“Una nueva legislación sobre laicidad y libertad
de conciencia sólo puede interpretarse como la voluntad
política de restringir por ley la libertad ideológica
y de conciencia de quienes no piensan como la mayoría
parlamentaria”.
A la sociedad civil le corresponde defender las
libertades individuales frente a cualquier amenaza para
las mismas, por mucho que esta se pretenda vestir de un
pseudoprogresismo trasnochado.
Madrid, 9 de Mayo de 2008.- El Foro de la Familia ve con
profunda preocupación las amenazas para la libertad
ideológica y de conciencia que las iniciativas
recientes del Gobierno y del PSOE suponen.
En las últimas horas el PSOE de Madrid amenaza la
libertad de conciencia de los médicos respecto a la
dispensación de la píldora del día después (PDD), a
la vez que el ministro Bernat Soria propone medidas
restrictivas del derecho de objeción de conciencia médica
frente al aborto y mientras el Ministerio de Educación
y los Gobiernos Autonómicos socialistas siguen con su
campaña de acoso y rechazo a los padres que plantean
objeción de conciencia ante EpC.
Para el presidente del Foro Español de la Familia,
Benigno Blanco, “a la luz de estos
antecedentes el anuncio de la vicepresidenta Fernández
de la Vega de una nueva legislación sobre laicidad y
libertad de conciencia sólo puede interpretarse como la
voluntad política de restringir por ley la libertad
ideológica y de conciencia de quienes no piensan como
la mayoría parlamentaria” señaló.
Igualmente, el presidente del Foro de la Familia añadió
que “otras iniciativas recientes del
Gobierno como la creación del Ministerio de Igualdad y
la -anunciada por el presidente del Gobierno- Ley
Integral para la Igualdad de Trato y Contra la
Discriminación, parecen ir en mismo camino”.
El Foro de la Familia se posiciona claramente
en defensa de la libertad ideológica y religiosa y
denuncia estas amenazas latentes para la libertad,
animando a todos los ciudadanos a defender sus derechos
por todos los medios que permite nuestro Estado de
Derecho. En una sociedad libre de la Europa del Siglo
XXI los atentados a la libertad, especialmente a la más
radical de todas ellas, la de conciencia, sólo se
pueden consumar si la propia sociedad lo permite a través
del silencio y la cobardía de sus ciudadanos.
En la libertad de conciencia radica la
esencia última de la dignidad de la persona: a nadie se
le puede obligar a hacer lo que considera intrínsecamente
malo. Esta es la enseñanza de los totalitarismos del
siglo XX: si no se defiende la libertad de conciencia y
de pensamiento, el pluralismo social no se mantiene y
todas las demás libertades se agostan. A la sociedad
civil le corresponde defender las libertades
individuales frente a cualquier amenaza para las mismas,
por mucho que esta se pretenda vestir de un
pseudoprogresismo trasnochado.