Falsos mitos socialistas

 

El problema de fondo de España es que está dominada por una ideología 'progre'.

Antxón Sarasqueta

Rodríguez Zapatero ha pedido una mayoría en estas elecciones europeas “para decidir políticas de progreso y cohesión, para fortalece la Europa social y de las personas, para defender las políticas del bienestar”. Es una frase que resume los falsos mitos del socialismo.
 
El discurso socialista está plagado de etiquetas que simbolizan ideas y sentimientos que tratan de capitalizar, presentando a sus competidores como enemigos del progreso, de la cohesión, libertad, solidaridad, bienestar, y antisociales. No importa que el resultado de las políticas socialistas demuestre que su discurso es contrario a la verdad de los hechos. El socialismo ha hecho de estos falsos mitos y del discurso de la mentira, su verdad. La mitificación de causas y principios ideológicos, constituye algo esencial para hacer ello una verdad absoluta. Zapatero proclama como una verdad absoluta que “los socialistas hemos ampliado las libertades de nuestros ciudadanos y el bienestar de nuestra sociedad”. ¿Pero cuál es la verdad de los hechos incontrovertibles?

Desde que gobierna Zapatero, las personas han visto recortadas sus libertades y derechos. Hay zonas del territorio español donde los escolares no pueden estudiar en español, y se ha impuesto una ley de adoctrinamiento ideológico en las aulas en contra del Derecho Constitucional de garantizar la libertad de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas. La ley de Igualdad impuesta por la mayoría socialista es el paradigma de cómo el socialismo utiliza una estética progre para hacer cambios radicales, como es recortar las libertades y controlar a la sociedad.
 
Por primera vez desde que nació nuestra democracia ha habido mujeres a las que se les ha prohibido presentarse a unas elecciones por el hecho de ser mujer. Por primera vez también, es el Gobierno el que decide cómo se componen los consejos de administración de las empresas privadas, en función del sexo de sus componentes. El modelo de sociedad tutelada está presente en el borrador de ley sobre la energía que ha filtrado esta semana el Gobierno para que la opinión pública vaya interiorizando su proyecto colectivista, en el que unos vecinos vigilan a otros sobre lo que consumen, y especialmente que todos sepan que pueden ser denunciados por su vecino. Que todo ciudadano se sienta vigilado.

El socialismo del progreso hace que España encabece el paro de la UE y de la OCDE; el socialismo de la cohesión rompe el Estado-nación promoviendo el estatuto de nación para Cataluña, y firmando el Pacto del Tinell; el socialismo de la solidaridad deroga la ley que garantizaba el agua para todos, y abre la guerra del agua entre autonomías; el socialismo de la solidaridad y la cohesión promueve privilegios para unas comunidades en detrimento de otras, en función de sus propios intereses ideológicos y de poder.
 
¿Por qué siguen funcionando estos falsos mitos socialistas? La principal razón es porque el centro-derecha español no ha dado la batalla ideológica y de las ideas, mas allá del partidismo, salvo personas y grupos aislados. El centro-derecha español no ha sabido o no ha querido hasta ahora desmontar los falsos mitos del socialismo. Una cosa es el poder y otra la batalla de las ideas y los valores. No es sólo una cuestión de complejo. Por encima de todo es cuestión de convicciones y superioridad moral.

Antxón Sarasqueta es periodista.

gaceta.es