productions [fundada por el P. Patrick Peyton, C.S.C.] de Hollywood produce el programa católico, apoyada por los Atletas Católicos por Cristo y los Caballeros de Colón. La idea surgió al final de un retiro espiritual anual para atletas y actores católicos en el centro franciscano de retiros Serra en Malibu, California.

 

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Este año en “Faith Bowl III” [se puede ver aquí en inglés] , los jugadores profesionales de béisbol Mike Piazza y Mike Sweeney hablan con Bobby Keppel (también jugador de beísbol) sobre cómo practican la fe católica y lo que supone ser un verdadero hombre respecto a la vocación sacramental al Matrimonio.


Un verdadero hombre….


1) … sabe decidir lo que es más importante.

Mike Piazza dice que se puede disfrutar del éxito, pero que sabe que eso no es lo más importante de ser un hombre, que en momentos de mayor éxito según otros, él experimentaba un gran vacío.

Mike Sweeney tiene tres hijos (5, 4, 1 años) y señala que aparte de su relación con Cristo, la familia lo es todo para él. Por eso, considera su meta y la de los hombres casados amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia, como escribe S. Pablo a los Efesios, llevando las cargas de la familia teniendo en cuenta que su esposa es lo principal y después los hijos.

“Muéstrale a tu mujer que aprecias mucho vivir con ella y que por ella prefieres quedarte en casa que andar por la calle. Prefiérela a todos los amigos e incluso a los hijos que te ha dado; ama a éstos por razón de ella [. . . ]. (S. Juan Crisóstomo, “Hom. 20, sobre la Carta a los Efesios” [enlace en inglés]).


2) …es fiel a su vocación matrimonial a pesar de las dificultades.

Mike Sweeney cuenta una anécdota sobre cómo Hallmark (la mayor compañía de tarjetas postales en los EE.UU.) decidió un año llevar tarjetas a una prisión para que los hombres pudieran escribir tarjetas a sus madres para el Día de la madre. Casi todos participaron. Pero, cuando volvieron para el Día del padre, muy pocos de los encarcelados mandaron tarjetas porque 90% de los hombres en la prisión no crecieron con su padre en casa.

Mike Piazza reconoce que no es perfecto, pero aconseja que en el matrimonio uno se concentre en lo más importante, olvidando las pequeñas discusiones.Bobby Keppel añade que los hijos aprenden a amar por medio de sus padres.

La fe y la esperanza se han de manifestar en el sosiego con que se enfocan los problemas, pequeños o grandes, que en todos los hogares ocurren, en la ilusión con que se persevera en el cumplimiento del propio deber. La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás; a escuchar al otro cónyuge o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria.” (S. Josemaría Escrivá, “Es Cristo que pasa”, 23).


3) …da buen ejemplo a sus hijos.

Mike Piazza madruga para llevar a su familia a Misa, recordando un estudio reciente que indicaba que la gran mayoría de los adultos que van a Misa hoy en día fueron obligados por sus padres a ir a Misa de niños. Su hijo mayor va a un colegio católico y su hija menor, tras asistir a una de las Misas del colegio, también pedía ir a Misa durante la semana.

Mike Piazza confiesa que le es difícil llevar a Misa a sus hijas (2 y 3 años), pero lo hace en una iglesia donde les impresiona tanto la música como el silencio. Reconoce que él mismo no es perfecto, pero quiere ser un buen apoyo y ejemplo para sus hijas.

“¿Podremos hallar un ejemplo mejor para dar a entender a los cabezas de familia que no pueden trabajar eficazmente en la salvación propia sin trabajar también en la de sus hijos? En vano los padres y madres emplearán sus dias en la penitencia, en llorar sus pecados, en repartir sus bienes a los pobres; si tienen la desgracia de descuidar la salvación de sus hijos, todo está perdido.” (Sto. Cura de Ars, “Deberes de los padres hacia sus hijos”).


4) …reza con su familia.

Mike Sweeney cuenta cómo cuando no puede ir a Misa con su familia por su trabajo llama por teléfono con su esposa y los dos comentan lo que oyeron en Misa. Cuando sus hijos mayores tenían 2 y 3 años, su esposa y él comenzaron a rezar el Rosario en familia. La primera noche, lo rezaron ellos y sus hijos escucharon. La segunda noche, les sorprendió que sus hijos se entusiasmaban al ver las velas y que se unían a la oración rezando la segunda parte del Ave María.

Bobby Keppel comenta que los hijos hacen que los padres sean más espirituales y más generosos. Mike Piazza resalta cómo la oración ayuda a superar las dificultades y las propias imperfecciones.

Haced en común vuestras oraciones. Que cada uno de vosotros vaya a la iglesia y que en casa el marido pida cuenta a su mujer, y la mujer a su marido, de lo que allí se ha dicho o leído [. . . ]. Aprended el temor de Dios; todo lo de más fluirá como de una fuente y vuestra casa se llenará de innumerables bienes.” (S. Juan Crisóstomo, “Hom. 20, sobre la Carta a los Efesios” [enlace en inglés]).


5) …se deja conducir por Dios

Mike Piazza dice que en esta parte de su vida, no sabe hacia dónde el Señor le quiere llevar, pero que hay mucha fuerza diciéndole al Señor que le ayude a mostrarle el camino. Un hombre no debe tener miedo a hacer el bien y a ser una buena persona, no dejándose llevar por lo que otros quieren, que en la sociedad en que vive suele ser el materialismo.

Mike Sweeney recuerda cómo en una conferencia le tocó hablar sobre las bienaventurazanzas, sobre los mansos. Él creía que los mansos eran los débiles, hasta que aprendió que “mansedumbre” tenía su origen en el poder de un corcel bajo control. Para él, ser manso significa ser un corcel fuerte llevado bajo el control de Cristo, a quien sirve. Recomienda que dejemos al Señor encauzar nuestras pasiones, que son como ríos, a lo largo de nuestra vida.

“¡Oh Señor! ¡Qué gran merced hacéis a los que dais tales padres, que aman tan verdaderamente a sus hijos, que sus estados y mayorazgos y riquezas quieren que los tengan en aquella bienaventuranza que no ha de tener fin! Cosa es de gran lástima que está el mundo ya con tanta desventura y ceguedad, que les parece a los padres que está su honra en que no se acabe la memoria de este estiércol de los bienes de este mundo y que no la haya de que tarde o temprano se ha de acabar. Y todo lo que tiene fin, aunque dure, se acaba, y hay que hacer poco caso de ello, y que a costa de los pobres hijos quieran sustentar sus vanidades y quitar a Dios, con mucho atrevimiento, las almas que quiere para sí, y a ellas un tan gran bien que, aunque no hubiera el que ha de durar para siempre, que les convida Dios con él, es grandísimo verse libre de los cansancios y leyes del mundo, y mayor es para los que más tienen. Abridles, Dios mío, los ojos; dadles a entender qué es el amor que están obligados a tener a sus hijos, para que no los hagan tanto mal y no se quejen delante de Dios, en aquel juicio final, de ellos, adonde, aunque no quieran, entenderán el valor de cada cosa.” (Sta. Teresa de Jesús, “Fundaciones”, 10, 9)

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El Evangelio del V Domingo de Tiempo Ordinario menciona a: “Santiago y Juan, hijos de Zebedeo” (Lc. 5, 10), honrando así a esos hijos por su conocido padre y al padre por sus santos hijos. No se ve a Zebedeo poniendo pegas a que sus hijos le dejaran en su barco para irse ellos con Jesucristo.

“No dice el gorrión: ‘Daré de comer a mis hijos para que ellos me alimenten cuando me haga viejo’. Nada de esto; ama gratuitamente, alimenta sin pedir paga.” (S. Agustín, Sermón 90).

Mike Piazza comenta que hay muchos padres que arruinan a sus hijos controlándoles demasiado, hasta tal punto que dice que la mayoría de los entrenadores de béisbol dejan de serlo al cabo de un par de años, no a causa de los niños, sino de los padres.


Que el Señor nos ilumine y guíe a todos los esposos para que le sigamos ayudados por Su Gracia y no nos pongamos entre Él y los hijos que ponga bajo nuestro cuidado.

[Fuente de citas: “Antología” de Francisco Fernández Carvajal]

[Fotos de Wikimedia Commons: trofeo (Zzyzx11), pelota de béisbol (Tage Olsin), anillos de boda (Jeff Belmonte), corcel (Larissa Allen)]

Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Qué otros atletas católicos dan testimonio de su fe? ¿Cómo definiría lo que es un “verdadero hombre” teniendo en cuenta la fe católica?

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